martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz Año Nuevo


Dentro de poco despedimos este año 2013 y queremos darle la bienvenida al 2014 con ternura y alegría. Esta es nuestra felicitación navideña. La de mi familia. Con texto e ilustraciones de Rocio Araya Gutierrez, la familia al completo (falta el pequeño de la casa, claro-) queremos llenar vuestras cabezas de pájaros para volar en un 2014 a punto de ser estrenado. Espero que disfrutéis con este cuento extraordinario. 


FELIZ AÑO NUEVO




jueves, 26 de diciembre de 2013

La Ley del aborto de Gallardón


Ya se ha aprobado el anteproyecto de la ley del aborto promovida por Gallardón. Se llama Ley de protección de la vida del concebido y los derechos de las embarazadas. O sea, que podríamos llamarla Ley del no aborto, para ser más exactos. En cualquier caso, pasamos de una ley de plazos a una ley de supuestos.  Ya he hablado en otras ocasiones sobre el aborto y mi opinión sobre él. Este artículo es tan solo un intento de poner en palabras aquello que siento y pienso. Como es una opinión personal, no creo que sea una Verdad universal ni lo intento. 

El aborto ni me parece un acto sin consecuencias ni me parece un crimen. Creo que es un acto que se halla en una frontera difusa e intermedia entre derechos contrapuestos y/o antagónicos. Para comenzar diré que no creo que el aborto no pueda traer consecuencias a la mujer que lo practica ni que sea una práctica médica sin más. Creo que es un acto con elevadas implicaciones éticas. 
A menudo se nos presenta el aborto como un acto médico, materialista y frío en el que librarse de un problema. Pocas veces desde los poderes públicos se ataca el origen de ese aborto, el desconocimiento de los ciclos reproductivos de la propia mujer, la falta de empoderamiento de la mujer o los estados de violencia ejercida que tienen como consecuencia el embarazo no deseado, y no estoy hablando solo de violación. Yo me considero pro-vida como me considero pro-amor (e incluyo a otras opciones sexuales). Lo que me distancia de esos grupos es a qué le llamamos Vida. 

Para mi la vida ha de tener dignidad y significado para el propio sujeto en un primer momento y para las personas que han de cuidar de él mientras es dependiente en un segundo escalón. El matiz es cuando una vida que viene a este mundo destruye o dificulta seriamente el desarrollo de otras: madre, padre, hermanos…

Dicho esto, estoy total y firmemente convencida de que el aborto ha de ser libre y gratuito, por numerosos motivos:
1.- Porque creo que no todo el mundo tiene el deber de pensar como yo lo hago y sé y conozco a mujeres que han abortado voluntariamente sin mayores problemas éticos ni consecuencias.
2.- Porque el cuerpo de la mujer pertenece a esa mujer en concreto y no creo que desde los poderes políticos se pueda ni se deba interferir ni legislar sobre el mismo sin su consentimiento.
3.- Porque obligar a una mujer a llegar al final de un embarazo que no desea es tan violento como las políticas de hijo único o aborto obligado de otros países.
4.- Porque por más que se prohíba el aborto, las mujeres van a seguir abortando: las ricas en clínicas en el extranjero, las pobres sobre la mesa de una cocina.
5.- Porque la moral religiosa no debería imponerse en las normas civiles; y la larga sombra de las sotanas no debería proyectarse sobre la ciudadanía.
6.- Porque los que ahora promulgan una ley del aborto restrictiva y reaccionaria son los mismos que recortan nuestros derechos laborales y civiles, creando un estado policial neocapitalista.
7.- Porque vivir en un país en el que existe una ley que garantiza el aborto libre no me obliga a mi a abortar; pero vivir en uno en el que se limita si tiene implicaciones para las personas que no están de acuerdo con ella.
8.- Porque obligar a las mujeres a parir niños enfermos mientras se les niega asistencia sanitaria, se recortan las ayudas a la dependencia y se aniquila el estado de bienestar es, como poco, cínico, por no decir perverso.
9.- Porque es una ley nacida sin consenso social y promulgada sin haber escuchado a las mujeres.  Es decir, una ley despótica y profundamente patriarcal.
10.- Porque no creo en aquellos que propugnan la protección de los derechos del no nacido (nasciturus); mientras dejan en la calle a familias, empobrecen a todo un país, reparten injustamente las cargas fiscales y no protegen a los ya nacidos, los más de 2.200.000 niños que en este país viven en situación de pobreza según Unicef.

No deseo entrar a valorar el derecho a la Vida del nascituru, que desde mi punto de vista lo tiene. Lo que sí deseo valorar es que si Gallardón quería hacerlo prevalecer, podía haber tomado otras medidas que, casualidades liberales, nunca se toman:
1.- Educación sentimental y sexual pública y gratuita para niños, adolescentes y padres.
2.- Garantías legales para la mujer de que la maternidad no va a ser un impedimento en el ejercicio de su profesión tras la baja maternal, por supuesto, ampliada.
3.- Una ley de conciliación real, o sea, que tenga a la familia y a los seres humanos como eje y no los intereses del capital o la empresa.
4.- Un prestación de por vida en el caso de niños nacidos con enfermedades o dependientes.
5.- Garantizar todas las prestaciones sanitarias y educativas especiales que requieran los niños con necesidades especiales.
6.- Una prestación de ayuda a la familia por nacimiento de hijo.

