martes, 27 de marzo de 2012

Encuentros de Mujeres primavera 2012



Ya hemos salido de la parada voluntaria a la que nos invitaba el invierno y, como la savia de los árboles, nos ponemos en circulación.  Volvemos a hacer las maletas y nos disponemos a cerrar fechas para los próximos Encuentros de Mujeres por la geografía española. Si estás interesada en organizar un encuentro en tu ciudad, contacta a través del mail: grupomaternal@gmail.com

Puedes ver aquí la agenda con las próximas ciudades y fechas ya fijadas.

lunes, 26 de marzo de 2012

Vientre de Mujer

Desde las hermosas Venus del paleolítico, en las que los atributos sexuales remarcaban la capacidad creadora, a través de la maternidad, del cuerpo de la mujer hasta las actuales modelos, actrices, cantantes, maniquíes... la imagen modelo de nuestro cuerpo ha cambiado visiblemente. 

Tomemos como ejemplo a la Venus de Willendorf. Se trata de una estatuilla de unos 20.000 años de antigüedad tallada en caliza y pintada en ocre en la que podemos apreciar nuestros atributos sexuales femeninos muy marcados: vulva, pechos, glúteos, vientre... Las interpretaciones que la historia del arte han producido sobre el fenómeno de estas estatuillas, denominadas Venus paleolíticas, es que eran representaciones que señalaban la fertilidad y destacaban la maternidad de la mujer. Es curioso adentrarse en el significado de las huellas de otras culturas y civilizaciones separadas de nosotros miles de años. Ya en mi incursión en la facultad de historia del arte me sorprendía la estrechez de mente de los investigadores. Por ejemplo, el historiador Stefano Suzzi argumenta que las Venus, presentan desfiguraciones (así las denomina él) como consecuencia de las transformaciones que en el cuerpo de la mujer los hombres observaban... ¡ya estamos! ya estamos dando por hecho que fueron los hombres (y no las mujeres) quienes tallaron las Venus, pintaron las cuevas paleolíticas... y que conste que no me parece importante quién lo hizo. Lo que me parece importante es la incapacidad de los hombres y mujeres de hoy de poder acceder a la sencilla idea de que había una forma diferente de hacer las cosas. 

Volvamos al vientre. En la actualidad, y sin pasar por las tres gracias de Rubens, vemos cómo el modelo estético, lo que gusta o no, lo que consideramos hermoso y digno de admiración en el cuerpo de la mujer, es la eliminación de los atributos maternales. Pero no siempre fue así. Observemos el desarrollo de la estética de la mujer en occidente en la segunda mitad del siglo XX siguiendo la estela de las grandes estrellas del cine. En los años cincuenta, la pantalla nos ofrecía un cuerpo de mujer voluptuoso: Gina Lollobrigida, Sophia Loren, Doris Day, Jane Mansfield, Kin Novak o Marilyn Monroe nos mostraban una mujer con caderas, vientre, pechos y curvas definidas. En los sesenta, la modelo Twiggy rompe con todos los moldes previos. Aparece un nuevo modelo de mujer: extremadamente delgada, adolescente. casi andrógina, con cuerpo no desarrollado. Son los años sesenta, los años del despertar, de la búsqueda de libertades de la mujer, cambio de normas y paradigmas. Es señalable que, cuanto más libre se hacía la mujer, tanto más cambiaba su cuerpo hacía lo rectilíneo. La libertad y la maternidad no parecen caber en el mismo cuerpo. Excepto el pecho, que se considera un fuerte objeto sexual en occidente (por encima incluso de su función de amamantamiento), el cuerpo de la mujer en la actualidad se imagina y desea sin curvas, sin caderas, sin glúteos y, sobre todo, vientre. 


En el mundo de la moda y el espectáculo (los que marcan las tendencias e imponen modelos), el vientre femenino ha desaparecido. No existe. No está. Podría ser una anécdota sino fuera porque lo que oculta el abultado vientre de una mujer es un útero relajado. Suelo decir en los Encuentros que si el vientre está como una tabla, el útero está como un ladrillo o, lo que es lo mismo, que no tener vientre es la señal de que el útero está en tu interior encogido y tenso. Una de las primeras señales que tenemos de que el útero se está relajando es que sentimos que nuestro vientre se desborda, que se expande. Asoma entonces un vientre armonioso y bello que muestra el espacio del útero en nuestro interior. No es una barriga hinchada. Es el vientre que pertenece a la anatomía femenina (da igual si el resto del cuerpo está delgado o no) y corresponde al espacio que el útero ocupa en su interior. Cuando el útero está relajado, el músculo se distiende y ocupa una parte considerable de espacio en el cuerpo. Si está tenso, el músculo del útero se contrae y ocupa un menor espacio.


