jueves, 15 de noviembre de 2012

El cuento de Eva

Yo siempre me he preguntado qué significaba lo femenino. Digamos que desde joven tenía bien claro qué significaba lo masculino. En mi entorno lo masculino estaba bien valorado, era lo deseable, a lo que aspirar. Era mejor jugar al fútbol que al elástico; eran mejor las ciencias que las letras; era mejor trabajar fuera de casa que dentro. Y así, el estatus de las cosas y actividades que pertenecían al mundo masculino dominaban la escena con discreción y eficacia. Era mejor lo masculino que lo femenino, porque los hombres eran más inocentes (me decían de pequeña) y las mujeres más maliciosas. Porque al hombre se lo consideraba virginal y de buen corazón y a la mujer taimada y seductora. Por eso, los hombres debían protegerse de nosotras y entre nosotras no podíamos ser amigas, tendíamos a la envidia y la difamación de forma natural. 
Esta es la imagen que yo guardé en los primeros años de vida de lo que significaba ser mujer. Después una va creciendo y se va encontrando con que los hombres no son esos entes puros y buenos al que las malas mujeres pueden llevar a la perdición, sino que los lobos existen (no sólo en los cuentos de caperucita). Sin embargo, ya poseía la imagen bíblica de la pérfida Eva dando a Adán la manzana, expulsando al inocente hombre del paraíso. Y así me quedé, con una protesta interna que con la edad se convirtió en un feminismo en el que querer y poder hacer las cosas que los hombres hacían era mi objetivo. Y así, hice un bachillerato de ciencias, aunque la carrera la elegí de letras, porque era mejor. Y así, me dediqué a los deportes de aventura (no por gozo personal -excepto la escalada que para mi era más una meditación- sino por la necesidad de sentirme que podía hacer las cosas que los hombres hacen). Y entonces decidí no tener una relación estable porque era lo que los hombres independientes y libres hacían. Y me dediqué a la empresa porque eso era mejor... y tantas y tantas cosas... 

Ahora miro con una mezcla de extrañeza y pesar dónde se fueron esos años de mi adolescencia y juventud. Miro en mi interior y no me creo casi que esa haya sido yo en algún momento. No puedo comprender como solo me llegó esta imagen poderosa y castrante de la Eva maliciosa y pérfida arrastrando al buen hombre; cuando a poco que miremos alrededor nos daremos cuenta de cuánta mentira y decadencia existe tras esta imagen. 

Hemos sido las mujeres tradicionalmente las que hemos soportado en nuestros cuerpos los deslices, los deseos y los abusos de los demás. Nos han quemado en la hoguera por brujas. Era nuestro cuerpo el que ha sido repudiado por los beatos y teólogos, objeto de temor y desprecio. 

"Como individuo, la mujer es un ser endeble y defectuoso. El padre ha de ser más amado que la madre, pues es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan solo el principio pasivo." Santo Tomás de Aquino. 

"Las mujeres escuchen en silencio las instrucciones con entera sumisión. Pues no permito a la mujer enseñar ni tomar autoridad sobre el marido; mas estése callada. Ya que Adán fue formado el primero, y después Eva. Y además Adán no fue engañado, mas la mujer, engañada, fue causa de la prevaricación de la caída en el pecado. Verdad es que se salvara por medio de los hijos, si persevera en la fe y el la caridad en santa y arreglada vida.
—1 Timoteo 2: 11-15, atribuido por los cristianos a San Pablo.

"Las niñas empiezan a caminar y a hablar antes que los niños porque la maleza crece siempre más rápido que las buenas semillas"
—Martín Lutero. Teólogo alemán

Más que los hombres, las mujeres hemos sido sometidas a violaciones y después a abortos; hemos sido repudiadas y lapidadas; somos las mujeres las que nos hemos visto perseguidas y difamadas y nuestro cuerpo ha sido el campo de batalla en el que se libraban las guerras a través de violaciones. No en vano, son las mujeres y los niños las principales víctimas de la guerra y cuentan con más bajas que entre los ejércitos combatientes.  Como demuestran las estadísticas de Joan Chitister:

  1. Al inicio del siglo XX, 5% de las bajas de guerras eran civiles.
  2. En la Primera Guerra Mundial, 15% eran civiles.
  3. En la Segunda Guerra Mundial la cifra saltó a un 65% de mortandad de civiles, al ser bombardeadas ciudades enteras.
  4. Hacia mediados de los noventas, 75% de las bajas de guerra eran civiles.
  5. Actualmente el 90% por ciento de las bajas humanas en tiempo de Guerra lo forman civiles, en su mayoría mujeres y niños.