Quizá entonces, muchas de las mujeres que se plantean abortar ahora, no se verían abocadas a hacerlo. Tener estas políticas de protección social y el aborto libre y gratuito sí que me permitiría como mujer poder decidir en libertad y valorar la prevalencia de la vida del embrión.  Tal y como lo plantea la ley, mi capacidad de decisión sobre mi propio cuerpo queda anulada por unos tipos que se subrogan el derecho de decidir sobre mis células y mi vida. Me parece hasta ofensivo ese trámite en el que la mujer que opta por abortar tras cumplir los supuestos debe oír las implicaciones de su decisión, como la adolescente que escucha el sermón de su padre con la cabeza baja. Es el Papá-Estado actuando a discreción. Es el patriarcado cruel actuando sobre las mujeres y nuestros hijos. 

Gallardón, probablemente uno de los peores ministros de justicia que haya dado la democracia, ya tiene su ley de supuestos del aborto; lo que queda por dilucidar es si tiene además de moral, conciencia.    

Más sobre aborto voluntario: 
Aborto, sotanas y otras faldas
Gallardón y el día internacional de las mujeres

Más sobre aborto involuntario: 
Aborto

Firma a favor de YO DECIDO en contra de la ley.

MADRID-Viernes 27 de diciembre de 2013 a las 19:00 desde la Plaza de Cibeles hay una bicicletada contra nuevo recorte de derechos y libertades que supone esta ley y en apoyo de un aborto libre y gratuito.

martes, 24 de septiembre de 2013

Sexo para mamás

Hace algunas semanas, dos amigas me enviaron un texto bajo pseudónimo. Se titula "Sexo para mamás" y es un libro digital en el que dos mujeres hablan de su experiencia con la sexualidad y la maternidad. Es cierto que parece que ambas facetas son incompatibles y el hecho de que dos mujeres
que son madres se decidan a hablar sin tapujos de esto me parece suficientemente interesante como para atender su propuesta.

Lo primero que aprecié al leer el texto es que se trata de mujeres que se han conectado con su propio cuerpo, que han aprendido lo que les gusta y lo que no, que se han atrevido a experimentar y a dar rienda suelta a las ataduras que el sistema nos ha impuesto a todas. 
Además, el libro deja un espacio para la sensualidad a través de la cocina y nos ofrece unas recetas muy jugosas para organizar (en la misma casa, si ser madre hace complicado salir), cenas románticas y sexuales que compartir con la pareja. 

Es difícil salirse del redil en el que estamos confinadas cuando aún creemos que tenemos que ser las mujeres educadas y vírgenes (atentos al Papa que está dando que hablar y espero que rompa con muchos estereotipos de la cultura judeocristina) que nos contaron. Soltar los imperativos de nuestros padres y madres sobre nuestros propios cuerpos, distanciarse de los cánones estéticos de belleza y mirar al interior con honestidad y alegría es una receta que nos abre las puertas al gozo de una vivencia sexual que se permite ser individual, subjetiva y única. 

Mi enhorabuena a sus autoras y espero que el libro sirva para que hablemos, reflexionemos y nos agitemos dentro de los envoltorios del patriarcado. Sobre todo, cuando tras la maternidad e sexo queda relegado a un segundo, tercero o quinto plano. 

Podéis leer más sobre el libro y adquirirlo en: http://sexoparamamas.blogspot.com.es/

lunes, 16 de septiembre de 2013

Ni puta ni sumisa... el caso de Miley Circus


Hace algunos meses me entrevistaron en un programa de radio. En un momento dado, la entrevistadora me espetó:
- Ví una pintada en un muro que rezaba: Antes puta que sumisa. ¿Qué opinas?

Miley Circus parece encarnar en sí misma está extraña y algo desaforada sentencia. La princesa Dysney, Hannah Montana, llegada la mayoría de edad, se empeña una y otra y otra vez en dejar atrás la imagen sumisa y denigrante de niña objeto que la industria musical y audiovisual y sus padres habían reservado para ella. Y en un acto de valentía e inconformismo (me imagino que pensara) se empeña en ofrecernos una imagen de mujer dura, hipersexuada y macarra.  Se pasea por los escenarios ligera de ropa contoneándose de forma que deja poco margen a la imaginación o en videos musicales, literalmente, desnuda. El espectáculo no es que provoque (si esta es la intención) es que ni siquiera provoca deseo o tensión sexual, puestos a provocar…

Me viene a la cabeza la historia de Marisol, convertida en Pepa Flores mediante el correspondiente desnudo en revista y alguna que otra película de la época. Es interesante como la industria audiovisual (una de las más influyentes en la creación de la iconografía social)  nos transmite estos estereotipos una y otra y otra vez. Parece que solo pudiéramos elegir entre ser putas o ser sumisas.  En realidad, la industria juega con ventaja (y por eso la joven Miley sigue ahí) porque la supuesta transgresión  no es más que una nueva forma de sumisión que además en este caso se nos ofrece como voluntaria o interna, con origen en la propia mujer y no externa, como ocurría en el caso de la niña Hannah. La joven Miley no sabe o no alcanza a comprender que sus caderas y centímetros de piel desnuda no abanderan su libertad, sino que clavan aún con más fuerza en el imaginario colectivo la imagen de la mujer como objeto sexual y de entretenimiento.  No comprende que no solo no provoca, sino que está remando a favor de la misma industria y los mismos valores con los que aparenta luchar. La chica de mirada asustada y dientes blancos, quizá algún día comprenda que la respuesta no es elegir entre ser puta o ser sumisa; sino en Ser quien una, con toda su dimensión, intensidad y profundidad, desee. Porque puestos a elegir ¿quién quiere ser puta o sumisa?

