Un grupo de amigos atraviesa el país para ir a los San Fermines. Hay alcohol, juerga, borrachera y un cierto desenfreno. Las imágenes que cada año nos ofrecen los San Fermines se asimilan a las bacanales romanas. Una fiesta de culto al Dios Baco. El Carnaval de doña Cuaresma. Nada que objetar. Nada más sano que la sociedad aligere represiones por unos días para dar rienda suelta a deseos y pasiones no siempre bien aceptados. Pero eso es una cosa. Y otra cosa son las denuncias por agresiones y violaciones que cada año inundan las portadas de los medios durante las celebraciones de los San Fermines. Que una cosa es divertirse y otra terminar violando a una mujer en un portal entre cinco. Y este es un punto en el que quiero incidir.
Que cinco hombres jóvenes se ponga de cuerdo en violar a una mujer de 19 años en un portal me preocupa muchísimo. Los violadores siempre me habían parecido hombres con una profunda tara mental, psicópatas, que no eran capaces de sentir ninguna empatía por la víctima. Eran seres abominables, sádicos, crueles y, afortunadamente, escasos en relación con la población. He salido de juerga en mi juventud, he tenido muchos amigos y pongo la mano en el fuego porque ninguno de ellos podría participar en una violación. Sencillamente no entraba en sus esquemas mentales por muy borrachos que estuvieran. No era posible.
Para que cinco hombres violen a una mujer en un portal han debido de estar de acuerdo en algunas premisas básicas. La primera es que esa mujer no es una persona. La cosificación de las mujeres ha debido de ser el caldo de cultivo en el que se generara la violación. ¿Significa que esos hombres no han amado nunca a una mujer, madre, hermana, amiga, abuela? ¿Significa que no son capaces de sentir empatía por nadie? ¿Significa que creen que todas las mujeres somos unas putas? ¿Significa eso que son tan narcisistas que solo sus deseos tienen validez para ellos? ¿Significa que les gusta practicar el sexo con una mujer que no los desea y aún en contra de su voluntad? ¿Significa que obtienen placer sometiendo y humillando? ¿Significa que creen que una mujer por el hecho de serlo está al servicio de sus deseos?
Y solo respondiendo a estas preguntas creo que puedo intentar comprender como es posible que cinco amigos se pongan de acuerdo en violar a una mujer en un portal. Que los hombres crean que si una mujer enseña las tetas es para tocárselas (nosotras no pensamos lo mismo si vemos un torso desnudo por mucho que nos guste) sigue respondiendo de la misma manera a estas preguntas.
Son cinco hombres jóvenes, uno de ellos acababa de entrar en el cuerpo de la Guardia Civil, que mucho me temo se han creído las películas porno con las que han debido crecer. No solo violaron a la víctima sino que grabaron la violación. Y se quedaron de fiesta como si no hubiesen cometido un delito. Tranquilos en la plaza los detuvieron a las pocas horas. Treinta hombres violaron no hace mucho a una joven en Brasil. Treinta violadores juntos en una habitación sin sentir compasión por esa chica indefensa. Violaciones colectivas en India. Jóvenes con ordenadores metidos en el cuarto durante horas con acceso al porno. Un porno que cosifica a las mujeres y que eleva la supremacía del macho a niveles psicopáticos. Tan poco inteligentes o inocentes que se han creído que eso era el sexo. Sexo duro en grupo que humilla a la mujer. Se educa por acción y por inacción y, mucho me temo, que solo está educando el porno. O nos ponemos todos y todas las pilas ahora y empezamos a explicar a los jóvenes de qué va la sexualidad y regulamos el acceso a estas imágenes que están educando a millones de niños y jóvenes en el mundo o mucho me temo que llegará un momento en que violar sea lo normal.
Hola Mónica,
ResponderEliminarestoy de acuerdo en que el tipo de porno que se consume mayoritariamente es nocivo a todos los niveles, pero no diría que sea la causa principal de las agresiones sexuales. El porno es más bien el reflejo del pensamiento de fondo del sistema patriarcal. Este pensamiento es la verdadera causa, que se filtra a todos lo niveles, a todos los ámbitos, el familiar, laboral, social... creando circuitos de retroalimentación. Este pensamiento violento de fondo se expresa de manera más o menos sutil, como un cuentagotas (por ejemplo un maltrato verbal continuado) o a veces como picos de violencia (como el ejemplo que estamos tratando).
No es que ahora haya más agresiones, sino que ahora se denuncia más, tanto por parte de las víctimas como por parte de la sociedad. Esto se ve muy claro en Pamplona; antes ostentaba la alcaldía un partido de derechas, con dos ideas principales respecto a los Sanfermines: por una parte, la doble moral de esconderlo todo bajo la alfombra, y por otra no afectar al turismo y aceptar todo tipo de comportamientos. El ayuntamiento nunca hacía públicas las denuncias por agresiones sexistas. El movimiento feminista durante los últimos años ha venido haciendo una labor de concienciación sobre este tema, y ahora que en la alcaldía está un partido de izquierdas, se ha notado mucho la actitud de tolerancia cero con cualquier tipo de abuso sexual en las fiestas. Por ejemplo, este año se ha detenido y condenado a hombres por tocamientos, que esto hace unos años era impensable; se consideraba algo feo pero inevitable (cuantas veces hemos nos han dicho eso de “no te pongas así, mujer”). Debido a la relevancia que tienen los Sanfermines en los medios de comunicación, el hecho de que el Ayuntamiento no oculte las denuncias sino que las coloque en primera fila, y los organismos sociales y la ciudadanía hayan respondido con movilizaciones masivas, ha ayudado a potenciar estas denuncias; no es que en Pamplona ocurran más agresiones, sino que ahora allí se hace público, y en otros sitios de momento no tanto...