miércoles, 30 de marzo de 2016

Ayúdame

Si un día me encuentras así, tirada en la calle con doce kilos menos, ojeras, despeinada y casi sin conciencia, por favor, ayúdame. Ayúdame porque te aseguro que lo necesitaré. Mi condición normal de cada día es reír (cada día un poco más), tener vitalidad, construir mi proyecto personal, crear, compartir, disfrutar. Mi condición normal es la de la salud, que a veces se ve interrumpida por algún resfriado o trastorno leve. Mi condición normal es la serenidad, aunque a veces me enfade o me desanime. Así que si me ves mustia, semi-inconsciente, con doce kilos menos, ojeras, tirada en el suelo, por favor, ayúdame. Si yo te encontrara a ti en esta situación, me acercaría y te preguntaría qué te pasa y si puedo ayudarte. Lo más probable es que estés pasando un mal momento o tu vida esté en peligro. 

Sin embargo, si ves en esa actitud a las modelos de Zara, por ejemplo, no hace falta que las ayudes. Son así. Bueno, no son así, las representan así. En casi cada fotografía de moda se deja constancia de la misoginia que acompaña a las personas diseñadoras, empresarias y directoras de marketing de la industria de la moda. Las modelos están en los huesos, despatarradas, tristes, doloridas, cabizbajas, tiradas por el suelo, ojerosas, ¿drogadas?, ausentes o asustadas. Se supone que me están vendiendo la ropa a mi que soy de condición vital y sonriente. Veo que no me conocen. ¿Por qué no ponen mujeres como yo?

 

 


El imaginario colectivo es poderoso y no exento de consecuencias y, sobre todo, no es inocente. Ofrecer estas actitudes en la publicidad como una posición deseable, atractiva y el modelo al que tender puede hacer que las mujeres más jóvenes (y no tan jóvenes) acabemos por aceptar como ideal de belleza (y de estar) la anemia, depresión, ansiedad, retraimiento, parálisis, anorexia, pasividad, enfermedad, tristeza... Así que si estás con mujeres jóvenes te invito a analizar y desmontar con ellas esta visión y representación enfermiza de las mujeres. 

El sistema tiene mil estrategias para someternos, robarnos nuestro poder y fortaleza interior. No me cabe duda, de que esta es una de ellas: retorcer el cuerpo, humillarlo y ofrecernos la visión patológica como la adecuada y atractiva. 

No cuela. 

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Más sobre el tema:
Yolanda Domínguez nos ofrece una mirada sobre este asunto con ojos de niños.

Laura Martínez, directora de la revista Gansos Salvajes, nos da unas pistas... 






domingo, 27 de marzo de 2016

La menopausia

Muchas veces me han pedido ayuda mujeres que se iniciaban en la menopausia y pedían información en la que la menopausia no fuera considerada un problema, enfermedad o comienzo de la ancianidad. Hace poco, de hecho, una amiga me decía: No siento calores, ni sofoco, ni sequedad vaginal y ya no tengo la menstruación desde hace tiempo, ¿es normal? Creo que sí, una no debería estar predispuesta a sentir cosas desagradables en su cuerpo solo porque nos han dicho que así ha de ser. Cada cuerpo vivirá sus etapas a su ritmo, según sus necesidades y las interacciones con el entorno que se produzcan. De todas maneras siempre es valioso recordar que la menopausia puede vivirse fuera de los procesos de medicalización y que se trata de una etapa más de nuestra naturaleza cambiante y cíclica.
He hecho una ligera búsqueda en libros de Google relacionados con la menopausia y en la mayoría de ellos se apunta a la reducción de los síntomas que la acompañan como el objetivo principal. Hacer como que no se tiene parece ser el fundamento último. Que nuestro sexo no cambie, que no cambie la sexualidad, los intereses, el cuerpo, la vida. Seguir a los cincuenta como cuando se tienen treinta. La resistencia a considerarnos mujeres maduras y/o ancianas es patológica en nuestra sociedad. Tápate las canas, usa crema antiarrugas, se atlética, viste juvenil y, por supuesto, que no parezca que tienes la menopausia. Se ocultan nuestros ciclos vitales y se nos ofrece una imagen patológica de la naturaleza.  Desde luego, es dificil ser mujer, o directamente, ser una persona.