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Carme Valls-LLobet, la patologización del cuerpo de la mujer

Quizá uno de los temas que más me interese desde que comencé a trabajar sobre mi propio cuerpo fueron las repercusiones que en el mismo tenían y habían tenido el paradigma en el cual había crecido. Un sistema patriarcal castrante y autoritario habían dejado huella, no solo en forma de tensiones mentales y bloqueos emocionales, sino de la relación íntima que mantenía con mi propio cuerpo y que se traducía en dolores, enfermedades y desconexión. Ahora ya hay palabras para expresar lo que ocurría y podemos analizar y mirar desde otro punto de vista estos y otros efectos que en el cuerpo de la mujer tiene la cultura en la que nos desarrollamos. 

Dice la doctora Carme Valls-Llobet*: 
"En estos momentos todavía no existe una docencia específica, en las Ciencias de la Salud, que aborde la Ciencia de las diferencias en salud de mujeres y hombres.  Sólo de un 25 % a  un 35 % de los ensayos clínicos se incluyen mujeres en patología cardiovascular, que va a ser la primera causa de muerte en mujeres.  No se han adaptado los objetivos de salud con los que pagamos incentivos a nuestros profesionales sanitarios a ningún aspecto de morbilidad diferencial, ni se han adaptado los protocolos de prevención a las diferencias en la salud de mujeres y hombres."

Deberíamos reflexionar más sobre esta situación. Deberíamos saber que el hombre y la mujer no sintetizan de igual manera las medicinas, ni sus cuerpos tienen las mismas necesidades. La medicina, ajena a esta realidad, se nos impone como una apisonadora. Quizá el camino que nos quede sea conectarnos más profundamente con nuestro cuerpo a la espera de una ciencia que nos tenga en cuenta. Mientras tanto, las aportaciones de mujeres como Carme Valls-Llobet son imprescindibles. Por cierto, que esta estupenda profesional ha prologado la segunda edición del mi libro "Conciencia de Mujer.Re-conectar con el útero". Si quieres leer parte del prólogo click aquí.  




viernes, 6 de septiembre de 2013

La mujer creadora

Ayer fue la primera parte de la Jornada Mujer y dinero que organiza la Editorial Ob Stare. En esta primera sesión (la siguiente será el próximo jueves) pudimos disfrutar con la propuesta de Giulliana Gabaldoni sobre su visión de trabajo en red con mujeres. Por mi parte, mi ponencia se tituló: La mujer creadora. 

Estoy firmemente convencida de que las mujeres debemos hacer un trabajo de desarrollo de nuestros potenciales internos que han quedado más dañados por el sistema patriarcal. Entre ellos, el acceso a la capacidad creadora que todas llevamos dentro. Precisamente las mujeres habitamos un cuerpo que tiene la facultad de gestar vida y crear. Pero cuando se trata de materializar proyectos y llevar a cabo nuestros objetivos vitales, suele bloquearse y nos quedamos con la sensación de incapacidad, de no poder, de no ser suficiente. Si miramos con detenimiento, nos daremos cuenta de que tenemos cientos (quizá miles de proyectos) en mente: asociaciones, obras artísticas, negocios, empresas, manualidades, organizaciones... pero cuando nos ponemos a materializar estas propuestas, algo sucede y no solemos concluirlas. Algo traba la relación entre la mente y las manos, algo se interpone cuando decido ir de lo abstracto a la concreción material. 

Cuando impartía clases en una facultad de comunicación solía preguntar a los alumnos de tercero a qué se dedicarían cuando salieran de la facultad. Todos los hombres solían contestar que querían dedicarse a  la dirección (de cine o documental). Prácticamente todas las mujeres elegían profesiones subordinadas a la dirección: productoras, directoras de arte, ayudantes de dirección... ¿Por qué? ¿Por qué habían renunciado a la capacidad de crear nuevas realidades, de poner su mirada sobre la Vida al servicio de los demás? Así, sin más, nos habíamos quedado sin saber qué piensan las mujeres cineastas y las obras que ellas realizarían. Parece exagerado, pero no lo es. Con mirar la cantidad de artistas hombres (escritores, cineastas, pintores, escultores...) que hay en relación con la cantidad de mujeres, nos damos cuenta de que algo pasa. No es solo el machismo estructural impuesto desde el exterior (que existe); es la represión interiorizada y asumida la que más daño nos causa a todos, porque una sociedad que no puede conocer lo que piensa el 50 % de la población es una sociedad cercenada y confundida. 

