miércoles, 19 de junio de 2013

Hoy cumplo 40


Hoy cumplo 40 años y peino mis canas, que he dejado emerger de la oscuridad, con gratitud. Hoy, que cumplo 40 años, me encuentro más llena de vida, más plena y más feliz de lo que nunca antes había sido. Hoy, a mis cuarenta años, muerdo la vida a bocados y la saboreo a cada instante, no porque siempre sepa dulce, sino por que sé que algún día se acabará el pastel. 

A los cuarenta se ve la vida con cierta perspectiva, desde una colina alfombrada de experiencias, lágrimas y risas. Siento que he salido de la vorágine para contemplar el paisaje y, lo que se ve es, sencillamente, maravilloso. Tanto que no quedan palabras para el reproche ni memoria para los recuerdos. Es un milagro estar viva ahora, aquí. Es maravilloso saborear a otra persona. Es una gozada, que duela el pié cuando lo golpeas. Es mágico saber que ahora estamos aquí, viviendo estas experiencias rodeadas de personas que amamos y que todo terminará algún día, en algún momento. Por eso, no tengo enemigos a mis cuarenta años (aunque los enemigos deseen tenerme a mi), ni gasto palabras justificando mis actos, ni pretendo llevar siempre la razón. No porque no tenga ego, que lo tengo, sino porque no deseo perder el tiempo en ridículas batallas o tragarme el bocado sin haberme dado cuenta de su sabor. A mis cuarenta años elijo. Y quizá esa sea la libertad a la que los seres humanos podemos aspirar: elegir lo que se puede elegir. Elijo cantar mi canción y que no sea la única que suene. Elijo el intento de no desafinar, aunque no siempre lo consiga. Elijo hacer un coro  con personas a las que Amo y admiro (y a veces ir de solista). Elijo aceptar que la vida no es perfecta ni justa, y que, incluso cuando duele, merece la pena ser vivida.

Mi vida no ha sido un camino aderezado de tomillo y rosas precisamente, pero ¿qué queréis que os diga? A mis cuarenta años, volvería a recorrerlo porque hoy, que cumplo cuarenta, peino mis canas con gratitud.  

Dedicado a las mujeres de 40... y más.

sábado, 15 de junio de 2013

El miedo

El curso Conciencia de mi Cuerpo de Mujer está llegando a sus últimas semanas. Y en este periodo de finalización, algunas de las mujeres comienzan, si quiera tímidamente, a vislumbrar lo que hay tras el velo. Hoy reconocía una de ellas que tenía miedo a conocerse, a comprender el valor y el poder que hay en su interior. El miedo es una emoción básica, imprescindible para la supervivencia de la especie, pero también se puede volver en nuestra contra. Decía Abrahan Maslow que en el ser humano se encontraban dos tendencias contrapuestas: el impulso al crecimiento, la evolución, el despliegue de nuevas capacidades y la superación de las ya exploradas; junto a el miedo al cambio, la auto-represión, la neurosis y la regresión a formas anteriores que nos proporcionaban seguridad. Parte de la salud mental y espiritual para este psicólogo transpersonal, sería la superación de esa fase de miedo, estancamiento o represión que nos inmoviliza y crea malestar. Acceder al estado de crecimiento. Es el eterno dilema de pasar de mantener nuestras fuerzas dedicadas a la autodefensa (que el patriarcado nos ha impuesto) a la realización de quien Yo Soy o crecimiento. 

Para Antonio Blay Fontcuberta, otro de los psicólogos transpersonales que para mi son fundamentales, la Vida, en esencia se caracteriza por la evolución. Si observas la naturaleza, todo crece, se expresa hasta las últimas fuerzas o energías, no se escatima en gasto. La Vida sería un continúo crecimiento. El malestar provendría entonces de nuestra resistencia a crecer, ampliarnos y extendernos. La Vida bajo una visión de evolución continua y aprendizaje. 

Una semilla no se quedará en su estado si las condiciones medioambientales posibilitan su crecimiento y transformación en árbol. De la misma manera, nosotras observamos un impulso interno de maduración, crecimiento y evolución en todos los ámbitos de la existencia y es nuestra decisión acceder a desplegar todo nuestro potencial o quedarnos ancladas en formas pretéritas que no nos proporcionan ya ni placer ni sostén. A veces hace falta un buen empuje: una enfermedad, la ruptura de una relación, una muerte cercana, la maternidad, un despido, una depresión, la apatía... a veces, solo es necesario volver a conectar con nuestro interior y sentir ese impulso que se abre y nos empuja a adoptar nuevas formas de ser, estar y sentir. Y sí, hace falta valor para dejar de quejarse, de protestar, de estar enfadadas con todos y por todo. Hace falta valor para dejar la forma de autoprotección y comenzar a caminar con tus propios pies, sin mirar a los lados, sin que tu referencia sea exterior. Hace falta valor para comenzar a amarse a una misma al máximo, y dejar de señalar a los demás como elementos dañinos. Hace falta valor para dejar que la mujer madura, segura de sí misma y adulta pueda extender las alas. Entonces no habrá "otros" a los que mirar y sabremos que somos las responsables de todo: lo que decimos y pensamos, lo que hacemos y dejamos de hacer. 