Y sin intentar crear un sentimiento victimista, si que pretendo mirar con los ojos tan abiertos que me permitan discernir lo evidente y lo sutil. Que pueda ver las implicaciones que los viejos estereotipos  y la historia nos han donado y hemos registrado en la memoria más profunda. En una mano, el cuento de Eva recibido, en la otra, la realidad. 

6 comentarios:

carlessi dijo...

Hola!

Me encantó tu entrada porque toca varios temas que yo también viví en la infancia y supongo que todas. Pero de distinta manera.
Tuve la suerte de que mis padres me pusieran en un colegio laico porque ellos estaban traumados de su crianza católica. Entonces el cuente de Adán y Eva no lo escuché hasta cuando nos preparaban (si queríamos) para la primera comunión.

Aquí hago un paréntesis para explicar en mis palabras (coloquiales por ser generosa) un fenómeno humano: con una compañera al hacer dieta, jugábamos a decir que a nuestras hijas les haríamos sicología inversa; "si no te comes el postre, NO HAY LECHUGA!" jajajjaja pues eso; la primera incongruencia del cuento era que dios todopoderoso, ingenioso etc. va y les dice "pueden jugar con todo el paraíso excepto..." ahí solté un NOO como cuando vez una película y el jovencito/a se mete en el túnel donde están los malos: Obvio que van a partir corriendo a ESE árbol!!!! "pucha que es pavo dios" fue lo que pensé. Pero bueno, no me iba a arruinar el final de la historia, seguí escuchando... Pero va la mujer que nos contaba el cuento, me saca una culebra que habla (¡¿?!) y dice que Eva es la que coge la manzana del árbol... SAY WHAAAAAT?!?!??!?!? Ésta señora de dónde viene? mi experiencia era la siguiente: si la profe dice que sale un minuto y nos portemos bien ¿quienes son los primeros que se desconcentran, hablan y se ponen a saltar sobre los bancos? los niños! más hiperactivos y menos concentrados que nosotras. Ahí me puse de pie y protesté a viva voz, vaya mierda nos estaban enseñando!!!! me gané mi primer pase libre a la biblioteca...
Pero con el tiempo y sobretodo con algo que leí el otro día (lástima no recuerdo qué ni de quién) reafirmé mi opinión. Éste señor asegura que dios QUERÍA que el hombre (y la mujer) comieran del árbol o de lo contrario no les hubiera dicho lo que les dijo... estaba haciendo el experimento ese de los niños y el chocolate!!!!! según esta persona, al ver que adán no atinaba, se convierte en serpiente (quién si no dios puede hacer esto? no es el diablo discípulo de dios?) para tentar a Eva y a través de ella a Adán. En conclusión, lo que esta fábula nos quiere decir (porque es una fábula (proveniente del desierto igual que todas, el francés ese recopila y las hace famosas en europa...) y no tiene más enseñanza que la zorra y el cuervo) es que para despertar a la vida, es necesario que hombre y mujer trabajen juntos. Y si me apuras (ésto no lo ha dicho nadie que yo sepa, pero es cosa de juntar extremos) las fábulas nacen en un lugar donde la serpiente (kundalini) representa la energía sexual y vital. Ésta fábula está clarísima y habla de sexo, nada más. Y que con el orgasmo (pequeña muerte en francés) sobretodo el primero, vuelves a nacer, ahora mucho más consciente de tu cuerpo y del de los que te rodean. No por nada se llama el árbol de la vida o del conocimiento... iluminación lo llamarían algunos y con esa palabra es que se me junta con el orgasmo y esa "iluminación". Insisto, hay fábulas que hablan de la valentía, la mistad o la paciencia. Esta fábula habla del despertar sexual. Y la heroína es EVA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! sin ella no hay despertar. Eso no más.
Saludos, y muchas gracias por tu blog.
Un abrazo,
Carla

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Gracias por tu aportación, Carla. Es un placer leerte.

UrBoreas dijo...

