sábado, 7 de febrero de 2015

Víctimas de la lactancia

Resumo la jugada: un pediatra de cuyo nombre no quiero acordarme pretende ¿autopublicar? un libro que lleva por título "Las víctimas de la lactancia. Ni dogmatismos ni trincheras". El tipo dice en la contraportada cosas muy peregrinas, tanto, que no invitan ni a darle la oportunidad de leer el interior. Las redes sociales se movilizan, se piden firmas, se recogen las firmas, la librería que iba a acoger la presentación del libro, cancela el acto y el tipo aparece como víctima de la radicalización de grupos lactivistas de presión con fuerte poder mediático. La Asociación Española de Pediatria a través de su Comité de Lactancia se pronuncia totalmente en contra del contenido del libro y desautoriza los argumentos y el fondo. Por fin, Tele 5 se hace eco en la televisión y el escándalo salta al gran público. 

Mis consideraciones al respecto:

1.- Cualquier ser humano tiene derecho a escribir lo que le de la gana, pero no todos los profesionales tienen, en nombre de su actividad profesional, derecho a escribir lo que surja. O si lo tienen (que yo lo dudo), deberán responder por ello. Ejemplos: un cardiólogo que presenta una apología de los beneficios del tabaco. Un policía que presenta un ensayo racista. Un profesor que presenta un libro a favor de la pedofilia. Seguro que como sociedad nos causaría, como poco, incomodidad. 

2.- El derecho a la libertad de expresión no está reñido con la responsabilidad sobre lo que se escribe.


3.- Es de viejo conocido las connivencias entre algunos médicos y las empresas farmacéuticas y fabricantes de leche artificial. Tanto es así que hay una norma que las regula. Ya sabemos que lo que no existe, no hace falta regularse. Así que si existe la norma, es porque existe ella connivencia.  Recordemos los doce médicos italianos arrestados por aceptar sobornos a cambio de desvirtuar (es decir, que la madre salga de la consulta con la receta de la marca) la lactancia. 


4.- La lactancia materna es un asunto de salud pública y como tal ha de ser atendido. No es una moda, no es obligación y no es un capricho. Merece atención y seriedad.

5.- Escribir en contra de evidencia científica siendo un médico es grave. Inventarse males en áreas sobre los que además no se tiene ni la titulación es apelar a la desesperada necesidad de justificar lo injustificable.

6.- Ya estoy hasta las narices de que tipos que en su vida han dado la teta a nadie, ya sea porque tienen intereses turbios o por pura ignorancia, descarguen sobre las mujeres y las madres los más locos y miserables argumentos. La sombra del cuerpo de la mujer, nido de pecado, horror y perdición resbala por palabras como Edipo, desnutrición, desmedro... pretender que viene un señor de gomina a decirme a mi cómo he de criar a mi hijo, por mucha bata blanca y mucha estantería llena de libros creados desde la óptica patriarcal para servir a intereses mezquinos, es que me chorrea. Y nos debería chorrear a todas lo que tipos de esta calaña dicen. Desautorizado públicamente por sus compañeros de profesión y ridiculizado hasta el extremo por el activismo, a este pobre tipo solo le queda haber quedado bien con su amo y señor. 

7.- Continuará... porque muchas mujeres que estamos cansadas de paternalismo y caraduras hemos decidido dar un paso más. Se acabaron los pediatras y ginecólogos subidos en púlpitos diciéndonos qué hacer y qué no, apelando a nuestra ignorancia y a la amenazante maldad de nuestros cuerpos sucios y enfermos. No todo vale. Ya no.


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Lactancia, una cuestión incómoda




3 comentarios:

Tania Gálvez San José dijo...

La verdad es que disiento. Dices "se piden firmas, se recogen las firmas". ¿Para qué se pedían las firmas? Para que la Generalidad interviniera (Papá Estado) y retirara el libro de las estantarías. Después se modificó pero la realidad es que se quería prohibir un libro (encima solamente por su contraportada) y nadie está dispuesto a hacer una autocrítica sobre ello. Parece ser que se modificó cuando algunos expertos en LM dijeron aquello de que "las ideas se discuten, no se prohiben". ¡Menos mal que hablaron los oráculos!
El libro es malo, lo peor, cutre en forma (¡la autoedición y los autocorrección de textos debe ser que implica que la palabra "mamá" vaya sin acento en todo el libro!)y contenido (un cúmulo de burradas y barbaridades como no se habían visto en el mundo de la pediatría desde Truby King y Luther Emmett Holt).
Pero más allá de sus desvaríos y su total desconocimiento sobre el significado de la LM, lo preocupante es eso, no es lo mismo poner una reclamación por su ejercicio profesional o escribir un artículo en un blog que pedir la retirada de un libro. Pedir la retirada de un libro supone un acto de creerte superior, de paternalismo, de querer que nadie lea algo que a ti no te gusta. Claro que él es responsable de haber puesto lo que ha puesto en su libro. En ningún momento he leído que se haga el loco o no asuma esa responsabilidad. Cosa que sí hacen lo que pidieron la retirada. Eluden su responsabilidad y la auocrítica por haber hecho a este hombre famoso en cuestión de días, por haberle hecho salir en televisión en prime time cuando su libro apenas acababa de salir. ¡Cualquiera pagaría por semejante promoción! En fin, efectivamente, la libertad supone responsabilidad, para todo el mundo, no solamente para este pediatra. Y, por último, no creo que sea necesario agarrarse como un clavo ardiente a las recomendaciones de la OMS para rebatir a este hombre. Si una mujer y un niño quieren amamantar los años que les parezca no tienen que justificarse ante nadie ni pedir permiso a ningún organismo internacional. La experiencia diaria e histórica de millones de madres y bebés nos avalan. Un abrazo.

Maralo dijo...

Grande!! Muy grande!! Es verdad, no todo vale. Los profesionales del ámbito sanitario pecan de soberbios en muchos campos, no dando nunca o casi nunca explicaciones sobre sus prescripciones y menos cuando se trata de mujeres y niños. Y eso tiene que acabar. Comienza una nueva era para las madres, mujeres y niños. Porque no todo vale.
Gracias por tu magnifico articulo.

Maralo dijo...

Grande!! Muy grande!! Es verdad, no todo vale. Los profesionales del ámbito sanitario pecan de soberbios en muchos campos, no dando nunca o casi nunca explicaciones sobre sus prescripciones y menos cuando se trata de mujeres y niños. Y eso tiene que acabar. Comienza una nueva era para las madres, mujeres y niños. Porque no todo vale.
Gracias por tu magnifico articulo.

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