Ninguna ley ni cuota me va a hacer libre. Si quiero trabajar mi capacidad creadora, debo empezar por trabajar con mis ideas limitadoras, con mi cuerpo físico (eliminando sus bloqueos y permitiéndome vivir al máximo mi energía vital (sexual)), con mis emociones (el miedo a exponerme, por ejemplo) y con la conciencia para acceder a la dignidad que, como ser humano, poseo. Entonces, me reconoceré merecedora de expresar y ofrecer a la sociedad una mirada del mundo, una mirada de mujer. 



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¡FECHA LÍMITE DE INSCRIPCIÓN: 6 DE SEPTIEMBRE!



Solicita información y el programa del curso sin compromiso: 


martes, 3 de septiembre de 2013

Experiencia de una practicante de la relajación II


Han dejado este comentario en el blog que me gustaría compartir con vosotras:

"Me he estado leyendo el blog y he dado con esta entrada y me he sentido completamente identificada. Hace poco fui a parar a este blog no se ni como, y tras ponerme a leer decidi probar la relajacion del utero, ya que tengo puesto el diu y a veces tengo unos dolores incomodisimos durante la regla. 
Al principio me costo muchisimo primero que nada conseguir concentrarme en la relajacion, sin desviar mis pensamientos, ahi me di cuenta de lo descentrada y estresada que estoy con mis preocupaciones. Me costaba muchisimo sentir el calor que menciona la relajacion, pero poco a poco lo fui conseguiendo, primero en los brazos y en las piernas, y por ultimo en el utero, ya me costaba situarlo, cuanto mas sentir calor en el. Sin embargo, la ultima vez que lo hice fue cuando llegue a sentir esta sensacion tan maravillosa que aqui se comenta. Al llegar a la parte del calor en el utero, empece a sentir muchisimo calor en todo mi cuerpo y notaba olas de placer desde el vientre a la vagina, una sensacion como un orgasmo lento y largo, no se como describirlo pero fue una sensacion increible, y sinceramente, me asuste pensando que me habia vuelto loca porque es una sensacion alucinante, cuando sali del ejercicio quede con una gran sensacion de felicidad. Que explicacion tienen estas cosas que se notan? Por que, si es para relajar el utero, se producen estas "contracciones" o lo que sea? En todo caso, muchas gracias por poner esto a disposicion de todas, ahi es donde me he dado cuenta del poder que tenemos en nuestro cuerpo y que no somos capaces de utilizar, te estoy agradecida infinitamente porque si no hubieras compartido tu conocimiento nunca me habria dado cuenta de que esto existia y de lo importante que es. Mil gracias!! "


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La relajación del útero funciona, incluso si no te la crees, aquí.

Más sobre resultados de la relajación del útero aquí.

Si quieres acceder a la relajación del útero, puedes descargarla de forma gratuita aquí.






domingo, 1 de septiembre de 2013

Las madres y las hijas

¡Menudo tema! La relación madre e hija es quizá la más estrecha, equívoca y compleja de nuestra vida. Todas sin excepción somos hijas con respecto a una madre (incluso aunque no la hayamos conocido); y algunas seremos a la vez, madres e hijas. En una relación entre madres e hijas las cosas no suelen ser fáciles: hay silencios que esclavizan, acciones desviadas, olvidos voluntarios, rencores no señalados, dolores no llorados, expectativas frustradas, incomprensiones y heridas sin cerrar. Entre una madre y una hija, entre dos mujeres, se produce un choque que, más que generacional (que también), es íntimo, primario, biológico. En cada célula del cuerpo de una mujer se estremece el temblor que originó su existencia tanto como la falta de él; en cada tensión muscular de nuestro propio cuerpo podemos encontrar las resistencias de la propia madre, la neurosis que acompañó a la crianza. Las relaciones con el mundo, con el propio cuerpo, consigo misma, con la pareja, con la sexualidad... estarán a merced de la que tuvieron las madres.
 
Siempre será así, mientras las mujeres que somos madres no emprendamos una búsqueda personal y nos comprometamos a mantener una honestidad con nosotras mismas a prueba de dolores y heridas. Solo con una mirada que se atreva a desvelar la verdad, por muy dolorosa que ésta pueda ser, es posible establecer una relación más limpia, enriquecedora y sana entre ambas.
 
Una vez me dijo una mujer que ella, al contrario de lo que muchas personas opinan, cuando se hizo madre, no solo no entendió a sus padres, sino que los comprendió todavía menos. Como hijas, podemos ver nuestros dolores y llorarlos desde la niña que una vez fuimos. Podemos acoger el duelo para dar paso con paciencia a la difícil aceptación de la otra. Pero como madres, tenemos todo el camino por recorrer y la posibilidad de ir ofreciendo a nuestras hijas una mejor relación con el mundo, con su cuerpo y con los demás. Como madres, tenemos la responsabilidad de ver, aunque nos pese, para dejar de repetir patrones de conducta y relaciones enfermas. Sanarnos a nosotras y mirar de forma limpia y certera nuestras propias miserias, neurosis y limitaciones ofrecerá a nuestras hija la posibilidad de desmarcarse de los procesos y relaciones enfermizas. En algún momento la cadena habrá de romperse.

Más sobre el tema: De niña buena a mujer
 
 
 

 

jueves, 29 de agosto de 2013

Sexualidad: claves de mi cuerpo de mujer


El cuerpo de la mujer, tradicionalmente negado, rechazado y vejado por la mayoría de 
las culturas, es una de las grandes asignaturas pendientes.





