martes, 15 de noviembre de 2011

Griñán y sus gilipolleces

De verdad que no lo iba  a hacer. Por pereza y por que me aburre. Y además, me parece un ejercicio de mal gusto el tener que defender una y otra vez que un ser humano no es un molusco. El señor Griñán, uno de los políticos más mediocres que se puede ver en el panorama español hoy en día, es el presidente de la Junta de Andalucía sin haber sido votado por los andaluces, cargo dejado a dedo por Chaves (que navegó a más altas cotas de poder). Pues bien, en campaña y apunto de dejar el cargo (parece que no ganarán según todas las encuestas), al señor Griñán, de repente, le dan las ganas de hablar de igualdad. Y dice estupideces, yo no diré gilipolleces (él si lo hace) en un corte que podéis oír (allá vosotras)*1 y en la noticia de EL PAIS*2. La lactancia puede ser una excusa para los talibanes, así como la estulticia puede ser el refugio de políticos poco inteligentes o la crueldad la naturaleza de aquellos, que a sabiendas, mienten y elaboran teorías torticeras. La cuestión es que llegan las elecciones y los políticos sacan armamento pesado y, para mi desgracia, se ponen de acuerdo en esto PP y PSOE:  los niños son como mejillones, los metes en la cuna, les endiñas una sonda y, cuando pueden pedirte dinero para un Happy Meal los sacas y... ¡ya está! Crianza cumplida.
Que el feminismo de la igualdad fue necesario no lo duda nadie. 
Que hace aguas hoy día tampoco.
Que cada vez que un hombre habla de igualdad es él, el que tiene el poder.
Que no necesito que me defienda un hombre más bruto y maleducado que yo.
Que su defensa de la igualdad se cimienta en el abandono emocional de los más pequeños e indefensos.
Que no respeta mi libre voluntad (le puedo asegurar que amamanté sin culpa, lo hice porque me dio la gana y que sentía más placer con mi hija a la teta, de lo que nunca experimenté obedeciendo a un jefe).
Que el trabajo y la maternidad son incompatibles hoy día es verdad. Pero, ¿por qué a ningún político se le ocurre cambiar el sistema? Miremos a los países nórdicos. 
Que los políticos hablan de igualdad, pero no la practican, y sus hijas y nietas con menos de 30 años  son metidas a dedo en consejos de administraciones de grandes empresas sin experiencia previa.
Que sería deseable que los políticos tuvieran una visión de la vida algo más elevada. 
Que sería imprescindible que los que nos gobiernan no equivocaran mejillones con bebés.
Por si alguien cree que es un post propagandístico, Rajoy y Rubalcaba (y los demás partidos políticos entre los que meto a los minoritarios)  me parecen, en este tema, tan deplorables con Griñán: hombres blancos poderosos abanderando la causa de la igualdad de la mujer y confundiendo mejillones con seres humanos... ¡Ay!

1 comentario:

Anónimo dijo...

me gustaría escuchar un corte más extenso de Griñán que contengan las frases que has colgado
creo que es interesante conocer el contexto
gracias
paca

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