martes, 29 de noviembre de 2011

Encuentros de Mujeres diciembre 2011 - NOTICIAS

Durante la primera semana de diciembre vamos a celebrar los últimos encuentros de Mujeres del año 2011. Serán en Vitoria, Préjano (La Rioja), San Sebastián y Pamplona. Para los Encuentros de Vitoria y San Sebastián ya no quedan plazas. En Pamplona se ha ampliado la fecha y habrá encuentros el sábado día 10 y el domingo 11, por lo que aún quedan plazas disponibles. Es posible asistir a Préjano todavía. Si deseas más información puedes contactar en:
grupomaternal@gmail.com

¡Gracias a todas las participantes y a las organizadoras!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

II Jornadas de Empoderamiento de la Mujer de Málaga

La Asociación Criar con Apego organiza las II Jornadas de Empoderamiento de la Mujer en Málaga, el sábado 26 de noviembre. He sido invitada a participar en ella, pero como las fechas coincidían con un Encuentro de Mujeres en Barcelona, optamos por hacer una conferencia on line gratuita y abierta a todo el que desee asistir. La conferencia se titula "Poder y Cuerpo de Mujer". 
Si deseas más información o entrar en el aula virtual, puedes hacerlo en el siguiente enlace:

Día de emisión: jueves, 24 de noviembre
Hora de la conferencia: 20:00 h.

Además participan el sábado: 
Blanca Herrera, Isaber Aler, Carmen Barquero... (entre otras). Aquí podéis ver el programa completo.

martes, 15 de noviembre de 2011

Griñán y sus gilipolleces

De verdad que no lo iba  a hacer. Por pereza y por que me aburre. Y además, me parece un ejercicio de mal gusto el tener que defender una y otra vez que un ser humano no es un molusco. El señor Griñán, uno de los políticos más mediocres que se puede ver en el panorama español hoy en día, es el presidente de la Junta de Andalucía sin haber sido votado por los andaluces, cargo dejado a dedo por Chaves (que navegó a más altas cotas de poder). Pues bien, en campaña y apunto de dejar el cargo (parece que no ganarán según todas las encuestas), al señor Griñán, de repente, le dan las ganas de hablar de igualdad. Y dice estupideces, yo no diré gilipolleces (él si lo hace) en un corte que podéis oír (allá vosotras)*1 y en la noticia de EL PAIS*2. La lactancia puede ser una excusa para los talibanes, así como la estulticia puede ser el refugio de políticos poco inteligentes o la crueldad la naturaleza de aquellos, que a sabiendas, mienten y elaboran teorías torticeras. La cuestión es que llegan las elecciones y los políticos sacan armamento pesado y, para mi desgracia, se ponen de acuerdo en esto PP y PSOE:  los niños son como mejillones, los metes en la cuna, les endiñas una sonda y, cuando pueden pedirte dinero para un Happy Meal los sacas y... ¡ya está! Crianza cumplida.
Que el feminismo de la igualdad fue necesario no lo duda nadie. 
Que hace aguas hoy día tampoco.
Que cada vez que un hombre habla de igualdad es él, el que tiene el poder.
Que no necesito que me defienda un hombre más bruto y maleducado que yo.
Que su defensa de la igualdad se cimienta en el abandono emocional de los más pequeños e indefensos.
Que no respeta mi libre voluntad (le puedo asegurar que amamanté sin culpa, lo hice porque me dio la gana y que sentía más placer con mi hija a la teta, de lo que nunca experimenté obedeciendo a un jefe).
Que el trabajo y la maternidad son incompatibles hoy día es verdad. Pero, ¿por qué a ningún político se le ocurre cambiar el sistema? Miremos a los países nórdicos. 
Que los políticos hablan de igualdad, pero no la practican, y sus hijas y nietas con menos de 30 años  son metidas a dedo en consejos de administraciones de grandes empresas sin experiencia previa.
Que sería deseable que los políticos tuvieran una visión de la vida algo más elevada. 
Que sería imprescindible que los que nos gobiernan no equivocaran mejillones con bebés.
Por si alguien cree que es un post propagandístico, Rajoy y Rubalcaba (y los demás partidos políticos entre los que meto a los minoritarios)  me parecen, en este tema, tan deplorables con Griñán: hombres blancos poderosos abanderando la causa de la igualdad de la mujer y confundiendo mejillones con seres humanos... ¡Ay!

