viernes, 3 de febrero de 2012

Técnicas y herramientas de desarrollo personal

Muchas de las personas que se acercan a las terapias alternativas o los caminos espirituales se adscriben a ellas esperando encontrar una tabla de salvación. Desde el rebirthing (tan de moda últimamente), hasta las constelaciones familiares, desde la meditación a la hipnosis, la regresiones o el chamanismo, los yogas o la meditación, la relajación del útero o la gestalt... todas estas técnicas y terapias son acogidas por un público que pretende resolver todos sus problemas con una.  Abrazar una técnica o disciplina y llevarla hasta el final es para muchos (incluidos maestros, terapeutas o gurús) la forma en que vamos a resolver nuestros conflictos y nuestras carencias, la neurosis propia y, a veces, incluso la social. Mi experiencia es que no funciona así. Mi experiencia, que tiene que ver con la experiencia de una buscadora de mi Ser interior, ha sido ir buscando, buceando o mirando de refilón, multitud de técnicas y caminos espirituales. A veces, sólo leyendo, a veces tras meses o años de práctica, a veces con la observación. 

La conclusión a la que he llegado es que no todas las técnicas funcionan para todo el mundo. Puedes utilizar una técnica hasta que agotes sus beneficios en ti y después buscar otra que resuelva otro "nudo" interior. Somos cuerpo físico, emociones, mente y conciencia y, aunque presentamos una totalidad, cada técnica trabaja más enfáticamente con uno u otro. Si comienzas a mover tu cuerpo, vas a notar cambios en tu mundo emocional; si cambias tu forma de pensar, le acompañará el cuerpo y la conciencia... Todo está interconectado, pero no todas las técnicas sirven para todo. 

Creo que si yo comenzara ahora el camino, lo que haría sería detectar en mi interior qué es lo más urgente que tengo que resolver: Quizá sea la ira o la depresión, o la falta de creatividad, o los pensamientos hostiles, o mi falta de atención y mi mente inquieta que me impide concentrarme o la incapacidad para comunicarme, o las relaciones humanas o la infancia o mi relación con la alimentación... cada una de nosotras puede con un simple ejercicio de lápiz y papel detectar en su interior qué necesita. Con concentración y honestidad, pondría en un papel cuatro cosas que necesito resolver en este momento (son los tropezones en los que caigo una y otra vez o lo que más me hace sufrir). Después elegiría dos y después una. Y a esa me dedicaría una temporada. ¿Qué son las relaciones familiares? Pues a constelar a ver qué veo. ¿Qué es mi falta de atención y mi mente dispersa? Pues a meditar. ¿Qué es mi falta de "autoestima" (tengo mucho reparo con la palabra)? Pues a trabajar las ideas que tengo sobre mi misma... ¿Qué necesito poder? Pues a hacer la relajación del útero. En seguida, cuando este punto este resuelto, podré pasar al siguiente y casi seguro me pedirá una nueva técnica, un nuevo procedimiento que sea el más eficaz para ese caso en concreto. 
Dice Ken Wilber que más le habría valido en algunas ocasiones dejar de meditar y hacer terapia. Y creo que es cierto, si comienzas a meditar en serio, en algún momento del camino necesitarás terapia. Lo que quiero señalar aquí es que los terapeutas normalmente se especializan en uno de los procesos (seguramente el que más haya sanado en ellos o el que más significación haya tenido en su camino), pero  eso no quiere decir que una sola técnica pueda resolver el entramado (físico, emocional, mental y conciencia)  del cual estamos hechos. Acogerse a una única cara del prisma que somos equivale a reducir  la grandeza que portamos en nuestro interior y, entonces, correremos el riesgo de quedarnos a medias o de convertirnos en fieles devotos de otros. 
Y tú ¿cuál ha sido tu experiencia?

2 comentarios:

LaCaro dijo...

Pues no puedo más que suscribir uno por uno tus pensamientos. Yo antes me cabreaba un poco, bueno, más bien me sentía decepcionada porque no solucionaba algunos de los problemas que detectaba por un camino.

Ya he aprendido, más o menos, que voy deshaciendo "nudos" (me encanta esta expresión, es muy descriptiva de lo que siento que ocurre @_^) picando de un lado y de otro. A veces ni siquiera lo deshago del todo y salto a otro camino, pero siento que ya se deshará en otro momento, junto con otros y ¡plaf! un día sientes que pesas menos, miras y algunos de los nudos ya no están.

Por cierto, uno de mis "picoteos" ha sido aquí, en tu blog, personalizando los ejercicios, bueno, esto es un eufemismo para decir que los hice a mi bola. Fue un alivio descubrir que parte de mis problemas se podían solucionar de una forma tan fácil; en este caso, como bien dices, un cambio físico provoca un cambio emocional, pero al final no se sabe si fue antes el huevo o la gallina.

En fin, que gracias por ayudarme a pensar. Se siente una acompañada en el camino...

Besos de corazón. MUA

Dara dijo...

Pues si, yo también creo que disponemos de múltiples caminos para deshacer y sanar... Gracias al cielo, si no que aburrido y monótono sería todo.
Es muy sano no aferrarse a una sola forma.
Gracias hermosa :O)

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