jueves, 27 de septiembre de 2012

Miedo, sometimiento y patriarcado

Me gustaría que las visitas que hoy llegaran hasta este humilde espacio vieran el video que he insertado más abajo. Se trata de un video grabado la noche del 25S por un periodista que trabaja para el periódico El País. Para las que sois de fuera de España, el pasado 25 de septiembre, miles de ciudadanos se reunieron para rodear el Congreso de los Diputados en un intento de llamar la atención y evidenciar el profundo y creciente malestar que reina entre la población española por los recortes y medidas de ajuste económico que revierten totalmente en las clases más desfavorecidas. La convocatoria estaba organizada desde hacia semanas, pero coincidió con la publicación en una revista del coste de las cenas y comidas cuando el presidente Mariano Rajoy viaja a fines tan productivos como una final de fútbol de la copa de Europa. La cena que el señor presidente y sus invitados degustaron de vuelta en el avión presidencial costó a los españoles 1.000 €. Incluía jamón de pata negra de 190 €/kilo y botellas de wiski y vino de elevados precios. Ni que decir tiene, que pagado con nuestros impuestos. Los datos los hacen públicos los trabajadores de ese servicio presidencial hartos de ver como se les recortan sueldo y derechos, siendo testigos del despilfarro.

(podéis ver la noticia completa aquí)




Y quiero que veáis este video porque nada de lo que sucede en él es casual. De hecho mucho se ha hablado y escrito sobre el terrorismo, y más en un país que ha sido testigo durante décadas de este mal. 

La acepción que la RAE ofrece de la palabra terrorismo es la siguiente:

Terrorismo
1. m. Dominación por el terror.
2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.
3. m. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.9


La policía no está defendiendo en esta actuación ningún derecho, ni está al servicio de la ciudadanía. Lo que está ocurriendo en estas imágenes es que los servicios y cuerpos de seguridad del Estado están protegiendo a las castas, estamentos, privilegios, prebendas, sistema... ¿De quién los defiende? ¿De terroristas, alborotadores, delincuentes...? No. De ciudadanos que esperan un tren. Son ellos quienes crean un estado de miedo colectivo y actúan exactamente igual que lo harían unos terroristas. ¿Por qué? Porque no hay distancia de lo colectivo a lo individual. Porque los políticos saben que millones de personas sintiendo miedo conforman una sociedad sumisa y no quieren una sociedad envalentonada que pida explicaciones y que decida por sí misma. La policía, al servicio de los poderes políticos (que, por cierto, tienen nombre y apellidos, no son cargos anónimos), induce miedo en los ciudadanos porque así pretenden garantizar la seguridad de los políticos. Lo que parece que no logran medir es cuánto miedo desde la fuerza bruta hace falta inducir en unas familias que ya lo han perdido todo. Cuando uno sabe que no tiene nada que perder (casa, trabajo, futuro, esperanza....) ¿cuál es la siguiente amenaza? La vida. Pero si la vida deja de tener sentido ¿Qué más se puede perder? Nada. La historia nos enseña que cuando las personas no tienen nada que perder se vuelven muy peligrosas. 

Por ahora, la policía pretende infundir terror en los ciudadanos con actuaciones ilegales y desafiantes. Ya veremos lo que ocurre después. El porqué traigo estas reflexiones a un blog sobre mujer y patriarcado es porque podemos hacer una lectura de esta situación en clave patriarcal. Para los que no me lean a menudo diré que mi visión del patriarcado no es solo una sociedad machista (el machismo es consecuencia directa) y que este sistema patriarcal lo sostenemos a partes iguales hombres y mujeres, todos verdugos, todos víctimas. El patriarcado es una sociedad organizada jerárquicamente donde los hombres prevalecen sobre las mujeres, los adultos sobre los niños y los niños grandes sobre los pequeños y donde competimos por tener más, ser más, ganar más... Y esta forma de ver la realidad es la que nos ha traído hasta aquí. Son los grandes hombres de las grandes corporaciones bancarias sin corazón, incapaces de empatizar con el otro el que hace subir y bajar las bolsas, las primas de riesgo y el precio del trigo en África. Son ellos, desde despachos de caoba y enfundados en trajes de Armani, quienes provocan hambrunas de millones de muertos en el continente africano o especulan sobre la capacidad de pago de un país hasta llevarlo a la ruina, son ellos (casi siempre hombres, más altos en las cúspides del poder real, pero podíamos ser nosotras porque es un modelo de depredar que nosotras también conocemos y al que servimos) los que matan, enferman y abandonan a su suerte a la Humanidad. Y lo pueden hacer porque los seres humanos (los hombres y las mujeres) aún no nos hemos tomado de la mano y, perdido el miedo, comenzado a caminar en la dirección opuesta. Este sistema funciona en la medida en que todos lo demos por bueno, en que no os atrevamos a construir otro, en que el miedo sea más fuerte que nuestra necesidad de libertad. 

Ahora muchas mujeres y hombres estamos despertando, algunas por una maternidad que nos abrió en canal, otras y otros desde la conciencia que provoca el constante malestar interior que no encuentra consuelo en terapias o filosofías, o por la conciencia pura que provoca una mirada nueva sobre al realidad... y miramos estupefactas la pedagogía negra, el mercado de trabajo, la familia convencional, el sistema educativo, los medios de comunicación, los mercados financieros, la guerra y el hambre. Buscamos entonces otras formas de vivir, de estar, de compartir, de crear, de producir... y creamos, aún sin saberlo desde nuestra pequeña aportación, la urdimbre del mañana.






Para que este sistema patriarcal cambie el primer paso es un cambio interior. Perder el miedo, el de una o uno mismo. El miedo a no ser queridos, a volar, a Vivir, el miedo a crear con nuestras manos la realidad que deseamos, a equivocarnos, el miedo a ver la realidad sin filtros, a decir que NO, a soñar. Sacudirnos los barrotes de la ignorancia y perder el miedo es solo el principio. Sin miedo los policías harán sonar sus armas y los políticos se parapetarán tras ellos, pero no nos someterán. Entonces, el juego del patriarcado se acabó. 
Game Over.

2 comentarios:

Montserrat Guillén dijo...

Hasta hoy vi esta publicación, una situación que pasa en España, en México y en todos lados. Al verlo sentí una sensación de rabia e impotencia que hacia mucho no sentía, el estómago me dio un vuelco. Espero no desesperar en el camino de mi autoconocimiento, tan solo un pequeño paso en el despertar de las conciencias.

Montserrat Guillén dijo...

Hasta hoy vi esta publicación, una situación que pasa en España, en México y en todos lados. Al verlo sentí una sensación de rabia e impotencia que hacia mucho no sentía, el estómago me dio un vuelco. Espero no desesperar en el camino de mi autoconocimiento, tan solo un pequeño paso en el despertar de las conciencias.

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