El hecho de que los grandes diseñadores y el negocio de la moda esté en manos de hombres, en su mayoría homosexuales ¿habrá tenido incidencia? Recordemos que a los homosexuales les resulta sexual y estéticamente atractivo el cuerpo de los hombres (que es lineal, frente a las curvas femeninas). Ellos imponen criterios, modas y tendencias... quizá prefieran a las mujeres sin vientre porque es uno de las características más definitorias del cuerpo de la mujer. El vientre es una zona llena de sensibilidad que despierta deseo y produce placer. De hecho, las bailarinas de danza del vientre, suelen tener barriga, una barriga hermosa y sensual que movilizan para su propio placer y, de paso a veces, el de los otros. O quizá no sea sólo una cuestión estética y haya que mirar más allá. 


Lo que está claro es que todas respondemos a estos criterios estéticos, y si no lo hacemos, al menos, lo intentamos. Las dietas, cosméticas, tratamientos de belleza imposibles, medicinas y demás... todo lo que esté en nuestra mano con tal de asemejarnos, aunque sea mínimamente a esos maniquíes que nos interrogan desde los escaparates cada comienzo de temporada. Parecen decirnos: tú ¿eres como yo? Necesitamos sentirnos como esos maniquíes sin cabeza porque entonces pertenecemos al género femenino, entonces, al fin, podemos ser aceptadas y descansar. Aunque por el camino hayamos ido dejando nuestro cuerpo y nuestra alma.



Ante esto cabe preguntarse ¿Por qué querríamos renunciar a la fuente de placer que proporciona el útero relajado y el vientre? ¿Es una estrategia inconsciente (o no) del patriarcado para castrarnos aún más? ¿No será, al final, un elemento más de sometimiento? Lamentablemente, mi respuesta es que los modelos de ser mujer en una sociedad no nacen de la casualidad. Tienen una funcionalidad y en este caso, me parece que demasiado evidente. Romper el placer y la sensualidad en la mujer de forma que no goce demasiado, que se someta por falta de vigor y vitalidad, que luche contra su propia naturaleza para sentirse aceptada por terceros, es la demostración de las huellas del patriarcado en nuestro cuerpo, el cuerpo de mujer. 

viernes, 23 de marzo de 2012

Volver al cuerpo de Mujer

Dice la ginecóloga y escritora del libro Cuerpo de Mujer, sabiduría de mujer, Cristine Northrup, que el patriarcado es la separación cuerpo-mente. Y tiene razón, una base fundamental para que el patriarcado haya podido extenderse es habernos desconectado de lo que sentimos.  Sólo a través de la enajenación de lo que sentimos, podamos dar más peso y fuerza a lo que pensamos. La emoción puede definirse como entidades psico-físicas que conectan el cuerpo y la mente. Una emoción no emerge en tu cuerpo para nada. Una emoción emerge porque es la respuesta (a un pensamiento o experiencia) y lo que hace es provocar una acción: huir, luchar, llorar, gritar, cuidar, desear... El problema es que terminamos por liarlo todo al darle más peso a los pensamientos y considerarlos la única fuente de estímulo "real" del cuerpo.

Si comienzo a pensar en mi propia muerte, es probable que termine angustiada. En este caso es el pensamiento "voy a morir" el que provoca una emoción en mi cuerpo. En una situación real, el cuerpo, ante la eminente llegada de mi muerte, va a buscar alternativas para afrontar la situación. Por ejemplo, si estoy colgada de 20 metros por una mano en un precipicio, mi mano va a poder usar toda la fuerza de la que soy capaz, y más aún, con tal de que no caiga. Es mi instinto de supervivencia. Si he de pelear con un león por mi vida lo haré hasta la muerte y si he de correr delante de él, de la misma forma os aseguro que habré batido mi propia marca. Pero si la idea es sólo eso, una idea que me atormenta, el cuerpo no puede responder a esta situación porque no es real. Entonces el cortisol, la adrenalina y todos los componentes físicos que mi cuerpo segrega en pos de mi supervivencia se vuelven contra mi, quedan bloqueados en mi interior. Entonces se convierten en angustia y miedo. 