Para las mujeres que sí estamos dispuestas a vivir esa fase de nuestra naturaleza con atención e intención, os traigo un blog de una mujer sabia, Eulalia Pamiés, que desgraciadamente no tuve oportunidad de conocer en vida. Pero que nos deja su legado sobre la menopausia en este blog que os invito a visitar si estáis interesadas en este tema.

La nostra menopausia

Más publicado sobre la menopausia:

La menopausia, sus efectos y la medicalización






martes, 15 de marzo de 2016

Maternidad saludable: embarazo, parto y lactancia

El pasado domingo ofrecí la conferencia "Maternidad saludable: embarazo, parto y lactancia" dentro de las actividades de la Feria Andalucía Bebé y Bionatura de Granada, invitada por la Asociación de apoyo a la lactancia Mamilactancia. En la charla, que no trataba más que de ser una oportunidad para compartir una apertura de mente y visión crítica, como suele ocurrir, lo más interesante sucedió al final. 

 La conferencia giraba en torno a la medicalización de los procesos fisiológicos reproductivos de la mujer. Hablamos de la situación actual y de cómo los procesos relacionados con la maternidad se han profesionalizado conforme la maternidad se ha ido construyendo como un lujo. Reflexionamos sobre los controles del embarazo, del efecto nocebo, de la consideración de la mujer como un recipiente, de los límites de la medicina y de la medicina preventiva. Hablamos sobre el discurso oficial médico sobre el parto y la proyección social del mismo. Hablamos de evidencia científica sobre el parto y de medicina basada en valores, en los valores de la mujer que pare (voy a precisar) y no en los del médico.

Hablamos del discurso médico y social bipolar sobre la lactancia. Que viene a ser algo así como: la lactancia es la mejor alimentación para tu bebé, pero solo mientras el bebé es pequeño, muy pequeño. A medida que crece,  comienza la lactancia a verse como algo bizarro. Hablamos de los conflictos de intereses. Y hablamos sobre el tratamiento médico que las mujeres encontramos cuando se nos presentan problemas con la lactancia. 

Y al final, la ronda de preguntas entre un público de mujeres embarazadas mayoritariamente y padres primerizos. La pregunta que más se escuchó fue: ¿Y si el médico/matrona me dice X, yo puedo negarme? 
Y yo, plantada delante de ese auditorio de adultos, repitiendo: por supuesto, tú puedes negarte a hacer lo que no quieres que te hagan. Es tu cuerpo, tú decides sobre él. Por supuesto, puedes negarte a un tratamiento en el que no crees, a hacerte pruebas diagnósticas si lo crees oportuno, puedes pedir una intervención también, puedes hacer lo que consideres porque es tu vida y tu cuerpo.

¿Y los planes de parto? ¿Qué pasa si no lo respetan? Si no lo respetan, tienes derecho a reclamar y puedes negarte. Y si hay una situación en la que hay que revisarlo, entonces te lo tiene que contar y tú tienes derecho a elegir nuevamente. Bajo tu responsabilidad, por supuesto. Tu vida es tuya y la asumes bajo tu responsabilidad. Por supuesto, a esto lo llamamos crecer y madurar. 

Recordé entonces mi entrada al hospital hace once años. Tenía clarísimo que era un sujeto de pleno derecho. Que lo era antes de entrar en ese centro. A partir del ingreso dejé de ser un sujeto y dejé de tener mis derechos civiles al día. Se esfumaron a golpe de "aquí se pare así", "esto es lo que hay", "no te quejes"; a golpe de oxitocina inyectada en contra de mi voluntad y a escondidas; a golpe de separación madre-hija forzosa por protocolo aún pidiendo la hoja de descarga de responsabilidad de los médicos y asumiendo yo la supuesta observación de mi hija. Como en una mala pesadilla, atada a aquella camilla, se me ignoró, se tomaron decisiones por mi y mi hija y se me humilló como mujer. Y recordé también mi desasosiego, mi malestar, mis ganas de salir huyendo de allí. Mis quejas en voz alta y la pasividad de mi cuerpo. La indefensión aprendida y el sometimiento externo junto a la protesta interna. 

Recordé mi segundo parto en casa. Un parto en el agua. Un parto poderoso, tranquilo, placentero, feliz, mamífero, consciente. Y pedí que esas mujeres no tuvieran que pasar por la experiencia de ser víctimas de violencia obstétrica para encontrar el poder de la maternidad. Terminé la charla con la certeza de que lo pasa en los paritorios de este país (y tantos otros), es el desencadenante natural de una educación misógina que somete a las mujeres hasta la indefensión aprendida y nos arrebata nuestro cuerpo para uso y disfrute de los demás. 

