lunes, 17 de julio de 2017

Foro de maternidad de Vía Lactea en Navia, Asturias

De izqierda a derecha: Maria del Mar Jiménez, Irene García Perulero, Mónica Felipe-larralde, Rosa Eva Rabanillo y Clara Perez García.

Me toca hablar de lo que he vivido hace pocas semanas en el IV Foro de Maternidad de Vía Lactea en Navia, Asturias. Este año ha sido especial para mi. Quizá encontrarme con amigas como Irene García Perulero y María del Mar Jiménez Redal, ambas co-autoras del libro Una Nueva Maternidad, ha sido un disfrute añadido al hecho de abrazar y poner carne a la gran cantidad de mujeres a las que admiro profundamente. Desde Clara Pérez García, organizadora de foro y presidenta del grupo de lactancia Lactamor, a la que el año pasado comencé a admirar por su gran capacidad para materializar una sociedad más hermosa y constructiva para todas las personas que la rodean.

Al foro acudieron mujeres más veteranas como Carmen Tejero, Teresa Batlle, Roza Zaragoza, Ibone Olza, Blanca Herrera, Nacho Matute o Stella Villarmea y nuevas incorporaciones que traen novedosos discursos y una mirada propia sobre el hecho maternal y la sexualidad de las mujeres: Sandra de la Uz, Patricia Fernández, Lidia Estany o Eider Pacheco, entre otras. Mención especial quiero hacer de Rosa Eva Rabanillo, educadora sexual y autora de un libro magnífico para hablar de sexualidad con nuestros hijos e hijas. Lo nuestro fue un flechazo.

Los Foros de Maternidad de Via Lactea son los anti congresos: un útero de flores preside la mesa de ponencias, las colchetas para los niños ocupan un espacio considerable, a veces lloramos juntas las ponentes y las asistentes y, siempre nos emocionamos con las historias de amor y hermanamiento o con los duelos o dificultades de alguna compañera. Este foro es un baño de oxitocina, realidad, Vida y posibilidades infinitas. 

El título de este año era "Desde mi lugar en el mundo". En un momento antes de comenzar el foro, las organizadoras nos preguntaron cuál era. Yo respondí esto: 

"Mi lugar en el mundo sería aquel en el que el mar y la tierra danzan y se besan. Es ese espacio acompasado y de perfecta unión el que me permite adivinar el misterio y la potencia de la Vida misma. En este momento podrían ser Las Rotas, en Denia."

Pero no debe de ser ese mi único lugar en el mundo, porque un año más me he sentido como en casa rodeada de estas grandes y bellas mujeres en un espacio-tiempo en el que las criaturas y sus madres ocupan la palabra y se hacen voz para decir lo que tanto necesita oir el mundo: que debemos volver a poner al ser humano y la maternidad en el centro de la toma de decisiones políticas, laborales, económicas, medioambientales y culturales porque con ese cambio de paradigma saldremos ganando las mujeres, los niños, los hombres y el planeta. O, quizá, y aunque no salgamos ganando nadie, porque es lo ético.


viernes, 14 de julio de 2017

La familia propia

Es recomendable pararse y agradecer a la vida lo que te da. Recordar, aún en los malos momentos, de lo que se disfruta y el camino de aprendizaje que traen las dificultades. Es de agradecer que haya personas que desinteresadamente te den la mano y decidan quedarse a sostener los procesos vitales menos cómodos. En este mundo materialista y rápido en el que, cada vez más, las relaciones humanas se atomizan y dividen, poder contar con una red de amigos es un tesoro.


Son esos amigos y amigas que te abren su casa y botellas de vino, los que vienen a tu casa a comer y traen la comida, los que te invitan a cenar y montan camas en el salón por si estás demasiado cansada para volver, los que te regalan lo poco que tienen si creen que lo necesitas, los que te hacen reír y lloran contigo, los que te miran a los ojos sin juzgar y hacen las preguntas oportunas para oirte decir lo que no sabías, los que guardan silencio que no son incómodos y los que te dicen "sobreviviremos", los que te reconocen después de diez años y los que han entrado en tu vida como un flechazo, los que hablan durante horas al otro lado del teléfono, los que desnudan su intimidad ante ti. Los que saben abrazar con el alma. 

Esos amigos y amigas son los tesoros de la existencia. Saberse y reconocerse en esa familia que no es la de origen es una bendición de la que deberíamos dar las gracias a diario. Es un regalo que se expresa en los buenos momentos y en los no tan buenos. Crear una familia propia en la que descansar cuando fallan las fuerzas debería ser una prioridad para los seres humanos. Es el círculo, la red de solidaridad, la tribu, son las relaciones horizontales, el amor desinteresado. Es la amistad y es más que recomendable darle el espacio y reconocer el sentido que tienen en la vida. 

Gracias.

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