martes, 24 de septiembre de 2013

Sexo para mamás

Hace algunas semanas, dos amigas me enviaron un texto bajo pseudónimo. Se titula "Sexo para mamás" y es un libro digital en el que dos mujeres hablan de su experiencia con la sexualidad y la maternidad. Es cierto que parece que ambas facetas son incompatibles y el hecho de que dos mujeres
que son madres se decidan a hablar sin tapujos de esto me parece suficientemente interesante como para atender su propuesta.

Lo primero que aprecié al leer el texto es que se trata de mujeres que se han conectado con su propio cuerpo, que han aprendido lo que les gusta y lo que no, que se han atrevido a experimentar y a dar rienda suelta a las ataduras que el sistema nos ha impuesto a todas. 
Además, el libro deja un espacio para la sensualidad a través de la cocina y nos ofrece unas recetas muy jugosas para organizar (en la misma casa, si ser madre hace complicado salir), cenas románticas y sexuales que compartir con la pareja. 

Es difícil salirse del redil en el que estamos confinadas cuando aún creemos que tenemos que ser las mujeres educadas y vírgenes (atentos al Papa que está dando que hablar y espero que rompa con muchos estereotipos de la cultura judeocristina) que nos contaron. Soltar los imperativos de nuestros padres y madres sobre nuestros propios cuerpos, distanciarse de los cánones estéticos de belleza y mirar al interior con honestidad y alegría es una receta que nos abre las puertas al gozo de una vivencia sexual que se permite ser individual, subjetiva y única. 

Mi enhorabuena a sus autoras y espero que el libro sirva para que hablemos, reflexionemos y nos agitemos dentro de los envoltorios del patriarcado. Sobre todo, cuando tras la maternidad e sexo queda relegado a un segundo, tercero o quinto plano. 

Podéis leer más sobre el libro y adquirirlo en: http://sexoparamamas.blogspot.com.es/

lunes, 16 de septiembre de 2013

Ni puta ni sumisa... el caso de Miley Circus


Hace algunos meses me entrevistaron en un programa de radio. En un momento dado, la entrevistadora me espetó:
- Ví una pintada en un muro que rezaba: Antes puta que sumisa. ¿Qué opinas?

Miley Circus parece encarnar en sí misma está extraña y algo desaforada sentencia. La princesa Dysney, Hannah Montana, llegada la mayoría de edad, se empeña una y otra y otra vez en dejar atrás la imagen sumisa y denigrante de niña objeto que la industria musical y audiovisual y sus padres habían reservado para ella. Y en un acto de valentía e inconformismo (me imagino que pensara) se empeña en ofrecernos una imagen de mujer dura, hipersexuada y macarra.  Se pasea por los escenarios ligera de ropa contoneándose de forma que deja poco margen a la imaginación o en videos musicales, literalmente, desnuda. El espectáculo no es que provoque (si esta es la intención) es que ni siquiera provoca deseo o tensión sexual, puestos a provocar…

Me viene a la cabeza la historia de Marisol, convertida en Pepa Flores mediante el correspondiente desnudo en revista y alguna que otra película de la época. Es interesante como la industria audiovisual (una de las más influyentes en la creación de la iconografía social)  nos transmite estos estereotipos una y otra y otra vez. Parece que solo pudiéramos elegir entre ser putas o ser sumisas.  En realidad, la industria juega con ventaja (y por eso la joven Miley sigue ahí) porque la supuesta transgresión  no es más que una nueva forma de sumisión que además en este caso se nos ofrece como voluntaria o interna, con origen en la propia mujer y no externa, como ocurría en el caso de la niña Hannah. La joven Miley no sabe o no alcanza a comprender que sus caderas y centímetros de piel desnuda no abanderan su libertad, sino que clavan aún con más fuerza en el imaginario colectivo la imagen de la mujer como objeto sexual y de entretenimiento.  No comprende que no solo no provoca, sino que está remando a favor de la misma industria y los mismos valores con los que aparenta luchar. La chica de mirada asustada y dientes blancos, quizá algún día comprenda que la respuesta no es elegir entre ser puta o ser sumisa; sino en Ser quien una, con toda su dimensión, intensidad y profundidad, desee. Porque puestos a elegir ¿quién quiere ser puta o sumisa?

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Carme Valls-LLobet, la patologización del cuerpo de la mujer

Quizá uno de los temas que más me interese desde que comencé a trabajar sobre mi propio cuerpo fueron las repercusiones que en el mismo tenían y habían tenido el paradigma en el cual había crecido. Un sistema patriarcal castrante y autoritario habían dejado huella, no solo en forma de tensiones mentales y bloqueos emocionales, sino de la relación íntima que mantenía con mi propio cuerpo y que se traducía en dolores, enfermedades y desconexión. Ahora ya hay palabras para expresar lo que ocurría y podemos analizar y mirar desde otro punto de vista estos y otros efectos que en el cuerpo de la mujer tiene la cultura en la que nos desarrollamos. 