Y es que damos demasiada importancia a lo que pensamos. Suelo contar algo. Si tengo una fantasía erótica con alguien inoportuno y me lo tomo demasiado en serio, puedo llegar a abrumarme hasta el punto de obsesionarme con la idea de haber tenido una idea: culpabilidad, angustia... Sin embargo, si considero que la naturaleza de mi mente es la de fabular y procuro darle la importancia que tiene a estos pensamientos, pero no más, es probable que, aunque me molesten, los pensamientos no ganen fuerza en mi y me permitan vivir tranquilamente. Un poco de sentido del humor y de humildad tampoco viene mal para comprender que, aunque hayamos puesto nuestra identidad en el cerebro, éste a veces se equivoca.

Volver al cuerpo es recibir la paz y la serenidad de lo que ocurre. Si leemos, comemos, hacemos el amor o paseamos, eso, y no otra cosa, es lo que ocurre. Recibir la vida sin el filtro de la mente es un auténtico regalo. Solo mediante la enajenación de la mente del cuerpo, se han podido dar fenómenos básicos para el patriarcado. Por ejemplo, una crianza conductista donde el cuidado y el amor queden relegados a un segundo o tercero plano por detrás de la obediencia, la sumisión o la productividad. 

(En breve, ejercicio práctico de regresar al cuerpo).

lunes, 19 de marzo de 2012

La relajación del útero funciona... incluso si no te la crees!

Practicar la relajación del útero funciona... incluso si tienes dudas. Una mujer me envía este mail después de su segunda menstruación sin dolor. Y, lo mejor, tiene efectos en todos los ámbitos de la vida.


"Soy yo otra vez....Quería explicarte que esta es mi segunda regla con "0" dolor. Ahora sí que sí puedo decir que me lo creo, que es increíble!!!!!

Es un tema por el que he sufrido tanto, que me ha costado creer hasta el final. Ya viste que incluso no habiendo tenido dolor el mes pasado, me costaba darle crédito al asunto. Pero ahora puedo decir que estoy flipada, emocionada, agradecida, contenta y alucinada al 100%....
Tengo que añadir que este último mes ha sido super difícil para mí a muchos niveles, debido a los mil y uno acontecimientos externos que se han ido sucediendo en mi vida, y que esperaba esta regla con mucho miedo. 
Y al ver que no dolía...no tengo palabras de verdad, no sé como explicar cómo me siento aparte de decirte que me siento totalmente agradecida por tu trabajo y que ojalá pudiera devolverte semejante regalo o hacerte llegar toda mi gratitud en forma de energía bonica para ti.

Cuando lo he comentado esta mañana en el trabajo, automáticamente dos compañeras me han pedido que POR FAVOR se lo mande (a pesar de que ya lo había comentado en otras ocasiones, al decir que se me ha ido el dolor han flipado).

Podría decirse que lo que siento es GRATITUD en mayúsculas (mezclada  con alegría y optimismo)...pero también una reconciliación con mi cuerpo a lo grande.
 También siento eso hacia la Vida-Tierra-Universo....es como si antes, con el dolor, sinitiera miedo y ahora CONFIANZA, plena y con todas las letras, confianza "en el proceso", en el "poder" y "centramiento" me siento no centrada, que tiene como otras connotaciones para mí, sino en mi Centro. 
Todo esto, repito, a pesar de unas circunstancias externas actuales MUY difíciles para mí.

Mónica Gracias, Gracias y Gracias...sé que te lo decimos todas, pero es que de verdad que tengo una sensación de MILAGRO. Sólo espero que toda la gratitud que siento te llegue en forma de regalo de alguna manera a ti también y por supuesto lo irradio con mi intención a todas y cada una de las mujeres del planeta.
P.L."

martes, 13 de marzo de 2012

Lo que pasó en el curso el Renacer de tu útero

Una de las participantes del curso intensivo que vivimos este fin de semana, nos cuenta qué ha significado para ella:


