miércoles, 30 de abril de 2014

Madre, pero no mucho


Hace unos días hablaba con una amiga que no es madre sobre la presión que recibe respecto a este tema. Aseguraba que salirse de la norma que el sistema tiene establecido para una mujer implica pagar un coste.  La conversación, al final, derivó en la lactancia y en la presión a la que se ven sometidas las madres que deciden no dar de amamantar a sus bebés. Que conste que no pongo en duda que estas mujeres sientan esa presión externa y el malestar que pueda ocasionar. Pero lo cierto es que estas mujeres seguirían estando igualmente presionadas si fueran madres y amamantaran. Pero eso lo sabemos solo las madres que amamantamos. 

El sistema patriarcal se caracteriza por dejar un estrecho margen de maniobra para la elección personal. De esta manera no ser madre, aunque este propiciado por el propio sistema (no existe conciliación familiar, crisis económica, crisis del modelo de familia, familias nucleares, migración…) colocará a la mujer 1 milímetro fuera de la línea por la que ha de transitar. Pero, provoca el mismo estupor, si no más, si se es “demasiado madre”. Este sistema presenta un modelo muy definido de cómo ser madre: sumisa, reprimida, ocupada, sin tiempo para una misma, entregada al otro, renunciando a una misma y sus intereses. Así es como el sistema nos quiere. Pero no nos engañemos. Nos quiere así en casa, con nuestros hijos, y en el trabajo, en el ámbito laboral. No en vano, las mujeres presentamos históricamente menos fuerza combativa en la lucha de nuestros derechos y menos conflictividad laboral que los hombres.
Así que la liberación del sistema no implica tanto si estoy en casa o en el ámbito laboral, sino como estoy en cualquiera de estos dos mundos. Porque os puedo asegurar que es mucha la presión que se ejerce a una mujer que decide salirse del estrecho camino de la maternidad establecida. Si gozas con tu maternidad, si disfrutas de tu lactancia, si te sientes libre para dar de mamar donde, cuando y como te dé la gana (deshaciendote del mandato patriarcal de que no eres a dueña de tu propio cuerpo y que éste es para uso exclusivo del macho), si educas a tus hijos como te da la gana (incluso fuera del sistema educativo), si disfrutas y reclamas tu espacio en el mundo como madre/mujer (yo no sé separarlos), estás siendo molesta. Estás siendo insumisa. Te estás pasando los mandatos del patriarcado por el forro. Y eso no gusta ni a hombres ni a mujeres. Si queréis saber lo que es presión, dad de mamar a un niño mayor de dos años en público, o no escolaricéis a vuestros hijos, o tened más de tres hijos… Y entonces a la presión psicológica de los demás (dad por seguro que la tendréis), deberéis añadir el hecho de vivir en un mundo que no está hecho para y por la Vida donde los niños sólo tienen cabida en instituciones y las madres en su rol de trabajadoras sumisas.

P.D.: A ver si vamos espabilando y en vez de hacer el juego al sistema con luchas idiotas entre nosotras, nos tendemos una mano TODAS y trabajamos juntas para cambiar lo que no nos gusta.

Si quieres leer más sobre el tema:

lunes, 21 de abril de 2014

El parto, una cuestión de género

No sé vosotras, pero yo me he preguntado muchas veces cómo es posible que después de las recomendaciones de la OMS sobre los partos, las estrategias de parto normal de las administraciones sanitarias y los informes y la evidencia científica, todavía nos encontremos con las tasas de cesáreas, episiotomías y la deshumanización y mala praxis reinante en nuestros paritarios. Durante mucho tiempo pensé que los profesionales sanitarios no se informaban correctamente ni se actualizaban ni hacían bien su trabajo, pero después de conocer a muchos de ellos e intercambiar ideas, lo que observo es que nos encontramos con otra cuestión más de fondo y profunda. Tan profunda que unos documentos o estudios o protocolos no pueden cambiar fácilmente la realidad de nuestras maternidades. 
Os dejo un extracto de un trabajo que he realizado para el posgrado en Salud y Género que estoy cursando actualmente. Disculpad el lenguaje académico, pero he creído que merecía la pena hacer la reflexión en voz alta.

" (...) 

Porcentaje de episiotomías practicadas en España: 79 % (dato 2009)
Porcentaje de cesáreas en España (todos los hospitales públicos y privados): 25,8 % (dato de 2009)
Recomendaciones de la OMS sobre porcentaje estimable de episiotomías: 20 %
Recomendaciones de la OMS sobre porcentaje estimable de cesáreas: 15 %

Observamos como la diferente forma de abordar la misma situación fisiológica, el parto, proporciona resultados tan diversos. La excesiva medicalización de este proceso natural conlleva una serie de perjuicios para la madre y el recién nacido, que abarcan desde el riesgo físico hasta la insatisfacción psicológica. Desde hace algunas décadas se viene trabajando desde los diversos sectores involucrados e instituciones internacionales y nacionales a través de recomendaciones y planes de humanización del parto sin que se haya producido un cambio drástico en las cifras de cesárea, partos instrumentales o episiotomías (por citar solo algunas de ellas). Y eso a pesar de que los informes y estudios científicos avalan el parto normal como beneficioso para la salud de la madre y el recién nacido y que en la actualidad se tiene constancia de los perjuicios añadidos de determinadas prácticas.

