martes, 22 de enero de 2013

Conciliación y maternidad II (matices)

Hace pocos días escribí una entrada titulada Conciliación y maternidad que se ha movido bastante y ha dado que hablar. Quizá las prisas, quizá que es una realidad tan compleja que precisa de un volumen (al menos) para condensar el tema han hecho que ahora, leyendo la entrada, encuentre numerosas matizaciones que no deseo quedarme con ganas de hacer.

- Matiz 1: En mi caso (que es el conozco más en profundidad), yo decidí quedarme con mi hija los primeros años de su vida. Deseé (fue mi deseo y decisión) criarla y renuncié al trabajo que venía realizando hasta ese momento. Consideré (dado que llevaba trabajando y estudiando desde los 18 años) que merecía vivir otras experiencias en esta vida y no estaba dispuesta a perdérmelas. 

- Matiz 2: Desde el primer momento, no equivoqué que cuidar y criar a un bebé es lo mismo que limpiar, cocinar y ocuparme de todas las labores de la casa. Volvimos a repartir las tareas de forma que ambos (mi pareja y yo) estuviésemos de acuerdo. 

- Matiz 3: Yo pude quedarme en casa a cuidar de nuestra hija porque mi pareja me apoyó en todo. Sobre todo en lo económico, pero también en el reparto de tareas en el hogar y en la consideración que el esfuerzo de estar con un bebé supone. Nunca me sentí denostada o en una posición de sumisión respecto a él. 

- Matiz 4: Nunca sentí ni creí que quedarme a cuidar a mi hija fuera menos importante que salir a trabajar. Nunca me sentí sometida a mi pareja por el hecho de no ganar un sueldo a final de mes. 

- Matiz 5: Nunca consideré a mi hija una carga. Había días intensos y a veces podía estar más cansada, pero nunca fue para mi una carga. Más bien ha sido y es una fuente inagotable de alegría, felicidad y desarrollo personal inmensa. 

- Matiz 6: No creo que todas las mujeres deban de tener hijos, ni que la maternidad deba ser obligatoria para tener una vida plena y feliz. Pero a mi me gusta.

- Matiz 7: En el anterior post hablo de la conciliación y de maternidad, como podía hablar de la conciliación y la paternidad o de la conciliación y la familia. Por eso me centro en las mujeres/madres y no incluyo a los hombres en mis comentarios. 

- Matiz 8: Ese post lo escribí pensando en mi experiencia y en la de las mujeres que me rodean en este país. La situación de otros países la desconozco y, por lo tanto, comprendo que haya contextos en los que sea de difícil encaje lo que expongo. Pero creo haber captado el sentir de una parte de las madres de mi generación (cercanas a los cuarenta años) que nos hemos sentido engañadas cuando, después de una carrera profesional más o menos exitosa, hemos devenido madres. 

- Matiz 9: Mi visión del mundo incluye una maternidad, paternidad y crianza más gozosas para los adultos y los bebés. Mi intención era generar un debate sobre la situación que parece de obligado declive de los derechos laborales. En el caso de las madres, además, por la fractura que en muchas ocasiones implica dejar largos periodos de tiempo a los bebés al cuidado de otras personas. No pongo en duda, en ningún momento, que los padres también pueden sufrir por lo mismo. 

- Matiz 10: Creo que merece la pena comenzar a despertar de una vez del letargo del patriarcado. Y cuando digo patriarcado, no señalo a los hombres. En este sistema todos y todas somos víctimas y verdugos. Todos y todas sostenemos y alimentamos el patriarcado. 


Y, por último, quisiera señalar que el sistema de trabajo es el que es porque está al servicio del dinero y no de los seres humanos. Cambiar el paradigma de la relación personal con el trabajo, de asalariada a empresaria o autónoma, por ejemplo, puede suponer una gran mejora en la conciliación familiar. Fundar cooperativas o buscar empleo en empresas responsables con flexibilidad, ser consumidoras responsables... todo menos continuar sosteniendo un sistema que no nos cuida, al que no importamos y que, como una alimaña, se alimenta de la última gota de sudor de nuestra frente... y de las lágrimas de nuestros hijos.

Sigue en: Conciliación y maternidad III: Mujer o madre

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien, tienes toda la razón.

monica perez dijo...

Grandes verdades Mònica. Las que nos hamos dado cuenta intentamos salir como podemos. En mi caso quedarme con mis hijas ha supuesto un compromiso desproporcionado. En la gran confusiòn del patriarcado criar quiere decir acudir todo y a qualquiera que pasa tus paredes domesticas, que se convierten en tu dominio y en tu càrcel... A todos se les olvidan las noches de estudio, los cientos de exámenes, los años de trabajo que preceden el inicio de un recorrido profesional.Tú misma eres la primera en olvidarlo cuando miras a tu bebé recién nacido por primera vez. El problema se plantea cuando tus hijos crecen y de repente recuerdas, se plantea cuando te das cuenta que todos los que te rodean no quieren recordar y nunca más lo harán.

Carolina López - La política y yo dijo...

