jueves, 29 de mayo de 2014

Sexo y maternidad

Voy a ser políticamente incorrecta. Que conste que esto lo empezó mis queridas Ileana hablando de sexo y María, que me dijo que había que hablar de la maternidad gozosa sin complejos. Les tomo la palabra. Sé que hay mujeres que tienen una maternidad frustrada y frustrante, llena de renuncias y dolor, rencor y soledad. Después de cinco años dedicada a acompañar a madres en sus procesos me he dado cuenta de que la maternidad es subjetiva y está hecha de experiencias presentes y pasadas. Me explico mejor. La maternidad es como la sexualidad. Si tú no gozas con el sexo (y no has gozado nunca) es harto improbable que puedas comprender a otra mujer que le gusta tener sexo. No podrás ni plantearte que las mujeres deseen tener sexo. Que muchas mujeres quieran tener mucho sexo te puede parecer de locas. Quizá pienses que las mujeres que tienen sexo, lo hacen porque están sometidas a la pareja y ellas no encuentran ninguna satisfacción haciéndolo, que el hecho de tener sexo es un acto retrógrado y machista.

¿Te lo imaginas? 

Pues con la maternidad pasa lo mismo. Nos acusan de machistas o retrógradas a las que disfrutamos de nuestra maternidad, porque para muchas mujeres no es fácil comprender que se encuentre placer (también sensual y sexual) en el embarazo, parto y crianza de nuestros hijos. Si nunca se ha sentido el placer de esa entrega, si no se ha traspasado la delicada dulzura y la fuerza, el poder y la sabiduría de la maternidad, es muy difícil de explicar que una quiera y le satisfaga estar en contacto con sus criaturas. La naturaleza es sabia y ha decidido (inmejorable elección) que sea a través del placer sensual y emocional que se garanticen los cuidados del pequeño. Que muchas mujeres accedan a esta experiencia desde el dolor, en vez de desde el placer, es lo que deberíamos mirar.

Damos por sentado en esta sociedad que una mujer que no goza del sexo puede tener un problema físico o psicológico que puede solucionarse, o una pareja o unas circunstancias que no son las adecuadas. Sin embargo, cuando se toca la maternidad, en vez de procurar cuidados para la mujer y un mejor entorno para ver qué está sucediendo, las madres nos dedicamos a hacer ideología del fracaso (a veces casposa) o a señalarnos con el dedo. Estoy convencida de que detrás de una mujer que no ha gozado su maternidad, hay algún asunto pendiente: quizá las circunstancias del nacimiento no fueron las adecuadas, o no se deseó esa maternidad (este es el primer mandamiento del buen sexo, que nazca del deseo, no de la imposición (ni siquiera de los propios debería)), o esa mujer se quedó sola sin apoyos, o se desconectó del sentir para que no le doliera el alma y no tuvo acompañamiento, o le faltó sostén económico o emocional, o su pareja estaba en crisis o hizo las cosas que se esperaba de ella, en vez de lo que sentía o se arrepintió...


Ahora encontramos también a madres que se arrepienten de haber caído un camino maternal que no era el suyo, el de la crianza con apego. Se quejan de que esa corriente de crianza respetuosa las dejó vacías y las convirtió en una sombra irreconocible, siempre dispuesta a dar, siempre renunciando. Y las comprendo. Porque la verdadera crianza que respeta a la crías, respeta a las madres. Pretender funcionar desde la lógica de los escritos, aplicar métodos y sostener ideologías en la crianza es como fingir los orgasmos. Nos quedamos agotadas y sufrimos. Creo que vivir con un libro de instrucciones bajo el brazo es un inmenso error. Creo en las mujeres que se escuchan y actúan con sus hijos desde su sabiduría interior (aunque a veces se equivoquen), en las madres que conectadas con sus bebés les escuchan y atienden porque a ellas también les da placer amamantar, dormir abrazadas o sostener a la cría; no porque lo diga el último libro de moda. Y no me malinterpretes, no estoy diciendo que la maternidad sea caramelo y sonrisas todo el tiempo. Como los buenos amantes te llevará de un estado a otro, con mayor o menor intensidad y encontrarás multitud de sensaciones nuevas (algunas incómodas) y partes de ti que no habías conocido antes. Pero, como cuando estás con un buen amante, no querrás estar en otro lugar.  



Hay tantas maneras de ser madres como mujeres hay en la tierra, pero me da miedo comenzar a normalizar en la maternidad lo que en otros ámbitos señalaríamos como patológico o extraño. Me gustaría dejar atrás esas visiones almibaradas de puntillas y lacitos porque en nada se ajustan a la maternidad. La maternidad es un estado salvaje, poderoso, sexual y creativo que lo arrasa todo. Y si llegamos a la maternidad con muchas cuestiones vitales pendientes, puede ser un revolcón intenso y doloroso. Lo que no implica que no se pueda disfrutar de la maternidad, incluso en momentos de crisis intensas. Sobre todo, si tenemos la capacidad de distinguir la felicidad de la comodidad. 