Análisis
La intención de este documento es valorar si, en la resistencia al cambio que encontramos en la aplicación de recomendaciones sobre el parto natural por parte de los/as profesionales de la salud, podemos encontrar sesgo de género. La primera consideración que ha de hacerse es que este ámbito medico de actuación incide directa e inequívocamente sobre las mujeres, más concretamente sobre su salud sexual y reproductiva.  Para comenzar este análisis, he realizado una lista de atributos considerados femenina y otra masculinos que subyacen en la distribución de roles en nuestra cultura

Atributos femeninos
Atributos masculinos

Pasividad
Debilidad
Incapacidad
Ignorancia
Sumisión
Sufrimiento
Impureza
Emocionalidad
Dependencia


Acción
Fortaleza
Capacidad
Conocimiento
Poder
Agresividad
Pureza
Racionalidad
Competitividad


Si observamos los procedimientos médicos habituales efectuados en un típico parto medicalizado y los contrastamos con el listado de atributos considerados propios del género femenino, veremos cómo esos procedimientos obligan a la mujer a asumir los roles culturales que les son dados, incluso ante un hecho fisiológico. Para ejemplificar esta cuestión, tomemos como ejemplo la movilidad durante el parto. En los partos medicalizados se coloca a la mujer en litotomía, con una vía conectada y monitorización continua, lo que hace imposible su libertad de movimientos; se provoca así en la mujer una situación de pasividad, sometimiento y dependencia. En un parto natural no intervenido, la mujer busca las posturas que mejor se acomoden a la situación, lo que implica atributos propios del género masculino como acción, conocimiento o capacidad. Lo mismo puede deducirse de la administración de oxitocina sintética, que responde a los atributos de debilidad e incapacidad, como si el cuerpo no fuera suficientemente fuerte o capaz de producir por si mismo las contracciones necesarias. El rasurado púbico y el enema hacen especial referencia a la tradicional consideración del cuerpo de la mujer como un cuerpo impuro o sucio. Las episiotomías generalizada y sus consecuencias físicas para la mujer son un buen ejemplo de ejercicio de poder sobre el cuerpo de la mujer.

El objetivo de este análisis no es sugerir que estas prácticas se hayan creado únicamente para provocar estas experiencias de sumisión e incapacidad en las mujeres que dan a luz; sino apuntar a que si se siguen practicando, a pesar de todas las evidencias científicas y los documentos existentes hoy en día, es porque responden a una visión de lo femenino: un fundamento inconsciente más profundo que el hecho de practicar un procedimiento médico rutinario o no hacerlo.

Cuando la mujer da a luz de forma activa en un parto natural sin intervención (o con la mínima posible), la mujer subvierte los fundamentos de rol del género asignado y esto provoca el rechazo de los asistentes: se vuelve activa, expresa su fortaleza y/o emociones, da por sentada su capacidad y conocimientos y considera su cuerpo puro. 

La medicalización de un proceso fisiológico como el parto continúa ofreciendo una mirada distorsionada del cuerpo de la mujer. A las mujeres, nos invita a desconfiar de nuestro cuerpo, alejándonos de nuestras fortalezas y capacidades. Mientras que a los profesionales, les posibilita sostener el control y el poder sobre un territorio sobre el que tradicionalmente han tenido potestad.

Medidas

  1. Para revertir este estado de cosas, debería trabajarse con los/las profesionales sanitarios ofreciendo cursos de formación específicos sobre género y parto normal.
  2. Las matronas responsables de la preparación al parto en los centros de salud, deberían trabajar con las mujeres embarazadas facilitando la toma de decisiones y el empoderamiento de las mujeres durante el seguimiento del embarazo. 
  3. La incorporación del parto domiciliario optativo dentro del Servicio Andaluz de Salud para aquellas mujeres que lo desearan, ofrecería una visión más normalizada y segura del mismo.
  4. La creación de casas de partos públicas de forma que en el imaginario colectivo comiencen a distanciarse procesos fisiológicos de procesos médicos. Quedando estos últimos restringidos a aquellas situaciones médicas que lo requieran. 
  5. Los medios de comunicación ofrecen igualmente una visión distorsionada del parto. Es habitual leer titulares en los que, en un parto espontáneo en la calle, se insiste en que fueron extraños, (curiosamente, casi siempre hombres: el taxista, el piloto o un policía quienes ayudaron a la mujer a dar a luz) presentándolos como héroes que salvaron a la mujer y al recién nacido del inminente peligro que supone el nacimiento. De esta forma el parto queda resignificado socialmente como un proceso peligroso que requiere siempre asistencia técnica.

Conclusión: La medicalización del proceso de parto responde a un imaginario colectivo trazado sobre el cuerpo de la mujer y sus competencias. Quizá así pueda explicarse la reticencia de profesionales y usuarias a favorecer un parto normal. Este simbolismo creado y perpetuado es difícilmente reversible sin un ejercicio colectivo e individual de revisión del miedo, los roles de género y los patrones asimétricos de poder.

miércoles, 2 de abril de 2014

Menstruación, Mujer y Salud




¿Por qué menstruamos? ¿Por qué nos duele la menstruación? ¿Qué nos han contado sobre la ella? 

La menstruación, hoy día sigue siendo un tabú. La imagen que desde los medios de comunicación nos llega de ella es la de una incómoda realidad de la que podemos deshacernos gracias a la industria. Que no huela, no traspase y no se note parece ser la máxima aspiración. En esta charla conoceremos más nuestra menstruación y las alternativas saludables y naturales frente a las propuestas por la industria y la medicalización de nuestros cuerpo.

El sábado, 5 de abril a las 17:30 en la Feria de Muestras de Fermasa (Armilla) - Granada dentro de la programación de Bionatura Andalucía. Charla gratuita.

Hacemos comunidad en Facebook