lunes, 10 de febrero de 2014

¿Es la infanta tonta?

¿Es la infanta Cristina escasa en entendimiento o razón? Esa es la pregunta que queda colgando en el aire tras las declaraciones de la infanta Cristina. Y la respuesta es tan complicada de resolver porque lo mires por donde lo mires, no hay por donde cogerlo. Primero, que el abogado Miquel Roca, uno de los padres fundadores de la Constitución española, alegue como argumentos jurídicos en la defensa de su protegida que la infanta no sabía nada de los negocios de su marido y que era una mujer enamorada, solo puede ser debido a que:

a.- Al señor Roca se le ha olvidado el derecho (será de poco usarlo), pues el desconocimiento de las leyes no exime la obligación de su cumplimiento.

b.- El supuesto enamoramiento de la infanta no puede ser una alegación al principio de responsabilidad personal. Se parece sospechosamente al concepto de crimen pasional (como se llamaba antes a la violencia de género); ya saben, eso de la maté por qué era mía. La pasión nubló mi mente.

c.- Defender la falta de conocimientos técnicos básicos para la vida (¿régimen de gananciales o separación de bienes? ¿qué significa rubricar con mi firma un escrito?... ) de una mujer licenciada en Políticas por la Complutense y con un master en relaciones internacionales en la Universidad de Nueva York es no dejar en buen lugar a estas dos instituciones ya que o sus alumnos salen muy mal preparados o les pudo más la sangre real de la estudiante que los conocimientos adquiridos por la infanta que, a la vista está, no debió de enterarse de nada, nadita, nada.

d.- Y esto nos lleva a otra incógnita ¿cómo es posible que una mujer que no sabe lo imprescindible (no firmes si no estás de acuerdo, no gastes si no es tuyo, no compres si no tienes) no le consta, no recuerda y cuyo único saber es que está enamorada de su santo, ocupe un alto cargo en una entidad financiera desde hace lustros? 

Desde luego, pocas alegaciones pueden hacer los abogados defensores para intentar salvar a su representada visto lo visto. Lo que me escama es que han escogido la más machista y misógina que han encontrado. No solo no tienen fundamento jurídico sino que apela directamente al rancio papel de mujer boba, que firma obediente lo que su maridito le pone por delante, sin poder reflexionar sobre ello con un mínimo criterio. Esa es la tabla de salvación de la infanta... y, esa defensa, viniendo de un político y padre de la Constitución, el señor Miquel Roca, dice mucho de por donde andamos. ¿se imaginan esa misma defensa en el caso de un hombre licenciado con master y puesto de trabajo ejecutivo? No ha de extrañarnos que para muchos aún seamos menores de edad. Lamentable.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Y esto nos lleva a otra incógnita ¿cómo es posible que una mujer que no sabe lo imprescindible [...] cuyo único saber es que está enamorada de su santo, ocupe un alto cargo en una entidad financiera desde hace lustros?"
Pues sí. Has dado en la clave. Espero que este argumento sea esgrimido por los fiscales, y si realmente a la infancia se le absuelve por "no saber", que se juzgue qué tipo de trabajo ha estado haciendo en un banco!!


Leticia dijo...

Ay, si solo fuese la infanta pero todas las defensas a mujeres de corruptos se han basado en lo mismo. Ana Mato (actual ministra de Sanidad) tampoco se enteró de nada, un amigo de su marido le paga la comunión de la niña y ella ni preguntaba...y después de eso fue premiada con un ministerio...

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