martes, 14 de febrero de 2017

Lo que nos une a ti y a mi

Aquí estamos tú y yo. Cada una con nuestra historia personal, la mochila a cuestas, expectativas y sentires propios... Entonces, ¿cómo es posible que podamos contar experiencias tan similares que nos aúnan, que nos hacen compartir un código, que permiten reconocernos las unas en las otras? ¿Cómo es posible que yo, desde mi casa, sentada debajo de un almendro en este día soleado, pueda poner en palabras experiencias que han sido las tuyas también? ¿O que tú, cuando me escribes desde tu casa, me cuentes lo que yo misma he sentido en multitud de ocasiones?

Es lo que el sociólogo Bourdieu denominaba hábito o Subjetividad socializada. Creemos ser individuales, únicas y, sí, lo somos, pero a la vez, somos el producto de la ideología dominante. Somos resultado de las interacciones con nuestra familia, y del currículo oculto de la escuela y de los valores (sobre todo de los valores no expresados, los que se viven y no tanto los que se cuentan).  Somos el resultado de esta civilización y esta cultura, para lo bueno y para lo malo, y tampoco está demás que lo reconozcamos. Porque nos aporta mucha  claridad poder vislumbrar las estructuras sociales que quedan grabadas a fuego en nuestro cuerpo.

Lo que elijo o dejo de elegir. El tipo de relaciones que creo. Las necesidades que siento o tengo, las que cubro y las que dejo de cubrir, son parte de esa subjetividad socializada. Pero, además, desde la antropología, se ha señalado con el término embodyment, a la manera en que los valores culturales en los que las personas se desenvuelven se encarnan (literalmente) en el cuerpo físico. Esos valores se hacen carne, y tendones y músculos y nos comprimen el cuerpo.

Somos mujeres, la mayoría de las que leéis este blog, mayores de 32 años. Unas tenemos hijos y otras no, tenéis estudios superiores o no los tenéis, profesionales y/o cuidadoras, con más o menos recursos económicos y fortuna, europeas o americanas y, sin embargo, todas tenemos tanto en común. Nos podemos reconocer en las palabras y en los sentires y tengo la certeza de que nos será útil reconstruir nuestra historia a través de esos espacios comunes. Porque solo nombrando lo no dicho, podemos tomar la suficiente distancia para liberarnos. 





Por si te interesa este tema, el jueves, 16 de febrero, a las 22:00 horas celebraremos un webinar gratuito al que estás invitada. Lleva por título “Tres consecuencias directas de la cultura en tu cuerpo”. Si deseas asistir, puedes recibir el link de acceso, que está disponible solo para las suscriptoras, AQUÍ.


Ver más información del curso aquí

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