Dice la doctora Carme Valls-Llobet*: 
"En estos momentos todavía no existe una docencia específica, en las Ciencias de la Salud, que aborde la Ciencia de las diferencias en salud de mujeres y hombres.  Sólo de un 25 % a  un 35 % de los ensayos clínicos se incluyen mujeres en patología cardiovascular, que va a ser la primera causa de muerte en mujeres.  No se han adaptado los objetivos de salud con los que pagamos incentivos a nuestros profesionales sanitarios a ningún aspecto de morbilidad diferencial, ni se han adaptado los protocolos de prevención a las diferencias en la salud de mujeres y hombres."

Deberíamos reflexionar más sobre esta situación. Deberíamos saber que el hombre y la mujer no sintetizan de igual manera las medicinas, ni sus cuerpos tienen las mismas necesidades. La medicina, ajena a esta realidad, se nos impone como una apisonadora. Quizá el camino que nos quede sea conectarnos más profundamente con nuestro cuerpo a la espera de una ciencia que nos tenga en cuenta. Mientras tanto, las aportaciones de mujeres como Carme Valls-Llobet son imprescindibles. Por cierto, que esta estupenda profesional ha prologado la segunda edición del mi libro "Conciencia de Mujer.Re-conectar con el útero". Si quieres leer parte del prólogo click aquí.  




viernes, 6 de septiembre de 2013

La mujer creadora

Ayer fue la primera parte de la Jornada Mujer y dinero que organiza la Editorial Ob Stare. En esta primera sesión (la siguiente será el próximo jueves) pudimos disfrutar con la propuesta de Giulliana Gabaldoni sobre su visión de trabajo en red con mujeres. Por mi parte, mi ponencia se tituló: La mujer creadora. 

Estoy firmemente convencida de que las mujeres debemos hacer un trabajo de desarrollo de nuestros potenciales internos que han quedado más dañados por el sistema patriarcal. Entre ellos, el acceso a la capacidad creadora que todas llevamos dentro. Precisamente las mujeres habitamos un cuerpo que tiene la facultad de gestar vida y crear. Pero cuando se trata de materializar proyectos y llevar a cabo nuestros objetivos vitales, suele bloquearse y nos quedamos con la sensación de incapacidad, de no poder, de no ser suficiente. Si miramos con detenimiento, nos daremos cuenta de que tenemos cientos (quizá miles de proyectos) en mente: asociaciones, obras artísticas, negocios, empresas, manualidades, organizaciones... pero cuando nos ponemos a materializar estas propuestas, algo sucede y no solemos concluirlas. Algo traba la relación entre la mente y las manos, algo se interpone cuando decido ir de lo abstracto a la concreción material. 

Cuando impartía clases en una facultad de comunicación solía preguntar a los alumnos de tercero a qué se dedicarían cuando salieran de la facultad. Todos los hombres solían contestar que querían dedicarse a  la dirección (de cine o documental). Prácticamente todas las mujeres elegían profesiones subordinadas a la dirección: productoras, directoras de arte, ayudantes de dirección... ¿Por qué? ¿Por qué habían renunciado a la capacidad de crear nuevas realidades, de poner su mirada sobre la Vida al servicio de los demás? Así, sin más, nos habíamos quedado sin saber qué piensan las mujeres cineastas y las obras que ellas realizarían. Parece exagerado, pero no lo es. Con mirar la cantidad de artistas hombres (escritores, cineastas, pintores, escultores...) que hay en relación con la cantidad de mujeres, nos damos cuenta de que algo pasa. No es solo el machismo estructural impuesto desde el exterior (que existe); es la represión interiorizada y asumida la que más daño nos causa a todos, porque una sociedad que no puede conocer lo que piensa el 50 % de la población es una sociedad cercenada y confundida. 

Ninguna ley ni cuota me va a hacer libre. Si quiero trabajar mi capacidad creadora, debo empezar por trabajar con mis ideas limitadoras, con mi cuerpo físico (eliminando sus bloqueos y permitiéndome vivir al máximo mi energía vital (sexual)), con mis emociones (el miedo a exponerme, por ejemplo) y con la conciencia para acceder a la dignidad que, como ser humano, poseo. Entonces, me reconoceré merecedora de expresar y ofrecer a la sociedad una mirada del mundo, una mirada de mujer. 



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¡FECHA LÍMITE DE INSCRIPCIÓN: 6 DE SEPTIEMBRE!



