martes, 20 de octubre de 2015

Culpa, miedo, respeto

Pienso, después de oír un espacio radiofónico, de cuya periodista no quiero acordarme, lo difícil que es llevar las ideas de respeto al niño a madres y padres, de manera que las personas que no han optado por ellas, no se sientan lastimadas, juzgadas y molestas. Y no deja de ser interesante este punto porque hay detrás más de lo que se ve. 
En primer lugar, cuando a una madre (que ama a sus hijos tanto como yo)  que ha optado por un tipo de crianza (más convencional) se le dice que su hijo va a tener secuelas para el resto de su vida por su culpa (no dio teta, no colechó, no respetó tiempos de maduración...), es violento. Es una violencia que, observo en el mundillo de la crianza, no se ve. La persona que la ejerce es incapaz de verse a sí misma como violenta. Y es desde esa violencia no vista que se ejerce sobre la otra. Es la misma violencia de la que quieren salvar a los niños, la que se proyecta en sus madres.

Y en segundo lugar, es más propio de otros grupos de presión el pretender, mediante el miedo y la culpa generar un comportamiento determinado. Flaco favor se hace a la difusión del respeto a los niños si los argumentos que se esgrimen son el miedo y la culpa en las madres y padres, sobre todo, en las madres. Es imposible amar desde el corazón con miedo, darle a un niño lo que necesita, encontrar un equilibrio en el que niño aprenda también a buscar su propio equilibrio, si cada interacción que tenemos con nuestros hijos está atravesada con la culpa y el miedo. Así me parece que no. 

Que una cosa es difundir que puedes dormir con tu hijo sin que sea un crimen o contar sus ventajas o que dar teta a los cuatro años no es de dementes o que es normal que desees tener en brazos a todas horas a tu hijo recién nacido y otra que todas las madres y los padres que no han hecho esto son horribles y sus hijos penarán de por vida. 

Estoy a favor de la crianza gozosa y alegre en la que los adultos y los niños encontremos nuestro equilibrio, cada uno el suyo. Estoy a favor de las relaciones de solidaridad y de la comunicación abierta con nuestros hijos. Estoy a favor de leer, conocer más sobre la evolución de nuestros niños para saber qué puedo pedir y qué no. A favor de mirar a los ojos a nuestros hijos y darle lo que necesita. Y no estoy a favor de los dogmatismos, los manuales, los modelos perfectos de maternidad, las culpas ni los miedos. Insisto, flaco favor a la palabra respeto cuando no se respetan opiniones diferentes. Difundamos una forma de relacionarnos con los niños basada en la amabilidad, el respeto mutuo, la alegría, el placer, la diversión, el crecimiento de todos, la solidaridad, la ética, el amor... y comprendamos que no podemos "salvar"  a los niños hiriendo a sus madres y padres. Creo que para el movimiento de la crianza respetuosa sería importante reflexionar sobre esto. 

2 comentarios:

Laura Perales dijo...

Estupendo, Mónica, de no ser porque cuando justamente estaba hablando sobre la no-culpa de las madres resulta que me habían colgado, y que no me dejaron explicarme en ningún momento porque fue una encerrona. Culpando a las compañeras de lucha si que no llegamos a ninguna parte. No se culpó a nadie, aun sin dejar que me explicase. Y sabes? a mi me gusta pensar en los bebés, porque nadie piensa en ellos. Sin culpar a las madres, porque NO son ellas, sino el entorno, la falta de información (que eso fue lo que di), todo lo que les rodea.

Sobre la culpa:

https://www.facebook.com/laura.peralesbermejo/posts/10207944369668635

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Hola Laura:
Gracias por tu comentario. En realidad, no pretendía personalizar en nadie las reflexiones que surgieron tras escuchar la entrevista. Por eso no cito la entrevista ni a ti y a los demás participantes. Se trata, más bien, de una idea que vengo expresando en este blog desde hace tiempo, cómo se recibe y cómo se expresa la idea de la crianza respetuosa. Hace muchos años, cuando comencé a hacer círculos de madres con bebés, una de ellas, dijo en el círculo que su bebé dormía en otra habitación y que dormía bien. Una de las madres presentes, le espetó todas las teorías sobre colcho y le habló del respeto al niño y demás. Esa mujer se sintió juzgada en un espacio en el que no debía haberse sentido así. Y a mi me hizo recapacitar. Hay una herida profunda en muchas mujeres (otras la tienen sanada, es verdad, y les puedes hablar del tema sin problema) que hace que se sientan juzgadas cuando se sugiere que sus acciones han podido causar daños en sus hijos.
La reflexión surgió del estado de la periodista que se sintió profundamente atacada, se estaba defendiendo. Se puede sentir su dolor. Es de este acto final que surge la reflexión de este post. No tanto de un juicio a los participantes de la misma.
No creo, Laura, que seamos compañeras de lucha. Porque no me apetece tomarme esto como una lucha. Somos más bien, compañeras de difundir otras formas y modos; estamos juntas en intentar hacer mejor esta sociedad y darle a los niños un entorno más respetuoso y cálido; somos compañeras de revisar patrones y proponer nuevas formas. Y con respeto, creo que cabe la autocrítica y la diferencia de opiniones. Nada más lejos de mi voluntad ofender.
La verdad, es que es difícil siempre lidiar con los medios de comunicación porque tienden a hacer jugarretas de estas.

Más sobre esta postura:
http://estudiosobreelutero.blogspot.com.es/2014/10/lactancia-una-cuestion-incomoda.html

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