Frente a las visiones puritanas, retorcidas, funcionales o esteticistas de nuestros cuerpos, necesitamos retomar el valor que tienen desde una perspectiva naturalista y empoderante que no niegue la biología ni la mente, a la vez que asume la fuerza de la cultura, y nos capacite para relacionarnos con él de forma sana y coherente.

Hablar de sexualidad es hablar de relación. Sobre todo de la relación que mantengo conmigo misma. Es hablar de deseo y placer, de presencia, de conciencia, de energía, de Amor (en genérico)… hablar de sexualidad es hablar de  Vida.

Nos han educado en la represión sexual, en la negación del placer como parte innegable de la existencia y nos hemos acostumbrado a poner un muro de ladrillos, tensiones y corazas entre el mundo que nos rodea y nosotras mismas. Es como si entre el mundo y yo misma se interpusiera un escudo infranqueable que me oculta, pero, a la vez, me impide Vivir en mayúsculas. Es difícil vivir la sexualidad estando acorazada, con tabúes, miedos, estereotipos y cadenas…

La propuesta de este curso es una toma de conciencia del cuerpo como elemento vertebrador e indispensable de las experiencias, no solo sexuales, sino vitales.

Ofrecer una perspectiva diferente sobre el sexo y la sexualidad, entendiendo la sexualidad como una manera de estar en el mundo en la que tiene cabida el sexo, la 
maternidad (embarazo, parto y lactancia), el ciclo menstrual o, incuso, la creatividad.

Abrir nuestros sentidos para permitirnos ir liberando las corazas, los miedos y las resistencias que, tanto en las mentes como en el cuerpo, no nos dejan ser quienes somos.

Frente a la visión más tradicional de la sexualidad entendida como acto sexual (preferentemente entre adultos  heterosexuales), nos disponemos a recorrer nuestro cuerpo y a conquistarlo para abrir las puertas de los sentidos y el potencial que adivinamos en él. 

Este curso se articula en torno a tres propuestas complementarias:

- Seminario on line de tres horas el día 22 de febrero de 2014 con teoría y prácticas donde las participantes pueden  exponer sus dudas y experiencias. Las clases quedarán grabadas a disposición de las participantes durante 20 días.

  • Clase 1: Exposición teórica (con preguntas y respuestas).
  • Clase 2: práctica corporal (con preguntas y respuestas). 
  • Clase 3: práctica corporal (con preguntas y respuestas). 


- Archivos de audio con ejercicios guiados.

- Un blog privado y exclusivo para las participantes durante 20 días con recursos, videos, textos, bibliografía y la posibilidad de compartir experiencias, dudas y opiniones con las demás participantes. 



Si deseas recibir el programa completo del curso sin compromiso, 
escribe a:

Más información en: 


lunes, 26 de agosto de 2013

No, no es amor

Hace poco compartí en Facebook una tabla que el Instituto Andaluz de la Mujer había hecho pública sobre las actitudes que suponían control y posesión en la pareja en un intento de mostrar a las jóvenes y adolescentes la cara oculta del romanticismo. Más nos valdría haber leído a las mujeres más mayores, estas cosas en nuestra tierna infancia o haber recibido una información más veraz sobre lo que es el amor. Entonces nuestras hijas e hijos no necesitarían recordar estas cosas.


Con todo, hace falta decirle a las adolescentes lo que es control y posesión, tanto como a las mujeres maduras. Hace poco tiempo tenía una conversación con una amiga que me indicaba la cantidad de mujeres valiosas que conocía con las alas cortadas en nombre del amor, la pareja, la familia o el matrimonio. Hay infinidad de maneras de hacer entender al otro que no creemos que valga: invalidar su trabajo, reírnos del otro, no dar importancia a las necesidades, logros y deseos... No hace falta decirlo directamente, basta con miradas condescendientes, frases irónicas y gestos sutiles para hacernos comprender que somos ridículas, no merecemos el triunfo o el cuidado. Y estas sutilezas calan fácilmente en nosotras porque aprendimos, a través del ejemplo de las mujeres y los hombres de nuestra infancia, de los anuncios y películas, de las novelas y la música que las cosas eran así. En realidad, ya llegamos a la pareja sabiendo que no merecemos la felicidad o el triunfo, que no merecemos cumplir aquellos sueños que quedaron arrinconados en algún cajón en los primeros años de vida. Por eso no nos chocan estos mensajes.

Salimos de una situación de desamor que se alimenta cada mañana y que observamos en las relaciones entre los hijos y sus madres y padres y entre la pareja en sí y llegamos a la adolescencia con el conocimiento más o menos implícito de que el mundo les pertenece a los otros y que nosotras nos debemos empequeñecer y esperar las migajas. Después vienen las historias románticas donde recuperamos el sentimiento de amor perdido, la magia de la fusión con otra persona, la mirada con la que soñamos. Y nos enganchamos a ese sentimiento como el drogadicto a la química. Y, a partir, de ahí la historia se repite una y otra y otra vez. Lo que se supone un amor altruista se convierte en un amor posesivo en el que irse hundiendo progresivamente o en el que mantenerse, mal que bien, a flote con las inseguridades y miedos de la primera infancia acrecentadas. 

