lunes, 21 de abril de 2014

El parto, una cuestión de género

No sé vosotras, pero yo me he preguntado muchas veces cómo es posible que después de las recomendaciones de la OMS sobre los partos, las estrategias de parto normal de las administraciones sanitarias y los informes y la evidencia científica, todavía nos encontremos con las tasas de cesáreas, episiotomías y la deshumanización y mala praxis reinante en nuestros paritarios. Durante mucho tiempo pensé que los profesionales sanitarios no se informaban correctamente ni se actualizaban ni hacían bien su trabajo, pero después de conocer a muchos de ellos e intercambiar ideas, lo que observo es que nos encontramos con otra cuestión más de fondo y profunda. Tan profunda que unos documentos o estudios o protocolos no pueden cambiar fácilmente la realidad de nuestras maternidades. 
Os dejo un extracto de un trabajo que he realizado para el posgrado en Salud y Género que estoy cursando actualmente. Disculpad el lenguaje académico, pero he creído que merecía la pena hacer la reflexión en voz alta.

" (...) 

Porcentaje de episiotomías practicadas en España: 79 % (dato 2009)
Porcentaje de cesáreas en España (todos los hospitales públicos y privados): 25,8 % (dato de 2009)
Recomendaciones de la OMS sobre porcentaje estimable de episiotomías: 20 %
Recomendaciones de la OMS sobre porcentaje estimable de cesáreas: 15 %

Observamos como la diferente forma de abordar la misma situación fisiológica, el parto, proporciona resultados tan diversos. La excesiva medicalización de este proceso natural conlleva una serie de perjuicios para la madre y el recién nacido, que abarcan desde el riesgo físico hasta la insatisfacción psicológica. Desde hace algunas décadas se viene trabajando desde los diversos sectores involucrados e instituciones internacionales y nacionales a través de recomendaciones y planes de humanización del parto sin que se haya producido un cambio drástico en las cifras de cesárea, partos instrumentales o episiotomías (por citar solo algunas de ellas). Y eso a pesar de que los informes y estudios científicos avalan el parto normal como beneficioso para la salud de la madre y el recién nacido y que en la actualidad se tiene constancia de los perjuicios añadidos de determinadas prácticas.

Análisis
La intención de este documento es valorar si, en la resistencia al cambio que encontramos en la aplicación de recomendaciones sobre el parto natural por parte de los/as profesionales de la salud, podemos encontrar sesgo de género. La primera consideración que ha de hacerse es que este ámbito medico de actuación incide directa e inequívocamente sobre las mujeres, más concretamente sobre su salud sexual y reproductiva.  Para comenzar este análisis, he realizado una lista de atributos considerados femenina y otra masculinos que subyacen en la distribución de roles en nuestra cultura

Atributos femeninos
Atributos masculinos

Pasividad
Debilidad
Incapacidad
Ignorancia
Sumisión
Sufrimiento
Impureza
Emocionalidad
Dependencia


Acción
Fortaleza
Capacidad
Conocimiento
Poder
Agresividad
Pureza
Racionalidad
Competitividad


Si observamos los procedimientos médicos habituales efectuados en un típico parto medicalizado y los contrastamos con el listado de atributos considerados propios del género femenino, veremos cómo esos procedimientos obligan a la mujer a asumir los roles culturales que les son dados, incluso ante un hecho fisiológico. Para ejemplificar esta cuestión, tomemos como ejemplo la movilidad durante el parto. En los partos medicalizados se coloca a la mujer en litotomía, con una vía conectada y monitorización continua, lo que hace imposible su libertad de movimientos; se provoca así en la mujer una situación de pasividad, sometimiento y dependencia. En un parto natural no intervenido, la mujer busca las posturas que mejor se acomoden a la situación, lo que implica atributos propios del género masculino como acción, conocimiento o capacidad. Lo mismo puede deducirse de la administración de oxitocina sintética, que responde a los atributos de debilidad e incapacidad, como si el cuerpo no fuera suficientemente fuerte o capaz de producir por si mismo las contracciones necesarias. El rasurado púbico y el enema hacen especial referencia a la tradicional consideración del cuerpo de la mujer como un cuerpo impuro o sucio. Las episiotomías generalizada y sus consecuencias físicas para la mujer son un buen ejemplo de ejercicio de poder sobre el cuerpo de la mujer.