jueves, 10 de noviembre de 2011

Jornadas sobre el empoderamiento

La Asociación Criar con Apego organiza las II Jornadas de Empoderamiento de la Mujer que tendrán lugar los días 24 y 26 de Noviembre de 2011 en Málaga. Criar con Apego es una asociación sin ánimo de lucro formada por una red de madres y padres que se apoyan mutuamente en la crianza de sus hijos e hijas. Promovemos el embarazo vinculado, el parto y nacimiento respetado, la lactancia materna prolongada y la crianza con apego.

¿Qué es el Empoderamiento de la Mujer?
El empoderamiento es un proceso por el cual las mujeres fortalecen su confianza en su capacidad para tomar decisiones en todos los  ámbitos de su vida: salud, sexualidad, familia, crianza, trabajo… El empoderamiento es un proceso individual de cada mujer, pero también colectivo, ya que los grupos organizados de mujeres toman conciencia de su capacidad para influir en los cambios de su entorno social, económico y político.

PROGRAMA

JUEVES 24 – SESIÓN VIRTUAL

20:00 h. Charla únicamente retransmitida por Internet (pendiente de título)
Ponente: Mónica Felipe-Larralde, terapeuta transpersonal y coautora del libro “Una nueva maternidad”
Acceso a la sala virtual (contraseña: empoderamiento)

SÁBADO 26 – SESIÓN PRESENCIAL

Lugar de celebración: Albergue Juvenil de Málaga
Para las que no podáis acudir al evento, os informamos de que podréis seguir las charlas de este día en directo por Internet.
Acceso a la sala virtual (contraseña: empoderamiento)
09:00 h. Bienvenida
09:30 h. Acto de inauguración
10:00 h. Charla “Las madres trabajadoras en crisis: insumisión, empoderamiento y cuidadanía”.
Ponente: Isabel Aler, profesora de Sociología de la Universidad de Sevilla
11:30 h. Descanso
12:00 h. Charla “Salud de las mujeres: el poder de decidir”
Ponente: Blanca Herrera, matrona del hospital de Baza.
13:30 h. Premios I Fotomaratón de Málaga por la Lactancia Materna
14:00 h. Descanso para almuerzo
15:45 h. Presentación Programa Madrinas de Lactancia de la Asociación Criar con Apego.
16:00 h. Mesa redonda: “Empoderamiento y lactancia materna prolongada”.
Moderadora: Carmen Barquero, médico y consejera certificada en lactancia materna IBCLC
17:00 h. Charla “Danza del Vientre: el verdadero deseo femenino”.
Esther Alcántara, profesora de danza oriental y licenciada en historia y estudios de la mujer.
17:30 h. Descanso
18:00 h. Taller de baile “Danza del Vientre: reactivando el útero”.
Esther Alcántara, profesora de danza oriental y licenciada en historia y estudios de la mujer.
20:00 h. Clausura

Encuentro de Mujeres de Barcelona

El próximo 26 de noviembre celebraremos un Encuentro de Mujeres en Barcelona.



Si deseas más información puedes contactar con la organizadora: 

Maternidad Consciente
Mónica Manso

http://www.maternidadconsciente.com/talleres.asp
Teléfono: 630 917 545 

lunes, 7 de noviembre de 2011

De niña buena a Mujer



   La sociedad y la cultura en que hemos nacido marcaron nuestro devenir. Han creado las estructuras neuronales que, a día de hoy, conforman nuestros pensamientos y emociones, es decir, la manera en que vivimos y percibimos el mundo. Hemos aprendido a relacionarnos con los demás tal y como hicieron con nosotras. La economía, la identidad externa (los rasgos que me diferencias de los otros), la identidad interna (la conciencia de quien soy yo), la sexualidad, la corporeidad (conciencia de mi propio cuerpo), el placer, el intelecto… todo está sobrehilado con los conceptos culturales y las vivencias sociales que hemos experimentado desde niñas.