Hola:

Muchas gracias por los dos artículos. Hace tres años cuando nació mi hijo escribí algo muy parecido en mi blog, y también tuve que escribir una segunda entrada porque se me echaron encima. Quien te quiere y puede entender, créeme que lo hace.

Un saludos
Carolina López
http://lapoliticayyo.wordpress.com/

Silvia Durá dijo...

A mí también me gustaría matizar, por los comentarios que leí en la primera parte, que los hijos no están igualmente bien cuidados por cualquiera que no sea la madre. Los hijos prefieren que les cuiden sus madres (o sus padres), por muchos motivos. Y muchas madres (y padres) también prefieren cuidarlos ellos, para mí por cuestiones obvias. Es verdad que habrá muchos casos en que unos hijos sean cuidados mejor por una persona ajena a la familia si los propios familiares no reúnen las condiciones mínimas para un cuidado de cierta calidad, porque no quieren o porque no saben. Pero en el resto de los casos, no pensemos que el dejar a nuestros hijos en manos extrañas no tiene un coste, elevado y negativo en muchos casos. Pero como ese coste no se suele ver hasta la adolescencia de los niños, la gran separación temporal entre causa y consecuencia hace que no se relacionen ambas. Más bien al contrario, se suele pensar que tener hijos problemáticos en la adolescencia es inevitable y entra dentro de la normalidad.

arabrab savoc dijo...

Genial
Describe al dedo esa controversia enorme del saberse parte del problema y solución de la responsabilidad equitativa del cuidado del hogar y de los hijos y la indispensable necesidad de valorizar a la familia .
Es increíble como muchas mamas mexicana vivimos esa doble moral de madre y profesionista por necesidad mas que por gusto.

Dharma dijo...

Me parece maravilloso que puedas expresar con claridad este tema. Hay que ser muy valiente en los tiempos "locos" que corren para afrontar las presiones que esta decisión conlleva. A veces me pregunto: ¿qué nos pasa como seres humanos?, algo tan obvio y sin embargo debemos dar explicaciones para amar y disfrutar de una vida, que es tan corta, que no nos da derecho a desperdiciarla alejándonos de los afectos, que son la sal misma de esta vida!! Dharma

ela dijo...

Gracias Monica por ser tan honesta

Zary dijo...

Gracias el anterior y por este. Para mi esta claro como el agua.. Un abrazo!!

Alejandro Busto Olga Carmona dijo...

Hola Mónica...

Más allá de las izquierdas y las derechas, más allá del feminismo y el machismo... está el engaño de este sistema de mierda que nos pone a discutir a las persoanas, acerca de nuestras etiquetas tranquilizadoras de conciencia, mientras nos esquilma y lo que es peor en aras de la igualdad y los derechos, está consiguiendo adultos ciegos e inmovilistas para perpetuarse.

No puedo estar mas de acuerdo sobre el engaño al feminismo y la jugada del patriarcado o como bien dices del poder establecido.

Igual te han llegado campanas, algunos machos desertores acabamos de terminar un libro...bueno verá la luz igual en abril o en mayo. Como no puedo publicar nada de él aún,os remito a mi post sobre conciliación de hace unos meses.

Allí dije y ya me ha traído algún dolor de cabeza entre mis compañeros y compañeras progresistas:

"Para perpetuarse el sistema necesita adultos temerosos, que se acepten y conozcan poco o nada, que cuestionen lo justito, que no sean ni muy creativos ni atrevidos. Adultos con poca información o con la información seleccionada, articulada, castrada. Adultos que repiten los discursos de otros, que no brillan con luz propia, que eligen su opción política como eligen su equipo de fútbol, egoístas, ombliguistas, lejanos, fríos, herméticos, rencorosos…y profundamente independientes.

Reconozcamos la brillante coherencia con que se consolida esta cultura. Es una obra de arte.
Resulta muy coherente con nuestros absurdos horarios, los reales y los asumidos, coherente con las ridículas bajas maternales y paternales, coherente con el miedo aprendido a las jerarquías reales o percibidas, coherente con “los hijos son de las mamás”, coherente con la mentira de la realización a través del trabajo, coherente con las guarderías y escuelas infantiles, al calor de los “primeros del Cole”, con los campamentos de verano, las ludotecas extraescolares, coherente con la ceguera emocional de los machos patrocinadores de familias, coherente con las mujeres que se creyeron el cuento de la liberación y se igualaron a nuestro lado más oscuro, coherente con este modelo educativo, abortador de conciencias y asesino de la voluntad. Coherente, profundamente coherente."

Completo lo leís aqui http://psicologiaceibe.blogspot.com.es/2012/02/el-verdadero-enemigo-de-la-conciliacion.html

Hay que seguir haciendo ruido. La revolución es en casa y como digo por ahí, o los tíos, aquellos que nos fuimos de "caza" y de "casa", volvemos de una puta vez y cambiamos el signo de la igualdad o tenemos capitalismo y consumo para siglos.

Un abrazo fuerte,
Alejandro
Psicología CEIBE

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