El objetivo de este análisis no es sugerir que estas prácticas se hayan creado únicamente para provocar estas experiencias de sumisión e incapacidad en las mujeres que dan a luz; sino apuntar a que si se siguen practicando, a pesar de todas las evidencias científicas y los documentos existentes hoy en día, es porque responden a una visión de lo femenino: un fundamento inconsciente más profundo que el hecho de practicar un procedimiento médico rutinario o no hacerlo.

Cuando la mujer da a luz de forma activa en un parto natural sin intervención (o con la mínima posible), la mujer subvierte los fundamentos de rol del género asignado y esto provoca el rechazo de los asistentes: se vuelve activa, expresa su fortaleza y/o emociones, da por sentada su capacidad y conocimientos y considera su cuerpo puro. 

La medicalización de un proceso fisiológico como el parto continúa ofreciendo una mirada distorsionada del cuerpo de la mujer. A las mujeres, nos invita a desconfiar de nuestro cuerpo, alejándonos de nuestras fortalezas y capacidades. Mientras que a los profesionales, les posibilita sostener el control y el poder sobre un territorio sobre el que tradicionalmente han tenido potestad.

Medidas

  1. Para revertir este estado de cosas, debería trabajarse con los/las profesionales sanitarios ofreciendo cursos de formación específicos sobre género y parto normal.
  2. Las matronas responsables de la preparación al parto en los centros de salud, deberían trabajar con las mujeres embarazadas facilitando la toma de decisiones y el empoderamiento de las mujeres durante el seguimiento del embarazo. 
  3. La incorporación del parto domiciliario optativo dentro del Servicio Andaluz de Salud para aquellas mujeres que lo desearan, ofrecería una visión más normalizada y segura del mismo.
  4. La creación de casas de partos públicas de forma que en el imaginario colectivo comiencen a distanciarse procesos fisiológicos de procesos médicos. Quedando estos últimos restringidos a aquellas situaciones médicas que lo requieran. 
  5. Los medios de comunicación ofrecen igualmente una visión distorsionada del parto. Es habitual leer titulares en los que, en un parto espontáneo en la calle, se insiste en que fueron extraños, (curiosamente, casi siempre hombres: el taxista, el piloto o un policía quienes ayudaron a la mujer a dar a luz) presentándolos como héroes que salvaron a la mujer y al recién nacido del inminente peligro que supone el nacimiento. De esta forma el parto queda resignificado socialmente como un proceso peligroso que requiere siempre asistencia técnica.

Conclusión: La medicalización del proceso de parto responde a un imaginario colectivo trazado sobre el cuerpo de la mujer y sus competencias. Quizá así pueda explicarse la reticencia de profesionales y usuarias a favorecer un parto normal. Este simbolismo creado y perpetuado es difícilmente reversible sin un ejercicio colectivo e individual de revisión del miedo, los roles de género y los patrones asimétricos de poder.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante, aunque es "episiotomía", no "episotomía".

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Hay tanta episotomía circulando en internet que cuando he leído tu comentario lo he dudado... hasta en la página de la Asociación Española de Pediatría lo escriben mal. Sin duda, en la RAE no se recoge así que corregido está. A partir de ahora episiotomía.
Muchas gracias por sacarme del error.

María dijo...

Y yo pensaba que se podían utilizar los dos términos, me lo apunto :)
Muy interesante tu reflexión Mónica. Es llamativa la lentitud con la que se está produciendo este cambio en España.
Yo soy fisioterapeuta y he enfocado mi trabajo hacia las mujeres. Quizás nosotros más que nadie, junto a las mujeres que lo sufren, podemos saber las consecuencias de una episiotomía, consecuencias muchas veces de por vida (algo que también está más que estudiado y demostrado).
Por otra parte creo que lo que expones se confirma cuando también me encuentro mujeres informadas y empoderadas que acabaron teniendo un parto instrumental y dirigido, hay algo más que falla.
Gracias por ayudar a visibilizar la violencia obstétrica y que otro camino no sólo es posible sino necesario.
Un abrazo,
María

Verónica Barrajón dijo...

gracias! difundo!

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Sï, claro, podéis difundir. A mi me interesa desvelar qué está pasando con nuestro cuerpo. Esta es una hipótesis que planteo, pero seguro que hay más aristas y vértices.

Alaitz Zabaleta dijo...

Totalmente de acuerdo. También añadiría otro elemento que me he dado cuenta que influye en los partos; la relación que tenemos con la muerte. El nacimiento es un pasaje a la vida, para lo que hay que recorrer los mismos territorios que para morir, en la dirección contraria. Yo, en mi parto, tuve un momento en el que sentí que debía recorrer esos territorios olvidados y volver de allí con mi hijo. Creo que el miedo que le tenemos a esa zona incrementa las resistencias y los dolores del parto.