El amor romántico, el amor del "no puedo vivir sin ti", del "quiero estar junto a ti todo el tiempo", del "te necesito", del "si no estás no merece la pena vivir", es tan común como patológico y debería hacernos reflexionar a todos, hombres y mujeres, artistas y empresarios de la comunicación, madres y padres, adolescentes y personas adultas.  Creo que es necesaria esta reflexión precisa para terminar, de una vez con todas, con los lazos que nos aprisionan... a todos: mujeres, hombres, adultos y adolescentes. 


jueves, 22 de agosto de 2013

Sangre menstrual, leche materna y flujo vaginal

¿Qué tienen en común la sangre menstrual, leche materna y el flujo vaginal? 
Eso me pregunté el otro día mientras miraba perpleja, una tras otro, desfilar tres anuncios de televisión en una cadena. Por estas cosas de la vida, en una pausa de no sé qué programa (que me imagino iba dirigido a gente joven), tres mujeres vestidas de blanco bailaban con tres hombres. Las mujeres se contorsionaban, pegaban caderas y pelvis en diferentes lugares de la anatomía masculina y después se iban con aspecto satisfecho al haber comprobado (se supone) que los hombres no se habían percatado de que bajo esas faldas impolutas, llevaban una compresa y estaban menstruando. El slogan que cerraba el anuncio era: "Muy segura, muy mujer". 


Inmediatamente, una marca de leche de continuación (con un bebé de unos 6 meses) mostraba imágenes de una madre que aparentaba dar de mamar al bebé (porque tenía un hombro descubierto) y después le daba la mejor leche de continuación con un biberón. Una que se supone protege al bebé y ayuda al sistema inmunológico del crío. Eso sí, era una madre amorosa y tierna.

A continuación una pareja semidesnuda (sus genitales correctamente tapados) y muy "fogosa" en un cuarto de baño hacía el amor tipo "aquí te pillo aquí te mato"con ayuda de un tubo de lubricante vaginal.  Se supone que el deseo los había desbordado... ¿! 

A veces, el cócktel se vuelve tan explosivo que no puedes menos que atender a algo que hasta entonces sucedía ajena a mi. Una vez más, la televisión, como un calidoscopio que nos expone mucho más de lo que en principio pudiera parecer, nos daba una muestra, en estos tres anuncios, tan pegados, uno detrás de otro, de una realidad profunda y, permitidme, algo turbia.



¿Qué tienen en común la sangre menstrual, la leche materna y el flujo vaginal? 

Que los tres son fluidos naturales que brotan del cuerpo de la mujer como respuesta a su naturaleza sexual y mamífera*. En realidad, si lo miramos con una cierta perspectiva, el hecho de que se vendan productos que minimicen u oculten estos flujos o los sustituyan es más que una casualidad en la distribución de la carga publicitaria de la cadena. Que además te los muestren así, uno detrás de otro, refleja lo alejados que estamos de, ni siquiera, disimularlo. 

¿Cómo estamos todavía ocultando (sobre todo al hombre como sujeto que hay que proteger de mis fluidos naturales) la menstruación para vender compresas? ¿Cómo es posible que demos por hecho que la madre humana no tendrá leche para su cría más allá de los primeros meses? ¿Cómo es posible que pueda gozar sexualmente con un tipo, y que me apetezca hacer el amor fogosamente con él, si mi vagina no se humedece? 

Como metáfora no tienen precio estos tres anuncios por separados. Juntos forman una realidad pasmosa en la que, hombres y mujeres, caemos prisioneros: El cuerpo de la mujer, desecado y maldito, expuesto a la humillación de ser como es, a la incapacidad de sostener la Vida, y de ser objeto sexual (que no sujeto del deseo). 

De verdad, ahora en serio, ¿Os parece normal?  


* La mayoría de las hormonas implicadas en la lactancia, son las mismas que las hormonas implicadas en la sexualidad de la mujer y las que desencadenan el orgasmo: oxitocina, dopamina, prolactina, endorfinas y adrenalina.

lunes, 19 de agosto de 2013

Sexualidad y violencia


"La más grande amenaza para la paz del mundo proviene de aquellas naciones que tienen los ambientes más pobres para sus niños y que son las más represivas en cuanto al afecto sexual y a la sexualidad femenina.


Como neurosicólogo del desarrollo he dedicado mucho estudio a la peculiar relación entre violencia y placer. Ahora estoy convencido que la privación del placer sensorio físico es la principal causa raíz de la violencia. Experimentos con animales de laboratorio muestran que el placer y la violencia tienen una relación recíproca, es decir que, la presencia del uno inhibe la otra." 

James W. Prescott

Ando estos días ultimando los contenidos del curso Sexualidad: claves de mi cuerpo de Mujer y no quiero pasar por alto la oportunidad de compartir con vosotras algunas de las conclusiones más interesantes que me voy encontrando. En este caso, me gustaría hablar de la relación existente en la violencia y el sexo. Para comenzar diré que mi visión de la sexualidad es mucho más amplia que el acto sexual en sí que podemos apreciar imperante en la sociedad y medios de comunicación: es decir, el acto sexual entre dos adultos, con preferencia heterosexual (aunque cada vez más aceptadas otras opciones sexuales) que implica a los órganos sexuales. Para mi la sexualidad no ocurre únicamente cuando estamos realizando el acto sexual; creo que somos sexuales desde la misma concepción y que a lo largo de nuestra existencia vamos desplegando y desarrollando formas diferentes de vivir esa sexualidad innata.

