miércoles, 28 de octubre de 2015

Educación Integral: El arte de la comunicación feliz con los hijos

Como algunas de vosotras ya sabéis, estos días estoy presentando mi nuevo proyecto. Se trata de un curso en el que los padres y las madres nos reeduquemos para poder acompañar a nuestros hijos e hijas de forma respetuosa. acompañar de forma respetuosa es más fácil de decir que de hacer. Queremos darles los mejor de nosotros mismos, pero a veces se nos hace muy difícil. Desde hace once años me centro y me concentro en el arte de compartir mi vida con mi hija mayor y desde hace dos años  también con el pequeño. Comunicar con los hijos es un arte porque estás tú y tus hijos y en medio muchas inercias, relaciones fallidas previas, expectativas, desinformación, necesidades básicas no satisfechas de ambas partes, necesidades desplazadas, lenguajes distintos, habilidades más o menos aprehendidas, modelos de comunicación, limitaciones conscientes e inconscientes... vamos, que casi parece un milagro que podamos llevar a consenso en algo. 

Los bebés, desde el momento en el que nacen, antes incluso, desde el vientre, si sabemos escuchar nos hablan. Nos dicen cosas, nos dan información, solo que lo hacen a su manera y con su idioma que, hasta la fecha, no es el nuestro. 

Nuestro idioma esta hecho de palabras, abstracciones, preceptos, lugares comunes, mente, razones... el de ellos está hecho de gestos, concreciones, cuerpo, impulsos, deseos, sentires y territorios inexplorados. 

Nuestro idioma esta hecho de tiempo lineal ayer- hoy-mañana. El de ellos, de inmediatez intemporal: aquí y ahora. 

Nuestro idioma está hecho de historias pasadas, el de ellos es un idioma cargado de futuro. Por eso es tan importante aprender a comunicarnos con ellos. La autoestima, la empatía, el amor, la solidaridad... depende de estas interacciones en las que nosotros, los adultos, vamos mostrando una mirada del mundo que ellos, después,  aceptarán como propia.

Necesitamos por tanto, encontrar un idioma propio, un manera de expresar y escuchar que nos respete a ambos y que facilite que los conflictos se conviertan en momentos de crecimiento mutuo. Necesitamos conectar con los niños y reconocer su lenguaje y ser especialistas en él. 

Os dejo un video en el que profundizo sobre la comunicación bajo el modelo de la Educación Integral. Gracias por vuestros apoyos, por los hermosos de mensajes que he recibido y por vuestro interés en hacer de la relación con los hijos, una relación de amor y respeto.  Un cambio que transformará el mundo.




Si quieres saber más de este proyecto, puedes conocerlo en:

martes, 20 de octubre de 2015

Culpa, miedo, respeto

Pienso, después de oír un espacio radiofónico, de cuya periodista no quiero acordarme, lo difícil que es llevar las ideas de respeto al niño a madres y padres, de manera que las personas que no han optado por ellas, no se sientan lastimadas, juzgadas y molestas. Y no deja de ser interesante este punto porque hay detrás más de lo que se ve. 
En primer lugar, cuando a una madre (que ama a sus hijos tanto como yo)  que ha optado por un tipo de crianza (más convencional) se le dice que su hijo va a tener secuelas para el resto de su vida por su culpa (no dio teta, no colechó, no respetó tiempos de maduración...), es violento. Es una violencia que, observo en el mundillo de la crianza, no se ve. La persona que la ejerce es incapaz de verse a sí misma como violenta. Y es desde esa violencia no vista que se ejerce sobre la otra. Es la misma violencia de la que quieren salvar a los niños, la que se proyecta en sus madres.

Y en segundo lugar, es más propio de otros grupos de presión el pretender, mediante el miedo y la culpa generar un comportamiento determinado. Flaco favor se hace a la difusión del respeto a los niños si los argumentos que se esgrimen son el miedo y la culpa en las madres y padres, sobre todo, en las madres. Es imposible amar desde el corazón con miedo, darle a un niño lo que necesita, encontrar un equilibrio en el que niño aprenda también a buscar su propio equilibrio, si cada interacción que tenemos con nuestros hijos está atravesada con la culpa y el miedo. Así me parece que no. 

Que una cosa es difundir que puedes dormir con tu hijo sin que sea un crimen o contar sus ventajas o que dar teta a los cuatro años no es de dementes o que es normal que desees tener en brazos a todas horas a tu hijo recién nacido y otra que todas las madres y los padres que no han hecho esto son horribles y sus hijos penarán de por vida. 

Estoy a favor de la crianza gozosa y alegre en la que los adultos y los niños encontremos nuestro equilibrio, cada uno el suyo. Estoy a favor de las relaciones de solidaridad y de la comunicación abierta con nuestros hijos. Estoy a favor de leer, conocer más sobre la evolución de nuestros niños para saber qué puedo pedir y qué no. A favor de mirar a los ojos a nuestros hijos y darle lo que necesita. Y no estoy a favor de los dogmatismos, los manuales, los modelos perfectos de maternidad, las culpas ni los miedos. Insisto, flaco favor a la palabra respeto cuando no se respetan opiniones diferentes. Difundamos una forma de relacionarnos con los niños basada en la amabilidad, el respeto mutuo, la alegría, el placer, la diversión, el crecimiento de todos, la solidaridad, la ética, el amor... y comprendamos que no podemos "salvar"  a los niños hiriendo a sus madres y padres. Creo que para el movimiento de la crianza respetuosa sería importante reflexionar sobre esto. 

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