Me he dado cuenta de que para preparar un parto, tanto por parte de la parturienta como de los sanitarios, es muy importante trabajarse el propio nacimiento. ¿Cómo fue nuestro nacimiento? ¿Cómo nos influyen esos recuerdos inconscientes a la hora de ayudar a nacer a otra persona? También es importante la sexualidad. Porque luego, en el fragor del parto, pueden empezar a brotar estas emociones, bloqueando el nacimiento.

Para acabar, quisiera comentar la coincidencia entre el hecho de que hoy en día pocos nacen en casa y pocos mueren en casa. Pareciera que preferimos dejar estos importantes pasajes en manos de otros, profesionales asépticos, y para "enterarnos" todavía menos, parimos/nacemos drogadas y morimos drogadas. Ya sabemos el efecto que tienen estas drogas en la madre y el bebé; me pregunto, ¿cómo influirá a una persona vivir el momento de la muerte estando como ebria?

Alaitz Zabaleta dijo...

Totalmente de acuerdo. Otro elemento que influye mucho es también la relación que tenemos con la muerte. Para nacer, hay que pasar por los mismos territorios que para morir, en dirección contraria. Yo, durante mi parto, sentí que debía recorrer esos territorios olvidados y volver de allí con mi hijo. Creo que el miedo que le tenemos a esa zona incrementa la resistencia y el dolor en el parto.

Me voy dando cuenta que hay temas clave que hay que trabajarse de cara a un parto, tanto por parte de la mujer como de los sanitarios. Uno de ellos es la propia sexualidad, otro nuestro propio nacimiento; ¿cómo nacimos? ¿nos dejaron elegir el momento de nacer, o nos arrancaron de nuestra madre con fórceps, etc.? Si no, en el fragor del parto pueden brotar estas emociones relegadas al inconsciente y bloquear el nacimiento.

Para acabar, quisiera comentar la coincidencia que se da entre el hecho de que hoy en día pocos nacen en casa y pocos mueren en casa. Pareciera que preferimos dejar estos importantes pasajes en manos de otros, profesionales asépticos, y para "enterarnos" todavía menos, parimos/nacemos drogadas y morimos drogadas. Ya sabemos el efecto que tienen estas drogas en el proceso del nacimiento; me pregunto, ¿cómo influirá a una persona vivir el momento de la muerte estando como ebria?

Susii dijo...

Creo sinceramente que hay tantos intereses económicos alrededor del parto medicalizado que resulta difícil librarse de ellos.
Por más que los asistentes sanitarios se actualizasen y cambiaran su visión hasta el punto de convencerse de que la mujer y bebé sanos que entran a un paritorio tienen derecho a la mínima intervención e incluso nosotras mismas estuviésemos todas informadas y concienciadas con el parto que más nos interesa, aún quedaría ese fleco suelto.
Hay mucha gente cuyas comisiones y contratos dependen de esas cifras de cesáreas, partos instrumentales y hasta episiotomías, toda una industria basada en que seamos incapaces de parir a nuestros hijos con salud y por nosotras mismas.

aliciadoula dijo...

Fantastica reflexión. Gracias

Toni Brito dijo...

Totalmente de acuerdo con tu reflexión Mónica. Solamente decir que el 20% de episiotomias que recomienda la OLA es exagerado. En nuestro paritorio en los últimos años estamos por el 7% y con menos desgarros graves que nunca

Anónimo dijo...