Lo cierto es que la mujer ha sido menoscabada en prácticamente todas las religiones organizadas. Actualmente hay una especie de fascinación por las religiones o formas de espiritualidad oriental, pero en ellas la mujer tampoco ha estado del todo bien vista. Basta con mirar la clase de sociedades que han surgido en China, o en La India, en las cuales la mujer ha sufrido tanto o más que en el mundo llamado "occidental" Y el budismo tampoco se libra: en principio no reconocía en la mujer las mismas "aptitudes" espirituales.

Así que actualmente, y debido a la globalización de las comunicaciones, no sólo hemos de lidiar con la herencia de un reciente pasado europeo machista, sino que también nos topamos con la muy mala situación de la mujer en otras culturas y países.

Las únicas culturas en las cuales las mujeres han sido condideradas como semejantes al hombre, y no como inferiores, han sido o bien de índole atea (con lo cual, han supuesto una fuerte represión contra los individuos que deseaban vivir su espiritualidad) o bien culturas tribales con creencias y rituales de tipo chamánico en las cuales no existían jerarquías "sacerdotales". Pero ni siquiera éstas han sido todas pro-paridad.

Si uno observa la casi universal inferioridad de condiciones de la mujer en las sociedades, aún a pesar de la existencia de mitos "igualitarios" y centrados en la existencia de parejas sagradas de Diosa y Dios (como en la India), la cosa da para pensar mucho. Y en ese conjunto de cosas, el mal llamado cristianismo, (porque estrictamente hablando, Jesucristo trató a las mujeres como iguales) solo supone una triste migaja más en la discriminación femenina de un mundo desequilibrado.

UrBoreas dijo...

Lo cierto es que la mujer ha sido menoscabada en prácticamente todas las religiones organizadas. Actualmente hay una especie de fascinación por las religiones o formas de espiritualidad oriental, pero en ellas la mujer tampoco ha estado del todo bien vista. Basta con mirar la clase de sociedades que han surgido en China, o en La India, en las cuales la mujer ha sufrido tanto o más que en el mundo llamado "occidental" Y el budismo tampoco se libra: en principio no reconocía en la mujer las mismas "aptitudes" espirituales.

Así que actualmente, y debido a la globalización de las comunicaciones, no sólo hemos de lidiar con la herencia de un reciente pasado europeo machista, sino que también nos topamos con la muy mala situación de la mujer en otras culturas y países.

Las únicas culturas en las cuales las mujeres han sido condideradas como semejantes al hombre, y no como inferiores, han sido o bien de índole atea (con lo cual, han supuesto una fuerte represión contra los individuos que deseaban vivir su espiritualidad) o bien culturas tribales con creencias y rituales de tipo chamánico en las cuales no existían jerarquías "sacerdotales". Pero ni siquiera éstas han sido todas pro-paridad.

Si uno observa la casi universal inferioridad de condiciones de la mujer en las sociedades, aún a pesar de la existencia de mitos "igualitarios" y centrados en la existencia de parejas sagradas de Diosa y Dios (como en la India), la cosa da para pensar mucho. Y en ese conjunto de cosas, el mal llamado cristianismo, (porque estrictamente hablando, Jesucristo trató a las mujeres como iguales) solo supone una triste migaja más en la discriminación femenina de un mundo desequilibrado.

Aixa Laxmi dijo...

Me ha gustado mucho tu post. Pero hay algo que me chirría mucho y es que asocies las letras a la mujer y las ciencias al hombre. Hay muchas inteligencias distintas y tanto hombres como mujeres pueden desarrollarlas. Enncuentro que esta asociación de las ciencias con lo masculino forma parte de la sociedad machista. Realmente el mundo de la ciencia es muy creativo, tanto como el caracter femenino. Esta asociación simplista debería desaparecer de nuestra mente al igual que otras tantas cosas que nos limitan. De hecho la gente apasionada por la ciencia suelen ser también apasionados de las letras, las artes y la filosofía. Al contrario suele ocurrir menos.
Con todo mi afecto!
Tampoco creo que haya que relacionar la práctica de determinados deportes con lo femenino o lo masculino, cada uno debe disfrutar de la actividad física como quiera.

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Hola Aixa:
Esa no es mi idea. Es la idea que me vendieron. Las cosas que hacen los chicos son interesantes, buenas y divertidas (desde la ciencia a los deportes de aventura); las cosas que hacen las chicas son un rollo (desde coser a criar hijos). No es que me parezca a mi, nada más, que las ciencias son de chicos y las letras de chicas. Es lo que se "intuía" y con los prejuicios con los que yo crecí.
Gracias por tu aportación.

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