Sexualidad sería, entonces, la corporalidad de una madre y su cría (no en vano, fisiológicamente intervienen las mismas hormonas en el orgasmo que en el parto o la lactancia, por ejemplo); sexualidad sería también la relación que desarrollo con el mundo a través de mi cuerpo físico, la toma de conciencia y el contacto profundo con las sensaciones físicas experimentadas a través de los sentidos; sexualidad, sería, la relación que poseo con los demás... y es en este último sentido en el que deseo desarrollarme más en este post. No es novedoso que desde la neuropsicología hasta la antropología se haya estudiado la relación entre la sexualidad y su represión y las conductas humanas violentas. Diferentes estudios han concluido que la represión del contacto en la primera infancia es una condición universal para la expresión de la violencia adulta:

"Estoy convencido de que los comportamientos anormales tanto sociales como emocionales resultantes de lo que los sicólogos llaman privación "materno-social", es decir falta de ternura y cuidado amoroso, son causados por un único tipo de privación sensorial, la privación somatosensorial. Derivado del griego 'cuerpo' el término se refiere a las sensaciones de tacto y los movimientos corporales que difieren de los sentidos de la vista, escucha, olfato y gusto. Creo que la privación de la caricia o tacto corporal, del contacto y de los movimientos son las causas básicas de varios trastornos emocionales que incluyen entre otros, los comportamientos depresivos, autistas, hiperactivos, aberraciones sexuales, abuso de drogas, violencia y agresión".*


Pero no solo la primera infancia del niño es elemento base para la determinación de la violencia posterior. Se ha descubierto que las sociedades donde existe una fuerte represión sexual prematrimonial (durante el periodo de la adolescencia), los índices de violencia son igualmente altos y estables.  

"Las sociedades que proveen a sus infantes de una gran cantidad de afecto físico ("cuidado amoroso y tierno") se caracterizan posteriormente por estar formadas por adultos relativamente no violentos. En 36 de 49 culturas estudiadas, un alto grado de afecto de los infantes estuvo asociado con una bajo grado de violencia física entre adultos—y viceversa. Cuando las 13 excepciones fueron investigadas, se encontró que la violencia de todas estas culturas excepto una (la de la tribu Jívaro de Sudamérica) pudieron ser explicadas por la presencia, o mejor por la abstención de comportamiento sexual antes del matrimonio".*

Quizá entonces, podríamos darnos cuenta de cómo la cosificación de la mujer normalizada en los medios de comunicación (desde la televisión a las revistas o el cine y la literatura); de cómo se violenta nuestro cuerpo a través de modelos antinaturales y enfermos y de las relaciones interpersonales violentas, pueden tener una respuesta que pasa por nuestra relación con la sexualidad. 
"No es sorprendente pues, que cuando se presentan altas necesidades insatisfechas, combinadas con la privación de afecto físico el resultado sea la presencia del egoísmo (o egolatría) lo mismo que altas tasas de narcisismo. De la misma forma, las danzas exhibicionistas y la pornografía pueden ser interpretadas como un substituto para la expresión normal del sexo. Algunas naciones que presentan bastante represión hacia la sexualidad femenina tiene variadas formas de "arte" pornográfico". (...) Estos hallazgos sorprendentemente respaldan la tesis de que la privación del placer físico a través de la vida—pero particularmente durante los periodos formativos de la infancia, la niñez y la adolescencia—está fuertemente relacionada a la presencia de las guerras y a la violencia interpersonal. Estas evidencias deberían ser aplicables a sociedades complejas industriales y post-industriales".*

Así que creo imprescindible revisar nuestras creencias, historia y sexualidad que explican mucho más de nosotras y nuestra cultura de lo que, en principio, podíamos pensar. 

* James W. Prescot, El placer corporal y el origen de la violencia. The Bulletin of Atomic Scientisits. Noviembre, 1975.





lunes, 29 de julio de 2013

Conciliación y maternidad III: mujer o madre


Pasa el tiempo y de vez en cuando me sigo encontrando con textos que circulan por Internet en los que las mujeres nos preguntamos sobre la elección o la eterna dicotomía entre ser madre y mujer. Parece que los modelos asumidos en los que una ha de elegir entre una cosa y otra siguen presentes décadas después de su implantación. Trabajo, vida sexual, vocación, pareja o diversión aparecen eternamente enfrentados a la maternidad como una dicotomía imposible de resolver. La maternidad se nos sigue presentando sacrificada y el tributo a pagar por acceder a ella es la renuncia a ser quienes somos.  
Son textos de madres que se sienten alienadas después de años de entregada maternidad. Textos de mujeres que no pueden o no quieren ser madres y que alertan ante el peligro que supone perder la identidad como mujer en aras de una maternidad respetuosa con el bebé pero poco clara con las necesidades de la mujer; mujeres feministas que declaran que la maternidad es la nueva esclavitud de la mujer; mujeres que desean conscientemente reducir su papel al de madres de sus vástagos sin necesitar más reconocimiento social; madres que se sienten cómodas en el salón de su casa con sus hijos y que han abandonado (a veces de forma inconsciente) el mundo exterior y su lucha; madres que no desean sostener una relación de pareja; mujeres que están convencidas de que perderán su identidad sexual con la llegada de la maternidad; mujeres que se sienten traicionadas por unos ideales de crianza con elevadas expectativas… es el eterno dilema de la elección entre ser madre y ser mujer.

