martes, 12 de diciembre de 2017

Feminismo, lactancia y maternidad

Mira que me reí ayer por la tarde. Pilar Aguilar, feminista de antaño (como la conocemos cariñosamente), volvía a criticar la lactancia en unos hilos de Facebook y allá que fueron muchas de las amigas a rebatirle el burdo imaginario que proyectaba sobre la maternidad. Ella y yo ya nos habíamos cruzado antes. A cuenta del bebé de Carolina Bescansa en el Parlamento, me dedicó un post larguísimo en su blog (que tuvo la desfachatez de hacerme llegar como comentario para que lo publicara yo en el mío) lleno de insultos y descalificaciones. Después lo llevó a Facebook y se cebaron unas cuantas. En esta ocasión me he quedado mirando el espectáculo, he sacado las palomitas y me he reído. Mucho. La verdad.

Pero tenía ganas de decir algunas cosillas que se pasan por alto cuando el feminismo de la igualdad (no el feminismo a secas, no el feminismo en genérico que no existe), sino ese en concreto, se expresa en referencia a la maternidad y la lactancia. Una de las estrategias dialécticas más ruínes que se utilizan es la de no reconocer como interlocutores válidos a otras posturas que, desde dentro del movimiento feminista, se alejan de esta corriente dominante. Por ejemplo, el ecofeminismo. 

Lo que tienen en común esas posturas que tanto critican a las madres es que esas críticas vienen de mujeres jóvenes que no han sido madres o de mujeres mayores que o no han sido madres o lo han sido en un contexto histórico y social muy diferente al de ahora. Algo que oportunamente siempre ignoran. Si bien es cierto que para las mujeres de sesenta años, el ser madre era casi una imposición en su época (debe de ser "casi" porque solo en mi familia hay tres mujeres que no lo fueron y no las veo estigmatizadas); no es menos cierto que a las generaciones actuales lo que nos cuesta es llegar a la maternidad. 

Basta echar un vistazo a las estadísticas de natalidad en este país, a los recortes de derechos y salarios, a las condiciones inexistentes de conciliación y al nivel de endeudamiento familiar para sacar conclusiones bastante certeras. A nosotras ya no nos persiguieron nuestras madres con la retaíla de que teníamos que ser madres. A muchas de nosotras nos perseguían con la cantinela de la licenciatura y el trabajo. Lo de ser madre suele venir tarde, cuando lo elegimos, sin demasiada presión y un poco de sorpresa para todos. Así que cuando habláis de imposición patriarcal de la maternidad, me temo que estáis equivocando épocas y no tenéis un ojo puesta en la actual. 

Otra cosa a destacar de vuestro discurso es la nula consideración hacia el bebé o niño pequeño. Niños tiranos, bebés que utilizan a las madres, malcriados... ignoráis la psicología evolutiva, la biología o aspectos básicos de salud pública y curiosamente os aliáis con el patriarcado que designa al cuerpo de la mujer para beneficio y provecho del macho, ignorando a los hijos si fuera necesario. Un hombre que acompaña a una mujer que amamanta a su hijo, es un hombre que no reclama como propio el cuerpo de la mujer. Pero esto es un doble tirabuzón para algunas mentes.

Respecto al movimiento lactivista, la mayor crítica que se suele hacer es que nos devuelve al rol de amante madre abnegada encerrada en casa. Esto es no entender nada del movimiento lactivista. Hablar de oídas. Ignorar. Seré breve:

1.- El movimiento lactivista no pretende que todas las mujeres den teta a sus hijos. Su función es que las que quieren y se encuentran con dificultades puedan resolverlas. Y esto es importante porque es más que un matiz. Y te aseguro que cuando tienes problemas con la lactancia es de agradecer que haya alguien dispuesto a ayudarte desinteresadamente. 

2.- El movimiento lactivista es un apoyo fundamental para la salud pública, ya que pretende ofrecer información veraz sobre los efectos perjudiciales de la alimentación artificial. Que los tiene. Para la madre y el bebé. Hazme caso en esto Pilar: es perjudicial dar alimentación artificial a un bebé. No da la mismo. A veces no queda más remedio que dar biberón y a veces la madre lo elije por decisión propia y está bien. Nadie se debería de meter en estas situaciones o decisiones, pero desde la salud pública tampoco se puede mentir diciendo que lo que es perjudicial no lo es.  

3.- El movimiento lactivista reivindica el papel público de la mujer también durante la lactancia. Las tetadas son ocupaciones de la vía pública para visibilizar el papel de la madre como un individuo social. No pretenden que te quedes en casa amamantando. No conozco a muchas mujeres que por dar de mamar hayan decidido quedarse en casa. Al contrario, es cómodo dar la teta donde estés, haciendo lo que estés haciendo y cómo estés. 

Mira, esta foto es mía dando una conferencia en la Universidad de Granada con mi hijo de cuatro meses y medio que se alimentaba en exclusiva de leche materna. Las neuronas no chorrean por lo pezones ni el cerebro se seca ni entramos en trance místico (algunas sí, me imagino, pero no las he conocido) por el hecho de dar teta. Incluso cuando nuestros hijos comen, corren y son capaces de hacer frases de más de diez palabras, dar teta no significa renunciar a ser una misma. Relájate, Pilar. Muchas de las cosas que temes están solo en tu imaginación. También puedes leer un poco más o preguntar a las mujeres más jóvenes que son o quieren ser madres o sigue escribiendo de cine si lo de la maternidad te abruma. 




En esta sociedad neocapitalista no he conocido nada más patriarcal que la tradicional (para las mujeres de mi generación) consigna de trabaja, trabaja y trabaja. Sal a la calle, produce y consume. Rompe los lazos primarios de solidaridad y sé tu tarjeta de crédito. No crees estructuras en las que el cariño y el cuidado mutuo sean la base. Desvaloriza los cuidados. Sé absolutamente independiente y que nadie dependa de ti: ni tus hijos ni tus padres. Romper la familia (no la tradicional, la que nos de a cada una la gana construir) es la gran baza del patriarcado para tenernos a su merced. Y si no lo ves,  debes de vivir en otro mundo... o en otra época. 


Declaraciones públicas de Pilar Aguilar en Facebook:


"Pero mantengo mi libertad (sí, mi libertad) de considerar cuanto menos sospechoso que a las mujeres siempre nos dé por seguir las indicaciones tradicionalmente patriarcales pero que en los tiempos “modernos” tengamos que hacerlo con entusiasmo y reivindicándolo como NUESTRO DESEO Y NUESTRA LIBERTAD."

"Dije (y MANTENGO, que conste) que dar la teta cuando ya la criatura no lo necesita como alimento sino simplemente como capricho aleatorio, me parece negativo. Y me lo parece tambien para la criatura. Ser madre (y padre), además de querer y cuidar, es educar. Por ejemplo en el control de esfínteres. Lo que no significa que ese aprendizaje (el de los esfínteres o el de dejar de mamar) se tenga que hacer de forma violenta y rígida, ni en un día, ni exactamente a la misma edad para todas las personas, ni a golpe de clarín."

domingo, 10 de diciembre de 2017

Entrevista con motivo del XV Congreso de FEDALMA

Os dejo la entrevista que me realizaron en Radio Priego hace pocos días con motivo del próximo congreso de FEDALMA que se celebrará en abril en Priego de Córdoba. Hablamos de lactancia, conciliación, violencia obstétrica, relajación del útero, cultura y cuerpo de mujer.
Aquí tenéis los enlaces por si deseáis asistir o tener más información del evento:
www.fedalma.org
www.lactanciapriegomejormamar.blogspot.com

¡Espero que la disfrutéis!

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