Muy interesante, si bien como dices, hay más aristas y vértices. Soy matrona. He parido en casa, lucho contra la violencia obstétrica. Se ejerce de muchas maneras, sutiles y salvajes. Pero también te voy a hablar de la otra parte.La de las mujeres. Las mujeres no quieren sentir nada. Quieren la epidural cuanto antes, les da igual lo que les cuentes, de los riesgos, de las estadísticas, de lo que afecta a su bebé, al expulsivo, de que la epidural es igual a inmovilidad. Mi hospital no es un hospital de baja intervención, sin embargo las matronas hemos luchado por un protocolo de atención al parto normal y luchamos por los partos de las mujeres, cuando muchas veces ellas no lo hacen. En un parto normal nos da igual lo que pidan los ginecólogos, no monitorizamos contiuo, invitamos a la mujer a ducharse, a moverse, les ofrecemos pelotas, sacos de semillas, masajes y acompañamiento continuo, las apoyamos en sus salida de dolor con cada contracción.Si quieren nos quedamos, si quieren las dejamos solas y nos vamos. Luces apagadas, intimidad, todo lo que esté a nuestro alcance. No es todo el personal, pero somos muchas. Ellas paren, ellas mandan en su parto, solo bailamos con ellas en lo que necesiten. Yo no he hecho una episiotomia jamás. Y hay días que presenciamos partos maravillosos, que te emocionan, que te hacen llorar, que te recuerdan por qué aguantas ahí, en ese hospital. Pero de lo que hay más es de partos con epidural. A veces, la epidural va bien, sobretodo en segundos partos. Pero otras es el principio de un desastre. Con la epidural la mujer se encama, es su decisión. Ya no hay movilidad, si es pronto y lo es muhcas veces, el bebé ya no encuentra su camino, se malposiciona. Con la inmovilidad la frecuencia cardiaca del bebé se puede ver afectada, de verdad, y entonces los ginecológos piden monitorización interna (continua por supuesto. La epidural ha medicalizado el parto y ya no es normal). Es invasiva. Muchos partos se paran. Y qué haces? La epidural está pasando, el parto a medias, puede que la bosla ya esté rota....no puedes dejar a una mujer tumbada con medicación pasando y un parto estancado. A mi me encantaría decir a la mujer"te apago la epidural, vamos a reconectar con tu parto"....pero es impensable. Asi que se pone oxitocina sintética. La oxitocina puede ir bien o puede generar más problemas( y aunque vaya bien ya se interrumpe el flujo natural del hormonas, el baile se ha roto), en la frecuencia cardiaca del bebé, en el útero... y entonces más intervenciones, pruebas al bebé, cruentas...y llega la dilatación completa y la mujer no siente nada. Ha wassapeado todo su parto, ajena a lo que sucede en su cuerpo. Así que empezamos a girar a la mujer de un lado a otro, a ver si ese bebé encuentra su camino, a ver si desciende, a ver si la mujer siente algo....la estrategia de atención al parto normal ha conseguido dar hasta 4 horas a mujeres en su primer parto....es normal tardar 4 horas en parir? Seguro que para algunas mujeres podrías serlo, pero no tumbada en la cama dormida) ... Es normal pujar durante 2-3 horas??? Es eso bueno para el suelo pélvico? Y ese bebé ahí encajado durante tanto tiempo.....es tan doloroso este tipo de parto y tan frecuente....intentas ayudar a la mujer a encontrar la manera de pujar. El reloj corre y temes que lleguen los ginecólogos a terminarlo a base de codo y episiotomia...a veces se logra pero muchas otras no. Y sales de ahi llorando, sabiendo cuándo y cómo se torció todo.

Anónimo dijo...

Continuo....
No justifico en ABSOLUTO las intervenciones, solo quiero que sepáis que a veces, las decisiones de las mujeres son el primer paso en la intervención. Dónde está el problema? Desde luego que la preparación al parto en primaria deja mucho que desear. Una preparación que devuelva la información a la mujer, que devuelva la verdad sobre nuestros cuerpos, nuestros embarazos, nuestros partos. La verdad de que parir, puede ser un gozo, de la importancia que tiene el parto en la maternidad y en ese nuevo ser que nace. Cierto, absolutamente....pero de verdad algo TAN importante recae solo en la figura de la matrona?! Tanto criticamos a las matronas y sin embargo se nos cede, cedemos ese poder?! No...esto es como bien dices algo más profundo, es una cuestión de género, de educación, de patriarcado, arraigado hasta lo más profundo en la sociedad. Y para cambiar esto no solo hace falta que los sanitarios cambien. Hace falta que las mujeres despertemos, que criemos hijas despiertas, reconectadas con su cuerpo. Y que pongamos quejas en todos sitios, que tomemos decisiones. No podemos seguir dejando nuestro proceso en manos del médico, del experto. Y para terminara aclarar que me refiero aquí a este tipo de partos que se va al traste de este modo. De los otros, que se inducen sin motivo, porque si, o porque va bien, o porque le da la gana a alguien....de intervenciones sin justificación, de violencia verbal (que es BRUTAL), de mala praxis, de formación deficitaria, de falta de rigor....etc etc etc....no puedo más que dejar claro que estoy en la misma lucha. Prque soy mujer y madre antes que cualquier otra cosa.

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