Como en el parto, una no puede más que entregarse al momento, disfrutarlo, hacerse a un lado para que se produzca el milagro que hace que después del nacimiento del niño, renazca la mujer que lo parió con los pies plantados en la tierra y los brazos alzados al cielo. En ese espacio, cabe la Vida en mayúscula y la mujer que lo sostiene conoce, al fin, su valía y poder. Igual que deseo que todas las mujeres del planeta gocen de la mejor vida sexual posible, desearía que todas nosotras fuésemos capaces de criar en el gozo y el placer. Porque no he encontrado nada más subversivo, libertario y revolucionario que el amor salvaje de "la madre mamífera" a sus crías. Porque no hay estamento, sistema ni ideología que se resista a la fuerza arrolladora de una madre dispuesta a sentir placer; a ser, por fin, ella misma.





Los diez mandamientos del patriarcado

Madre, pero no mucho






Recursos:
La relajación del útero (descarga gratuita)

18 comentarios:

Anónimo dijo...

sí, sí, sí.....

SermamaSerconciencia dijo...

Magistral como siempre!! Magistral!!

Didi dijo...

Muy bonito artículo....gracias.

Ana Roman Reyes dijo...

Un escrito, de principio a fin, lleno de grandes verdades! Es una lastima que no todas las mujeres se den la oportunidad (o la tengan) de vivir y disfrutar la maternidad, la experiencia más fuerte, cambiante y hermosa que nos puede pasar en la vida...

Esta frase: "Como en el parto, una no puede más que entregarse al momento, disfrutarlo, hacerse a un lado para que se produzca el milagro que hace que después del nacimiento del niño, renazca la mujer que lo parió con los pies plantados en la tierra y los brazos alzados al cielo" me ha puesto los pelos de punta y ha hecho que mis ojos se llenen de lagrimas, ha tocado una fibra muy dentro de mi... No importa que tan adversa hayan sido las condiciones del parto y el nacimiento, al final, si te lo permites, esa madre que hay en ti sale, crece y se empodera. Que viva la maternidad!! Y que vivan nuestr@s hij@s!!

Ileana Medina dijo...

Es un artículo redondo y magnífico.
A poder resumir las cosas con tan pocas y certeras palabras, se llega después de un largo camino.
Pero todos los caminos conduce a Roma, que es amoR al revés.
Un abrazo muy grande. Te quiero.

Ceci Elías dijo...

estoy muy agradecida de poder leer estas palabras con tanta potencia!

Cris dijo...

Sublime!!!! Un artículo maravilloso! Gracias por tal derroch de sinceridad. Con tu permiso comparto con mi tribu en "Viva la Tribu". Un abrazo

Natu Rebo dijo...

Monica, como siempre un placer leerte... que simple es leer y entender los temas, cuando se hablan abiertamente, sin tabués ni caretas..
gracias!

Laura Martinez Bellod dijo...

Me has encantado.

Marina dijo...

Me ha encantado.

Yo también ando últimamente dándole vueltas y escribiendo sobre la maternidad gozosa.
Como en el sexo, está en nosotras la llave de conexión con nosotras mismas y con el otro, de abandonar tabúes y viejos patrones, la que abre las puertas a un parto gozoso, una lactancia placentera y un vivir la maternidad de forma plena y consciente, aún con todo lo que tiene de duro ser madre en nuestra sociedad moderna.

Nos toca trabajar en nosotras mismas y en cambiar la sociedad para que nuestras hijas tengan ya un cachito más de camino recorrido para cuando les toque ser madres.

Un abrazo

Mónica Kofler dijo...

Hermosa reflexión. También creo que hay algo de represión, propia o impuesta, en aquéllas madres que no pueden disfrutar la maternidad.
Un abrazo

Agnieszka (Mamá Nido) dijo...

Fantástica reflexión y qué necesaria! Enhorabuena por el artículo.
Por otro lado, y es un tema que ya he encontrado en este blog, doy razón a Mónica que existe gran número de mujeres que reprimen su capacidad de goce por cuestiones culturales. Este artículo contribuye a combatir esta situación. Por esto y por más cosas nos permitimos compartirlo en nuestro espacio.

Leticia 1MamaPara2 dijo...

Me encanta cada palabra, enhorabuena por un post tan bonito y cierto

Karla Quintana Pearce dijo...

Me gustó mucho su artículo, sin duda la maternidad es y será siempre la trinchera de luche más sublime de todas. Me deja sin embargo un sinsabor, sobre todo por mi ignorancia, su punto de vista sobre la crianza con apego. Sería tan amable de profundizar alguna vez en éste tema? Gracias.

Nieves dijo...

Es impresionante jamás hubiera pensado en muchísimas cosas de las que se comentan en el texto yo de embarazo disfrute muchísimo de mis hijas y de pequeñas tmb pero ahora la cosa cambia y la palabra maternidad se convierte en otra bsssssss

marian dijo...

Pah! Me pareció excelente!!!! Lo único es que le sumaría es su frase de " Hay tantas maneras de ser madres como mujeres hay en la tierra," al pensamiento de que "Estoy convencida de que detrás de una mujer que no ha gozado su maternidad, hay algún asunto pendiente"...

Carmela dijo...

He quedado fascinada. Bravo

Sonia dijo...

Poco puedo añadir a tus lectoras, no se puede describir mejor quienes somos y que hacemos. Muy bien enfocado y con mucho respeto a la mujer, a cualquier mujer. Gracias de corazón.

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