“Para mí el curso ha sido un CAMBIO EN MI VIDA, en el sentido más RENACEDOR de la palabra. He muerto y he vuelto a nacer con inmensas ganas de vivir, de cuidarme y de entregarme a la vida y a todos los regalos que ella tiene para cada uno de nosotros.
Me he reencontrado con mí SER, me ha hablado, me ha susurrado. He sentido que ahí dentro hay algo más poderoso que este cuerpo que habito. Ahora sé donde estoy; y a donde quiero ir. Me he vuelto a encontrar, ya conozco el camino a casa. Ahora sólo tengo que caminar, y AMARME, AMARME, AMARME…
He descubierto el gran poder que tiene mi respiración; tan simple y tan olvidada. El poder de sanarme y purificarme si cruzo el umbral que atraviesa el miedo y me conecto con mi respiración…
Doy gracias a la vida desde lo más hondo de mi corazón por haber tenido la oportunidad de realizar este curso, que ha sido la llave, hacia mi camino de Sanación, a vivir la vida, mi vida, de la manera que yo elija. A creer profundamente en la vida; y a elegir VIVIR
Ahora reconozco el botón que tengo que pulsar para volver a empoderarme como mujer. El UTERO, Mi UTERO, El UTERO de la madre tierra, los UTEROS de nuestras ancestras…Siento mucha energía por dentro y un camino nuevo que recorrer..
Bendito mi sexo!!!Y el sexo de cada una de las mujeres que habitan el planeta!!!
Ahora entiendo la importancia de AMARSE A UNO MISMO sobre todas las cosas. Lo que está DENTRO esta FUERA…
Gracias a cada una de las mujeres que estuvieron allí y me acompañaron en este proceso…Nos hemos convertido en DIOSAS!!!AUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Mária ”

lunes, 12 de marzo de 2012

El Renacer de tu útero

Estoy recién llegada a casa después de un fin de semana junto a María José Mochón en el que hemos compartido con mujeres valientes y poderosas la transformación de la muerte al renacimiento. No dejo de agradecer a la vida la oportunidad que me da de ser testigo del maravilloso poder que tenemos y de la capacidad para evolucionar. Nuestro cuerpo, sabio y lleno de posibilidades, nos habla para que escuchemos. Nos avisa de que algo no va bien y debemos mirar en nuestro interior o buscar la mano que nos de la confianza para cruzar a la otra rilla. La otra orilla es la orilla del placer, de la luz, del poder, de la satisfacción. La Vida nos ofrece la oportunidad de crear nuestro guión, de ser los artífices de nuestra aventura, de asumir la grandeza que hay en el interior. Y cuando comprendemos que en esta Vida el guión lo escribimos nosotras, algo cambia para siempre. Cuando el pasado no ha sido amable o hemos vivido abusos, soledad y abandono, siempre tenemos el poder para ver de frente el dolor que causó en nosotras: mirar a la cara la ira y el dolor que encerramos en el cuerpo y, una vez sentidos de nuevo, experimentados y aceptados, renacer con el poder que nos da sabernos capaces de soportar aquella situación que, en la infancia, nos resultó tan traumática. Creo que la palabra clave es la aceptación. Se pueden vivir las emociones que quedaron retenidas y que generaron aquella situación traumática, se puede encontrar la paz interior y la seguridad que proporciona aceptar el hecho y saber que, pese a todo, una ha resistido, ha sido fuerte y ha podido continuar escribiendo su guión. ¡Enhorabuena a las participantes!