Si estás embarazada te invito a pasarte por la web de El Parto es Nuestro, donde encontrarás información actualizada sobre obstetricia. 


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miércoles, 9 de marzo de 2016

Tú no puedes parir

Da igual que tengas un cuerpo sano y que tu útero se mueva y que el bebé haya llegado a su maduración oportuna para salir de ti. Tú no puedes parir. Yo lo sé. Lo sé porque es lo que todo el mundo sabe. Lo sé porque lo repiten hasta la saciedad los medios de comunicación de masas. Parir es muy peligroso. Lo sé porque cuando una mujer se pone de parto en la vía pública o en su casa se cuenta en la sección de sucesos de los periódicos y sale en las televisiones y en las radios. Parir es muy peligroso. Lo sé porque lo que hacen los médicos y comadronas es salvarnos la vida. No solo a nosotras, sino a nuestros hijos e hijas. Sé que tú no puedes parir porque tu cuerpo es un cuerpo fallido e imperfecto. 

Lamentablemente este es el discurso público y oficial que las mujeres hemos interiorizado a fuerza de ser repetido y oído una y mil veces. Y no, por regla general ningún profesional sanitario va a salvarte la vida cuando estás de parto per sé. Te salvará la vida si ocurre algún accidente que la naturaleza no ha planeado. Un pequeño porcentaje de problemas posibles. La OMS estima que entre un 10-15 % de cesáreas pueden ser necesarias, o sea, que un 85-90 % de los partos no necesitan cesárea. La mayoría de los partos "serían" así normales y no darían pie a necesitar ninguna intervención. Cuando intervienen una vez, surgen las intervenciones en cascada. Pero nosotras y los profesionales creemos que el parto es peligroso y las mujeres tenemos miedo al dolor y a morir o que el bebé muera. 

Resolvamos este asunto:
¿Mueren mujeres de parto? Sí, claro, alguna. Pero, no tantas como para que la Humanidad tema extinguirse por este asunto. Mueren las mujeres de pobreza, mala asistencia, guerras, infecciones, desnutrición... ¿Eso significa que el parto en sí es peligroso? No.

¿Mueren mujeres por infartos cardiacos? Sí, claro, hay mujeres que mueren de infarto. El corazón se para y ya está. ¿Decimos por eso que el latido del corazón es peligroso? No. No tenemos un discurso negativo sobre el latido del corazón*. Sin embargo, lo tenemos sobre el parto. 

*Haz lo mismo con el hígado, el estómago, intestinos, cerebro, sistema circulatorio...

Tendremos que reflexionar sobre esto. Estamos vivas, que es la única condición para morir. Y vivir conlleva riesgos que hay que asumir. Esto no significa que esté en contra de la correcta asistencia médica. Cuando haga falta, la medicina está para ayudarnos. Cuando se quiera utilizar también. Quiero dejar claro que lo que yo critico no es a una mujer que quiere una epidural. Lo que critico es un estamento médico y unos medios de comunicación que nos venden el discurso de que el parto es peligroso y de que no podemos parir. 

La medicina preventiva podría haber sido un gran avance si no hubiera quedado en manos de intereses comerciales y grupos dominantes. En nombre de la prevención se interviene, corta, acelera, extirpa y de camino se pone a la mujer y su bebé en situación de riesgo de la cual sacarnos. Y de paso, se generan privilegios y estatus y poder, mientras a las mujeres se nos infantiliza, manipula y humilla. 

Echa un vistazo a estos titulares y descubramos juntas el relato social sobre el parto:



¿Operativo activado? ¿Ayudar a parir? ¿Cuál es el operativo activado que puede ayudar a parir a una mujer que insisto, está teniendo un parto normal espontáneo? ¿Qué operativo activaban tus abuelas en sus partos?




¿De verdad gracias a las indicaciones de los médicos la mujer parió? ¿No será más bien que la mujer parió, mientras los médicos del 112 daban indicaciones, vale, dejémoslo ahí? ¿Qué indicación pueden darte para parir en un parto normal espontáneo que, recuerdo, ya se estaba dando antes de que las indicaciones de los médicos supieran si quiera que el parto se estaba produciendo? ¿Segrega más oxitocina? ¿Ahora, a las de tres, deja que fluyan endorfinas por tu sangre...?