Solicita información y el programa del curso sin compromiso: 


martes, 3 de septiembre de 2013

Experiencia de una practicante de la relajación II


Han dejado este comentario en el blog que me gustaría compartir con vosotras:

"Me he estado leyendo el blog y he dado con esta entrada y me he sentido completamente identificada. Hace poco fui a parar a este blog no se ni como, y tras ponerme a leer decidi probar la relajacion del utero, ya que tengo puesto el diu y a veces tengo unos dolores incomodisimos durante la regla. 
Al principio me costo muchisimo primero que nada conseguir concentrarme en la relajacion, sin desviar mis pensamientos, ahi me di cuenta de lo descentrada y estresada que estoy con mis preocupaciones. Me costaba muchisimo sentir el calor que menciona la relajacion, pero poco a poco lo fui conseguiendo, primero en los brazos y en las piernas, y por ultimo en el utero, ya me costaba situarlo, cuanto mas sentir calor en el. Sin embargo, la ultima vez que lo hice fue cuando llegue a sentir esta sensacion tan maravillosa que aqui se comenta. Al llegar a la parte del calor en el utero, empece a sentir muchisimo calor en todo mi cuerpo y notaba olas de placer desde el vientre a la vagina, una sensacion como un orgasmo lento y largo, no se como describirlo pero fue una sensacion increible, y sinceramente, me asuste pensando que me habia vuelto loca porque es una sensacion alucinante, cuando sali del ejercicio quede con una gran sensacion de felicidad. Que explicacion tienen estas cosas que se notan? Por que, si es para relajar el utero, se producen estas "contracciones" o lo que sea? En todo caso, muchas gracias por poner esto a disposicion de todas, ahi es donde me he dado cuenta del poder que tenemos en nuestro cuerpo y que no somos capaces de utilizar, te estoy agradecida infinitamente porque si no hubieras compartido tu conocimiento nunca me habria dado cuenta de que esto existia y de lo importante que es. Mil gracias!! "


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La relajación del útero funciona, incluso si no te la crees, aquí.

Más sobre resultados de la relajación del útero aquí.

Si quieres acceder a la relajación del útero, puedes descargarla de forma gratuita aquí.






domingo, 1 de septiembre de 2013

Las madres y las hijas

¡Menudo tema! La relación madre e hija es quizá la más estrecha, equívoca y compleja de nuestra vida. Todas sin excepción somos hijas con respecto a una madre (incluso aunque no la hayamos conocido); y algunas seremos a la vez, madres e hijas. En una relación entre madres e hijas las cosas no suelen ser fáciles: hay silencios que esclavizan, acciones desviadas, olvidos voluntarios, rencores no señalados, dolores no llorados, expectativas frustradas, incomprensiones y heridas sin cerrar. Entre una madre y una hija, entre dos mujeres, se produce un choque que, más que generacional (que también), es íntimo, primario, biológico. En cada célula del cuerpo de una mujer se estremece el temblor que originó su existencia tanto como la falta de él; en cada tensión muscular de nuestro propio cuerpo podemos encontrar las resistencias de la propia madre, la neurosis que acompañó a la crianza. Las relaciones con el mundo, con el propio cuerpo, consigo misma, con la pareja, con la sexualidad... estarán a merced de la que tuvieron las madres.
 
Siempre será así, mientras las mujeres que somos madres no emprendamos una búsqueda personal y nos comprometamos a mantener una honestidad con nosotras mismas a prueba de dolores y heridas. Solo con una mirada que se atreva a desvelar la verdad, por muy dolorosa que ésta pueda ser, es posible establecer una relación más limpia, enriquecedora y sana entre ambas.
 
Una vez me dijo una mujer que ella, al contrario de lo que muchas personas opinan, cuando se hizo madre, no solo no entendió a sus padres, sino que los comprendió todavía menos. Como hijas, podemos ver nuestros dolores y llorarlos desde la niña que una vez fuimos. Podemos acoger el duelo para dar paso con paciencia a la difícil aceptación de la otra. Pero como madres, tenemos todo el camino por recorrer y la posibilidad de ir ofreciendo a nuestras hijas una mejor relación con el mundo, con su cuerpo y con los demás. Como madres, tenemos la responsabilidad de ver, aunque nos pese, para dejar de repetir patrones de conducta y relaciones enfermas. Sanarnos a nosotras y mirar de forma limpia y certera nuestras propias miserias, neurosis y limitaciones ofrecerá a nuestras hija la posibilidad de desmarcarse de los procesos y relaciones enfermizas. En algún momento la cadena habrá de romperse.

Más sobre el tema: De niña buena a mujer
 
 
 

 

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