Una vez escribí sobre mi experiencia respecto a la maternidad (aquí y aquí) y fue esclarecedor los comentarios que recibí. Estaba claro que en la mayoría de las personas, la dualidad insalvable entre ser madre y ser mujer era un hecho.  Y, sin embargo, yo nunca me sentí más mujer que con la llegada de mi hija a este mundo. La maternidad ha sido para mi un revulsivo, un espejo en el que descubrir una mirada hacia mi misma y mi cuerpo más profunda y extensa de lo que nunca había obtenido. Quizá la diferencia es que me a mi me arrolló sin aviso, sin libros de ensayos, sin expectativas, sin ideologías ni métodos… la maternidad me lazó al abismo de ser más yo que nunca y, con mis aciertos y errores (muchos), me ha hecho más humana que todas las terapias, las lecturas y las ideologías juntas.

Una cosa son las dificultades de conciliación que este sistema económico y social nos impone a las mujeres-madres y otra cosa es que deba elegir, por naturaleza, entre ser mujer trabajadora o madre. Una cosa es ser profesional y otra que esa profesión sea inevitablemente el centro de mi existencia. Una cosa son las limitaciones lógicas que la maternidad conlleva y otra que aparque eternamente la creatividad o la pareja y mis proyectos personales y profesionales. Nos sigue acechando la imagen de la maternidad como un reducto en el que perdernos, escondidas en las salas de estar de las casas, sin vida, en silencio y sin perspectivas vitales. Yo lo quiero todo, lo quise todo, y creo que es posible encontrar un cierto equilibrio (cada una el suyo) para poder compaginar las diferentes facetas de la existencia humana.

Hace pocas semanas en el grupo maternal al que acudo junto a mamás (casi todas primerizas) y sus bebés, les invité a quemar los libros de crianza. Ahora ya hay manuales para ser buenas madres, complacientes y conscientes, de forma que nuestros hijos sean eternamente felices. Ahora ya sabemos intelectualmente lo que necesita el bebé. Lo que ignoramos es lo que deseamos nosotras mismas y quienes somos. Hay tantas expectativas sobre la crianza y la maternidad que las madres pierden la capacidad para conectar con quien ellas realmente son y con la maternidad que emerge de su cuerpo. Hay tantas madres y formas de ser madre como mujeres. La cuestión es conocernos más íntimamente, mirarnos al espejo sin engaños ni embustes, adentrarnos en nuestros deseos y miedos y, desde ahí, poder vivir con salud y alegría lo que la maternidad, cambiante y arrolladora, tenga a bien ofrecernos.

Yo no participo de la elección entre ser mujer o ser madre. Soy la madre que la mujer que hay en mi me permite ser; soy la mujer que mi maternidad me ha hecho. Imposible elegir.   

miércoles, 19 de junio de 2013

Hoy cumplo 40


Hoy cumplo 40 años y peino mis canas, que he dejado emerger de la oscuridad, con gratitud. Hoy, que cumplo 40 años, me encuentro más llena de vida, más plena y más feliz de lo que nunca antes había sido. Hoy, a mis cuarenta años, muerdo la vida a bocados y la saboreo a cada instante, no porque siempre sepa dulce, sino por que sé que algún día se acabará el pastel. 

A los cuarenta se ve la vida con cierta perspectiva, desde una colina alfombrada de experiencias, lágrimas y risas. Siento que he salido de la vorágine para contemplar el paisaje y, lo que se ve es, sencillamente, maravilloso. Tanto que no quedan palabras para el reproche ni memoria para los recuerdos. Es un milagro estar viva ahora, aquí. Es maravilloso saborear a otra persona. Es una gozada, que duela el pié cuando lo golpeas. Es mágico saber que ahora estamos aquí, viviendo estas experiencias rodeadas de personas que amamos y que todo terminará algún día, en algún momento. Por eso, no tengo enemigos a mis cuarenta años (aunque los enemigos deseen tenerme a mi), ni gasto palabras justificando mis actos, ni pretendo llevar siempre la razón. No porque no tenga ego, que lo tengo, sino porque no deseo perder el tiempo en ridículas batallas o tragarme el bocado sin haberme dado cuenta de su sabor. A mis cuarenta años elijo. Y quizá esa sea la libertad a la que los seres humanos podemos aspirar: elegir lo que se puede elegir. Elijo cantar mi canción y que no sea la única que suene. Elijo el intento de no desafinar, aunque no siempre lo consiga. Elijo hacer un coro  con personas a las que Amo y admiro (y a veces ir de solista). Elijo aceptar que la vida no es perfecta ni justa, y que, incluso cuando duele, merece la pena ser vivida.

Mi vida no ha sido un camino aderezado de tomillo y rosas precisamente, pero ¿qué queréis que os diga? A mis cuarenta años, volvería a recorrerlo porque hoy, que cumplo cuarenta, peino mis canas con gratitud.  

Dedicado a las mujeres de 40... y más.

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