Crecemos y, al hacerlo, damos sentido a la existencia a la vez que honramos nuestro lugar en el mundo.  
¡Bienvenidas a casa!

martes, 11 de junio de 2013

¿Cómo y por qué funciona la relajación del útero?

Empecemos por el principio. El útero es un órgano múscular hueco, o sea que está hecho de tejido muscular*. Como cualquier tejido muscular debe poder moverse (contraerse y distenderse) sin dolor y de forma eficaz. A diferencia de los músculos que tenéis en los brazos, piernas o cara, por ejemplo; el útero está formado de músculo liso (al igual que el aparato gastrointestinal o el ureter). Este músculo (según el consenso médico), como todos los músculos lisos, no pueden ser movidos a voluntad... ¿Significa eso que no podemos relajarlo?

Pues si nos situamos ahora en la evidencia científica más ortodoxa, no parece que haya inconveniente en relajar el útero. El cuerpo no puede ser diseccionado, separado o reducido más que como un modelo para comprender; pues como se dice habitualmente, el mapa no es el territorio. El sistema nervioso autónomo o vegetativo es el encargado de controlar y regular las actividades metabólicas del organismo, por lo que mantiene una estrecha relación con el sistema endocrino. Además, inerva la musculatura lisa y la estriada cardiaca. El sistema autónomo se divide en el sistema nervioso simpático, que es el encargado de poner en marcha y sostener las acciones que implican gasto de energía. Y el sistema nervioso parasimpático, encargado de conservar la energía del sistema. Ambos sistemas son incompatibles entre sí, si está activo uno, no lo está el otro; y sus efectos son igualmente contrarios. 

Veamos. El sistema nervioso simpático inerva los músculos de las paredes uterinas a través de los ganglios mesentérico inferior y lumbosacros y su función es la vasoconstricción. Cuando el sistema nervioso simpático se pone en funcionamiento se produce una serie de efectos en el cuerpo con repercusión directa en el sistema sexual femenino:
- aumento de la frecuencia cardiaca.
- aumento de la presión arterial.
- aumento de la frecuencia respiratoria.
- vasodilatación coronaria.
- vasoconstricción genital.
- estimula la glándulas adrenales.
- contrae esfínter vesical interno.
- relaja la vejiga.


El sistema nervioso parasimpático tiene una distribución craneosacral y la mayoría de sus fibras están contenidas en el nervio vago que inerva toda la estructura contenida en las cavidades torácica y abdominal. Las fibras preganglionales hacen sinapsis en los plexos viscerales pelvianos donde invervan el colón y los órganos reproductores, entre otros. El sistema nervioso parasimpático está involucrado en los procesos para recuperar energía, el reposo del sistema y la relajación. Los efectos del sistema nervioso parasimpático en el cuerpo:
- Disminuye frecuencia cardiaca.
- Disminuye presión arterial.
- Disminuye frecuencia respiratoria.
- Reduce riego sanguíneo al cerebro.
- Provoca vasoconstricción coronaria. 
- Vasodilatador genital.
- Estimula la digestión.
- Aumenta secreción salival.
- Relaja esfínter vesical interno.

Ambos trabajan juntos, manteniendo un equilibrio; excepto en las situaciones de estrés, ira o miedo donde el sistema simpático es el primero en reaccionar. 

Y aquí es donde entra el entrenamiento autógeno de Schultz (el método que utilizamos para relajar el útero). Precisamente este sistema, y no otro, se basa en la posibilidad de trabajar y modificar el estado del sistema nervioso autónomo. Lleva funcionando casi un siglo, está médicamente reconocida y es utilizada en psiquiatría. Y eso es lo que hacemos al relajar el útero, pasar de estar bajo el dominio del sistema nervioso simpático al parasimpático. Y, entonces, dejamos de sentir dolor durante la menstruación, o dilatamos con mayor facilidad durante el parto o sentimos un mayor deseo y placer sexual... 




Os dejo el enlace para descargar la relajación de forma gratuita:
http://estudiosobreelutero.blogspot.com.es/p/relajacion.html


* SEGO: Anatomía del aparato genital femenino 

Conciencia de mi Cuerpo de Mujer. Curso on line. 7ª Edición. Comienzo el 21 de septiembre


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