¿No te da la sensación de que es algo así como inesperado? Sorprendentemente le sobreviene un parto a traición (nunca hay que bajar la guardia) mientras dormía. Un parto algo bizarro y peligroso. Estás tumbada en tu cama y, zas, un parto en toda la boca. Claro que después nos enteramos que era un parto a término. O sea que se puso de parto. Ya está.  
De todas maneras no pasa nada, porque cuando los de la SUMMA llegaron ya lo finalizaron ellos. La madre fue a hacerse un café mientras ellos lo terminaban para estar despejada. Por cierto, que las han estabilizado (que no sé lo que es si no estabas desestabilizada antes). Menos mal que tienen un buen pronóstico ambas, que viene a ser algo así como el regalo de las hadas madrinas de Blancanieves. ¿Pronóstico? Vivir







Esta me gusta por su simplicidad. Queda claro que la madre ha recibido ayuda de dos organismos (a falta de uno). Esto nos da muestra de la dificultad de asistir un parto espontáneo normal. Y por si fuera poco, y dado que han ido los de la SUMMA y la Cruz Roja y que tenían dos ambulancias... ¡Qué demonios! Llevemos a la madre en una y la hija en otra al mismo sitio. ¡Qué no se diga que hay recortes! Observese que la ambulancia ha sido equipada con la unidad de neonatos del hospital porque, claro, es súper-mega-peligroso nacer. La foto es fundamental en el relato. WTF

Y así hasta el infinito...

Una última cosa: tu cuerpo es perfecto y está perfectamente preparado para dar vida. Si estás embarazada o quieres estarlo, repítelo hasta el infinito porque contrarrestar estas informaciones no es tarea fácil. Pero entre tú y yo, TÚ PUEDES PARIR. Como lo hicieron tus mayores y todas las mujeres de la historia hasta la hospitalización del parto (en España, años sesentas). Y como eres tú la protagonista de tu cuerpo, deberías ser tú la que decidiera qué, con quién y cómo. 

RECUERDA: TU CUERPO ES PERFECTO.


http://estudiosobreelutero.blogspot.com.es/2016/02/bienvenida-la-8-edicion-del-curso.html

martes, 8 de marzo de 2016

Feliz día

La alegría de ser una misma y la reivindicación de caminar el propio camino, sin imposiciones ni expectativas. Levantarse y caminar, vivir y gozar. Os dejo hoy con la alegría de Zaz y esta canción que nos habla claro y a lo profundo. Comme ci, come ça. 



lunes, 7 de marzo de 2016

Actividades día de la Mujer

Esta semana celebramos el día 8 de marzo, día de la mujer, y lo voy a hacer ofreciendo dos actividades gratuitas a las que estás invitadas.

CONFERENCIA ONLINE
Sábado, 12 de marzo, conferencia online titulada. "Unión cuerpo-mente". Mujer Íntegra, distribuidora de la Editorial Ob Stare para Argentina, organiza este evento online para todo el mundo. Si deseas inscribirte, puedes hacerlo en: mujerintegra@mujerintegra.com

 
¿Por qué la unión Cuerpo-Mente es una fuente de liberación?
"El cuerpo ha sido estudiado desde múltiples disciplinas. Desde la antropología, la sociología, la medicina o la filosofía se nos ofrecen teorías sobre el cuerpo. El cuerpo como recipiente de las experiencias, el cuerpo como objeto, el cuerpo sujeto, el cuerpo como elemento en el que ejercer el biopoder… y un largo etcétera. El concepto de biopoder es muy interesante, porque nos muestra el poder como un entramado de relaciones de dominación-sumisión. Los estados modernos han sustituido el poder de la espada, el dar o quitar la vida, por la interiorización de la norma. Lo que consideramos normal acerca de nuestro cuerpo viene impuesto desde el exterior y está tan normalizado en nosotras que ni siquiera podemos señalarlo. Un ejemplo de esto serían las prácticas médicas sobre el cuerpo de la mujer. Lo que se denomina medicalización de los procesos fisiológicos femeninos. No tenemos más que observar cómo se supone tienen que ser los partos, la menstruación, la menopausia, nuestra sexualidad… en estos casos se produce una traslación de nuestro poder hacia los estamentos sanitarios y que nos afecta profundamente, no solo en nuestro cuerpo sino en aspectos muy centrales como la vivencia subjetiva, la propia autoridad y capacidad, el sentimiento de valía y dignidad… Habitar nuestro cuerpo-mente nos pone sobre el camino de adquirir el control de nuestro cuerpo, nuestros deseos y pasiones. Y esto es profundamente liberador." Mónica Felipe-Larralde.
¡INSCRÍBETE AHORA!



