domingo, 1 de septiembre de 2013

Las madres y las hijas

¡Menudo tema! La relación madre e hija es quizá la más estrecha, equívoca y compleja de nuestra vida. Todas sin excepción somos hijas con respecto a una madre (incluso aunque no la hayamos conocido); y algunas seremos a la vez, madres e hijas. En una relación entre madres e hijas las cosas no suelen ser fáciles: hay silencios que esclavizan, acciones desviadas, olvidos voluntarios, rencores no señalados, dolores no llorados, expectativas frustradas, incomprensiones y heridas sin cerrar. Entre una madre y una hija, entre dos mujeres, se produce un choque que, más que generacional (que también), es íntimo, primario, biológico. En cada célula del cuerpo de una mujer se estremece el temblor que originó su existencia tanto como la falta de él; en cada tensión muscular de nuestro propio cuerpo podemos encontrar las resistencias de la propia madre, la neurosis que acompañó a la crianza. Las relaciones con el mundo, con el propio cuerpo, consigo misma, con la pareja, con la sexualidad... estarán a merced de la que tuvieron las madres.
 
Siempre será así, mientras las mujeres que somos madres no emprendamos una búsqueda personal y nos comprometamos a mantener una honestidad con nosotras mismas a prueba de dolores y heridas. Solo con una mirada que se atreva a desvelar la verdad, por muy dolorosa que ésta pueda ser, es posible establecer una relación más limpia, enriquecedora y sana entre ambas.
 
Una vez me dijo una mujer que ella, al contrario de lo que muchas personas opinan, cuando se hizo madre, no solo no entendió a sus padres, sino que los comprendió todavía menos. Como hijas, podemos ver nuestros dolores y llorarlos desde la niña que una vez fuimos. Podemos acoger el duelo para dar paso con paciencia a la difícil aceptación de la otra. Pero como madres, tenemos todo el camino por recorrer y la posibilidad de ir ofreciendo a nuestras hijas una mejor relación con el mundo, con su cuerpo y con los demás. Como madres, tenemos la responsabilidad de ver, aunque nos pese, para dejar de repetir patrones de conducta y relaciones enfermas. Sanarnos a nosotras y mirar de forma limpia y certera nuestras propias miserias, neurosis y limitaciones ofrecerá a nuestras hija la posibilidad de desmarcarse de los procesos y relaciones enfermizas. En algún momento la cadena habrá de romperse.

Más sobre el tema: De niña buena a mujer
 
 
 

 

5 comentarios:

Anerol dijo...

Yo soy de las que tendrá que trabajar para avanzar y procurar se una madre completamente diferente a la mía.
La relación con mi madre fue buena en algún momento y sin embargo, cada vez va a peor.
No quiero que mis hijos me vean como yo veo ahora a mi madre, así que tendré que trabajar mucho para ello.

Carolina Mazzanti dijo...

Me ha gustado mucho el artículo.
Yo también soy de las que desde que se convirtieron en madres comprenden menos aún a la propia.
Siempre me chocó, pero ahora que tengo una hija mucho más, el típico comentario de "los varones son de la mamá y las nenas del papá", con todo lo que ello implica.
¿Puede haber una relación más estrecha que entre una madre y su hija? No debería creo yo.
Personalmente, espero lograr desprenderme de los mandatos patriarcales con los que me criaron y brindarle a mi pequeña una mamá más libre y consciente.

Anónimo dijo...

Cuando me convertí en madre pude voltear a ver a la mía no con los ojos de hija, sino como mujer, ver su historia y cómo es que ella llegó a ser como es, eso me permitió sentir empatía con esta mujer; no pretendo repetir su manera de educar, sin embargo ahora comprendo que hizo lo que pudo con lo que tenía. Yo estoy dispuesta a ser la madre que mi hija necesita, no la que yo necesité.

Anónimo dijo...

Creo que a veces nos esforzamos en hacer las relaciones -y muchas otras cosas en esta vida-demasiado complejas. Justo tan complejas como este articulo! Y no me sorprende, las mujeres solemos ser mucho mas complejas que los hombres, pero no creo, sinceramente, que porque "los cerebros sean distintos", etc. Simplemente hay cosas que se transmiten . Uno las observa desde muy pequeños, y los va haciendo propios como el lenguaje. O alguna vezs alguien a sinceramente recordado como aprendieron a hablar y algunas actitudes de los papas? Claro que no! No dudo que en algo influyan los genes, pero casi todas las conductas son aprendidas, observadas.
La relacion con la mama no tiene porque ser "Muy complicada!" como si fuese "Drama de Buñuel". Y ya que uno crece esta siempre en posiibilidad de modificar la propia conducta, independientemente de lo que nos hayan enseñado. La clave para mejorar cualquier relacion, es ser capaz -honestamente- de ponerse en el lugar del otro y asi tratar de comprender como piensa, porque actua como lo hace, etc. Con la guardia baja, sin pensar que nos quieren llevar ventaja, aprovecharse. Y eso es precisamente lo contrario que nos enseña la sociedad actual, y cuantos de nosotros, hombres y mujeres, seguimos como borreguitos. Por ejemplo, me pregunto: Quien dicta la moda? No es la poblacion. A uno simplemente le dicen: "Esto es lo que esta de moda". Son solo un grupo reducido de personas que determinan Como quieren sacarle el dinero a los demas! Bueno, las relaciones son lo mismo. Simplemente un grupo reducido que pretende que los demas nos volvamos locos tratando de "hacer sentido", para poder decirnos que hay que ir con alguien a que lo haga por nosotros, y nos ponen en las revistas "lo que los hombres quieren", "lo que las mujeres quieren", "la guerra de los sexos --no te dejes!", etc., etc.
SIMPLICIDAD. Las cosas son simples, las personas son simples. Uno mismo se hace -y hace a los demas- complejos. La relacion Madre e hija no es la excepcion! Quiero entenderla? Necesito platicar con ella, conocerla, ponerme en su lugar, y debe haber un intercambio reciproco de informacion y sentimientos, con la guardia baja. Y la relacion sera una de las mas maravillosas que puedan existir!

ziomara rojas dijo...

yo digo y simple, no es seguir cada cual su camino una vez que crecemos, seguir adelante y dejar a la familia en su lugar, creo que se da por supuesto que debemos permanecer, cerca, cada vez me doy cuenta que es aprendido esto, tambien pertenece al ser buena hija.....pues hoy lo pongo en duda porque al final creo que es un trato de te pago lo que me distes así me tengo que quedar para cuando te haga fata, es muy cristiano pero nada saludable

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