jueves, 12 de noviembre de 2015

La sexualidad a los 42 años

Para mi, a mis 42 años, la sexualidad es más un proceso que una meta; un sentir, más que un querer; más cíclica que lineal. Entiendo la sexualidad como un proceso cambiante, cíclico y mutable que incluye el sexo y la maternidad, mis ciclos biológicos, mis reflexiones culturales y las circunstancias vitales. Mi sexualidad está hecha de hormonas y de pensamiento, de emociones y deseos, de permisos y apertura. La comprendo como un largo y profundo viaje, desde los impulsos adolescentes y la desconexión cultural, hasta la vivencia integrada de mi cuerpo con todo el potencial que se adivina en ella. 

En nuestra cultura, el cuerpo, esa maravillosa herramienta para vivir la experiencia humana, se encuentra escindido de la persona que creemos ser. Lo hemos dejado fuera de la toma de decisiones y somos capaces de vivir experiencias sin estar presentes en él. Una manera de funcionar que nos causa extrañeza de nosotras mismas y nos aleja de la potencialidad gozosa y placentera de la existencia. En nuestra cultura (tan visual) el cuerpo sexual ha de ser un cuerpo físico joven y perfecto para lanzarnos al placer y provocar deseo en los demás. Nada más lejos de la realidad. 

Habitar mi cuerpo, a los 42 años y dos maternidades,  ha supuesto un proceso que, no solo no teme al tiempo, sino que se alía con él para permitirnos experimentar más placer, goce y alegría. Y es que las mujeres, a según qué edad, deberíamos hablar abiertamente de nuestra sexualidad. Para derribar mitos y allanar el camino de las que vienen detrás. No temáis envejecer. No es el tamaño de las tetas o su turgencia, ni la inexistencia de celulitis o manchas en la piel, lo que te hará gozar y hacer gozar a tu pareja. No hay nada más electrizante que abrirte por completo al placer, que desnudar el alma, que permitirte Ser y Sentir.

¡Feliz placer! 



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Hablar de sexualidad es hablar de relación. Sobre todo de la relación que mantengo 

conmigo misma. Es hablar de deseo y placer, de presencia, de conciencia, de 

energía, de Amor (en genérico)… hablar de sexualidad es hablar de  Vida.


Nos han educado en la represión sexual, en la negación del placer como parte innegable 

de la existencia y nos hemos acostumbrado a poner un muro de ladrillos, tensiones y 

corazas entre el mundo que nos rodea y nosotras mismas. Es como si entre el mundo y yo 

misma se interpusiera un escudo infranqueable que me oculta, pero, a la vez, me impide 

Vivir en mayúsculas. Es difícil vivir la sexualidad estando acorazada, con tabúes, miedos, 

estereotipos y cadenas…


- La propuesta de este curso es la toma de conciencia del cuerpo como elemento 

vertebrador e indispensable de las experiencias, no solo sexuales, sino vitales, a través 

de fáciles ejercicios y eficaces herramientas.


- Ofrecer una perspectiva diferente sobre el sexo y la sexualidad, entendiendo la 

sexualidad como una manera de estar en el mundo en la que tiene cabida el sexo, la 

maternidad (embarazo, parto y lactancia), el ciclo menstrual o, incuso, la creatividad.


- Abrir nuestros sentidos para permitirnos ir liberando las corazas, los miedos y las 

resistencias que, tanto en la mente como en el cuerpo, no nos dejan ser quienes

 realmente somos.


Frente a la visión más tradicional de la sexualidad entendida como acto sexual 

(preferentemente entre adultos heterosexuales), nos disponemos a recorrer nuestro cuerpo 

y a conquistarlo para abrir las puertas de los sentidos y el potencial que adivinamos en él.


Más información sobre el curso: AQUI


La sexualidad es según la OMS: "Un aspecto central del ser humano a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se viven o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales."

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