CONFERENCIA PRESENCIAL
Domingo, 13 de marzo, de 12:30-13.30 conferencia titulada "Una maternidad saludable: embarazo, parto y lactancia" dentro de las actividades de la feria Andalucía Mamá-Bebé. (FERMASA) - Armilla. Actividad gratuita incluía en el precio de la entrada. Entrada bonificada 1 €.



La salud reproductiva de la mujer en el contexto médico del S. XXI. En esta charla, te invitamos a reflexionar sobre el paradigma de salud-enfermedad para ganar en bienestar y empoderamiento personal. Nos vamos a atrever a formular las preguntas que todas las mujeres deberíamos preguntar al embarazarnos.
Ver el programa completo de las actividades de la feria AQUÍ.



Si quieres saber más sobre cursos online y presenciales, puedes hacer click AQUI.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Los paisajes interiores

De pequeña siempre me imaginé que viajaría a países exóticos y lejanos. Buscando, incansable, lo otro, lo diferente... ¿quién sabe si no huyendo de mi misma o de la realidad? El caso es que al hacerme mayor aquella imagen de mi niñez no se cumplió. No caminé por senderos inhóspitos con la mochila a cuestas ni me dejé absorber por paisajes lejanos. Fueron los míos, mis propios recovecos, mis senderos sin salida, el propio laberinto interior los que me motivaron a dar un paso y después otro. Los que me hicieron salir al encuentro.

Salí al encuentro de mi misma porque de alguna manera, me había extraviado del camino. Me había convertido en una extraña. Cumplir con las normas sociales tuvo consecuencias. Me expulsó del paraíso y me dejó errando por territorios sombríos, sola y perdida. Esta es la consecuencia directa de la educación y la cultura en la que vivimos: debemos perdernos de nosotras mismas para cumplir con lo de fuera. En algún momento, por nuestra salud física y mental, deberemos de volver a apropiarnos del paraíso interior y reconocerlo y habitarlo como propio. 

Después de años de subir las montañas más abruptas o dejarme caer al fondo de sombríos barrancos creía que debía de encontrar, al fin, una imagen que fuera lo suficientemente reconfortante como para que hubiera merecido la pena la travesía. Entonces, en algún lugar, en mitad del pedregoso desierto, comencé a gozar con el hecho mismo de estar recorriendo ese tramo (y no otro) del camino. Se acabó la meta y llegó la primavera eterna. No dejó de atronar, pero sabía que había un final. No dejaron de aparecer ante mis ojos montañas elevadas, pero me sabía con fuerza para subirlas. No dejaron los días grises de ser grises, pero detrás de las oscuras nubes no dejé de percibir la fuerza potente del sol.

La búsqueda de la felicidad, del equilibrio, de la alegría, de la satisfacción, de la sabiduría dejó, de repente, de ser un motor para mi. Dejé de buscar. Hay quien lo llama El final del buscador y es una fase más del proceso de realización. Por fin, no hay necesidad de que pase algo diferente a lo que está ocurriendo. Se acepta el camino como un juego y como un juego se expresa y se vive ¿Te acuerda de cómo jugabas de pequeña? Ponías todo tu empeño en correr más rápido, había adrenalina, emoción, intensidad... pero no dejabas de saber que era un juego y que en algún momento terminaría. 

Los paisajes interiores se vuelven paraísos a fuerza de recorrerlos, de hacerlos tuyos, sobre todo, de amarlos. Hasta las tierras más inhóspitas nos ofrecen frutos si somos capaces de valorarlas y agradecer su presencia. Esa unión en lo profundo, la capacidad de amar sin límites lo que una es con sus limitaciones y fortalezas, sin dejar espacios en blanco, es una bendición. Para mi, habitar mi cuerpo ha sido y es una herramienta fundamental para elaborar este recorrido que es el que te propongo a través de mi trabajo. Un espacio de reflexión interna, de caminar hacia dentro y en lo profundo, de habitar las tierras más ocultas y de abrazar aquello que hay, lo que soy ahora.


Si te apetece que caminemos juntas durante un tiempo, te propongo este andar en forma de curso, con el que ya he caminado en compañía de más de 500 mujeres. Cada viaje personal, cada experiencia con su propio sabor, cada grupo de aventureras con sus propias cualidades... siempre diferente y único. Siempre mágico. 




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