viernes, 9 de marzo de 2012

Gallardón y el día Internacional de la Mujer

El día 8 de marzo es el día Internacional de la Mujer. Mala cosa. Solo las cuestiones urgentes, graves y en peligro de extinción merecen un día internacional: selvas, medioambiente, pueblo gitano, agua, tuberculosis, infancia... los políticos no tienen un día, aunque sí que tiene día la televisión, pero creo que esto es por grave, como las enfermedades.
Realmente no sé bien en qué consiste este día ni que trata de celebrar: que resistimos frente a los embates y pese a todo; que nos damos cuenta de la injusticia en la que vivimos y que acatamos cada mañana; que estamos orgullosas de ser mujeres (pese a todo); que reivindicamos algunos derechos...
Ahora Gallardón, flamante ministro de justicia,  reivindica el derecho de la mujer a la maternidad y habla de violencia estructural... y hay otros/as a los/las que se les ponen los pelos de punta. ¿Derecho de la mujer a la maternidad? ¿Qué es eso? Nosotras (sin barra, aunque también haylos) reivindicamos que el derecho de la mujer, la libertad de la mujer, pasa por el aborto libre y gratuito. Y Gallardón, erre que erre, dice que no, que hay mujeres que quieren ser madres y no pueden porque hay violencia estructural contra el derecho a la maternidad. Y las feministas de toda la vida, erre que erre, que el derecho al aborto es parte de la libertad de la mujer y es un derecho irrenunciable. 
Y si este debate tan estúpido se produjera a la puerta de un aula de una universidad no me importaría tanto, pero es que este debate lo tienen el Ministro de justicia y un montón de diputadas, feministas de cartera y profesionales de varios frentes con más voz y voto en los mass media. 
Y se trata de un debate ridículo porque ambos se quedan en la superficie, arañando un cristal con la uña sin entrar en consideraciones más profundas que, al menos, si no nos van a llevar a la verdad última nos permitirán una mayor toma de conciencia y conocimiento. Por partes. Cuando Gallardón habla de la violencia estructural tiene razón. Lo indignante y cínico es que hable de violencia estructural el Ministro de un partido que acaba de recortar los derechos laborales a todos (pero más a todas). Para evitar la violencia estructural contra la mujer, querido Gallardón, no es necesario propiciar la maternidad, lo que hace falta son leyes implacables para garantizarnos que a mismo trabajo, mismo salario (en España las mujeres cobramos un 20% menos que los hombres); harían falta leyes de conciliación reales, que no signifiquen dejar a niños de cuatro meses en guarderías durante nueve horas o dar el derecho al despido por nueve faltas (a ver dónde nos deja de facto estas medidas a las mujeres-madres), sería necesario vivir en una sociedad en la que me garantizaras que, después de criar a mi hija los primeros tres años de vida, podría incorporarme a mi puesto de trabajo sin una merma en la proyección de mi carrera y sin haber pedido nivel económico por el camino, vamos, como en otros países de Europa. Y haría falta que el estado garantizara una prestación por menor a cargo que, le recuerdo en algunos países del entorno llega  a ser el salario mínimo interprofesional durante los tres primeros años de vida del niño, frente a los 0 €/mes de España. Pero no, Gallardón habla de violencia estructural con la mano izquierda mientras con la derecha firma las resoluciones de los consejos de ministros.
Y después están las señoras feministas de toda la vida que ocupan cargos públicos o relevantes que, para empezar nunca han condenado la violencia estructural contra el derecho a la maternidad de los mujeres, no porque no existiera, que existe, sino porque va en contra de uno de sus principales apostolados del feminismo de la igualdad: el trabajo es un derecho (por eso lo reivindicamos), la familia es una carga (por eso la repartimos). En el fondo es como decir, que los niños no son tan importantes como el trabajo. Así que si hay presión para que no se sea madre, no importa. Lo que nos importa es que haya presión para ser madre. Y aquí entra el aborto, mágica solución para todos los males de esta cosa que es el cuerpo de mujer y su capacidad reproductiva a la que, me temo, no solo nunca han comprendido, sino que han negado. Pues el cuerpo de la mujer es cíclico, menstrúa y, si quiere, gesta y da vida y la sostiene durante un periodo de tiempo. Y eso es también ser mujer. 
Aunque comprendo a las mujeres que abortan y defiendo el derecho al aborto libre y casi me da igual si con leyes reguladas por supuestos o por plazos (en realidad los supuestos no eran más que un trámite), no concibo que esa sea la llave de mi libertad. Me imagino el aborto como el último recurso de una mujer, pero nunca como el eslabón fundamental de un derecho. Quien ha abortado lo sabe: daría marcha atrás en el tiempo para no tener que tomar esa decisión: quedarse embarazada sin haberlo deseado. Esa sí que es cuestión, hasta ahí nadie llega. Inmersos en la sociedad hedonista del placer rápido y urgente, hemos desvirtuado el significado del sexo y hemos pasado de la represión a la irresponsabilidad.  No me imagino mayor dolor que renunciar a una maternidad (a la vida de mi vientre) por falta de dinero; pero tampoco concibo que la única respuesta a adolescentes ansiosas de nuevas experiencias o en roles de sumisión con el primer hombre que le hace caso en la vida, sea abortar de forma pueril e inconsciente. Total, el aborto como un mero trámite y todo como antes cuanto antes. Una visión de la existencia plana, materialista y en términos económicos. 
El respeto al cuerpo, al poder interior, la conciencia y la ética, la responsabilidad y el autoconocimiento... fueron palabras expulsadas hace mucho de los debates estériles y superficiales de los políticos en este país. Al final, de este debate nos queda saber cuánto va a recortar Gallardón los plazos o si redactará una nueva ley de supuestos; lo que ya sabemos es que jamás los neocons redactarán leyes contra los empresarios y el capital (olvidémonos de bajas maternales y paternales más amplias y de conciliación real); sabemos también que el dinero que nuestro Estado-Gobierno administra irá a pagar deudas del capital antes que al sostenimiento de los seres humanos; sabemos que las feministas de la igualdad no reconocerán que la maternidad es un derecho y seguirán hablando de repartir las cargas familiares; y en medio de todo esto, las que somos madres de otras mujeres, intentaremos, a pesar de ellos, que nuestras hijas se empoderen y sean las dueñas de su cuerpo, de su salud reproductiva y, desde luego, de su maternidad.

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