martes, 5 de abril de 2016

La diferencia

Últimamente ando algo desbordada. Se me acumula el trabajo y las ganas de contar cosas. Pero no encuentro el tiempo. Hace una semana, un grupo de amigas, mujeres que nos hemos ido encontrando en los grupos maternales en su mayoría, decidimos que ya estaba bien. No queríamos seguir llorando a solas en el salón de casa mientras la televisión nos lanzaba esas imágenes demoledoras sobre las personas que huyen de la brutal guerra de Siria y se encuentran con el muro de privilegios europeo. 
Decidimos juntar nuestras cosas y enviarles un cargamento. Después se envió un wasap a unos cuantos grupos, el wasap recorrió muchos móviles y el resultado fue que durante dos días decenas de granadinos nos fueron dejando sus cosas, algunas usadas, otras compradas expresamente para ellos, en casa de Candice. 

El primer palet
La respuesta nos ha dejado sin aliento y con mucho trabajo por delante que de forma voluntaria se va haciendo. De un envío de 15 cajas que calculamos al principio a una tonelada, y de ahí, a unas 4 toneladas que viajarán a Grecia. Ha sido hermoso y emocionante ver aparecer a tantas personas con sus bolsas, a tantas manos para clasificar y doblar ropa, a familias completas con sus propias historias detrás. El ayuntamiento de Huétor Vega se ha ofrecido a abonar este primer envío de ropa, material de aseo y enseres para los campamentos de refugiados. 

Somos muy conscientes de que la situación de estas personas no se va arreglar por mucho material que reciban pero que reciban ese material o no es una diferencia. Es diferente que mi hijo ande descalzo en el barro helado a que mi hijo pueda calzar unas botas de agua y unos calcetines secos. Es diferente que mi bebé tenga una manta con la
que taparse a que no la tenga. Es diferente pasar la noche con un saco de dormir o sin poder cubrirse.

Pero, sobre todo, la diferencia es sentir que estás solo en una situación a la que nadie parece importar; o recibir los objetos como una muestra de solidaridad y hermandad de otros seres humanos que pueden sentir tu dolor. Esa es la diferencia. La solución de los refugiados sirios pasa aparentemente por una gestión política internacional; sin embargo, creo que la solución de los refugiados sirios y de todos los refugiados del mundo pasa por construir entre todos los seres humanos un mundo más solidario y justo. Construir una sociedad en la que nos ayudemos mutuamente creando lazos de solidaridad horizontal. Un mundo donde nos importe a todos el sufrimiento de cada niño y el destino de cada joven. Que nos demos cuenta de una vez de que el destino de la Humanidad es cosa de todos, que no podemos seguir delegándolo en políticos o instituciones, desentendiéndonos de los problemas. Máxime cuando tenemos más que pruebas de que los intereses de las alta esferas y las intermedias son más turbios que transparentes. Con este envío no vamos a resolver la situación de los refugiados sirios, pero vamos a colaborar a construir ese mundo de apoyo mutuo y solidaridad. Y eso, sí es una diferencia.

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