Nacimos en una sociedad patriarcal, en la que hombres y mujeres compartimos una visión de la existencia y las relaciones muy concreta. En el patriarcado, la sociedad se articula sobre niveles de poder. Estos poderes se articulan en torno a parámetros muy definidos: el hombre prevalece sobre la mujer (machismo), el adultos prevalece sobre el niño, y el niño mayor sobre el niño pequeño. Y además, el rico tiene más poder que el pobre, el intelectual que el iletrado, el médico que el paciente, el político que el ciudadano, el profesor que el alumno, los padres que los hijos… Esta sociedad se regula en torno a estos conceptos básicos de los que emanan muchas consecuencias prácticas y filosóficas.

Además el patriarcado incluye una forma muy concreta de relacionarnos: la competitividad. Desde bien pequeños, los niños sienten que deben competir para ser, para elaborar su identidad: soy más guapa que…, más buena que…, soy la mejor en… siempre en permanente comparación, en permanente competición. Los juegos de los niños suelen ser un buen ejemplo. Frente al juego colaborativo en el que todos ganan, en los juegos tradicionales siempre hay un ganador y un perdedor. Después, ya  de adultas, continuamos compitiendo por las notas, los títulos, el dinero, los hombres, la belleza, la casa, la ropa (la industria de la cosmética y la moda conoce bien este diabólico mecanismo). Nos volvemos consumidoras compulsivas para ganar la competición y tener aquello que las demás no pueden tener: desde cochecitos para bebés de marcas a bolsos de quinientos euros o pechos recauchutados. Todo sirve con tal de sentir que en mi identidad exterior valgo más que…, que, en definitiva, gano. Y es que, nosotras hemos estado al final del final del último eslabón de la cadena de poder: hemos sido niñas y pequeñas.


 A través de este juego nos convertimos en esclavas de un sistema consumista en el que lo único es lo exterior. Y nos quedamos aniñadas, inmaduras y profundamente vulnerables. Sería fácil decir que si lo has visto, si te has dado cuenta del engaño, ya puedes liberarte de él. Pero no. Esa falta de arraigo en la conciencia personal, en la que una Es, lo impide. Aún con cuarenta años seguimos moviéndonos entre la niña y la adolescente, entre la inseguridad y la rebeldía. Nos volvemos sumisas o resentidas… o ambas cosas. Pero, volvamos al principio.

Cuando nacimos nos educaron para ser niñas buenas. ¿Qué es una niña buena? Cierra los ojos e imagínala por un momento. Es una niña obediente, callada, limpia, asexual, estática, que no expresa sus emociones, peinada, obediente, prudente, casera, miedosa… en definitiva, sumisa. Aunque en la primera infancia nos hayamos rebelado, suele haber un momento antes o después en que claudicamos, sencillamente, nos rendimos. Nos dijimos algo como: “Por este camino no voy a ir a ningún lado, mejor seré buena y haré todo lo que mis padres/profesores/amigas me digan. Así me querrán mucho y yo seré muy feliz”. Y así, renunciamos al movimiento, a la expresión (de las emociones, pensamientos, ideas, creatividad), a la palabra, a la alegría, a la insumisión sana, al placer, al poder personal, que es expresión de nuestro Ser, de nuestra identidad profunda. Establecimos nuestra identidad en lo que digo y hago y no en lo que soy. En definitiva, nos volvimos unas niñas buenas.

Después, en la adolescencia, nos rebelamos. Pero ya no encontramos nuestro eje, habíamos roto la conexión con nuestra identidad profunda y quedamos a la deriva en un mar de impotencia y protesta. No queríamos seguir siendo las niñas buenas de antes pero tampoco sabíamos qué o cómo Ser. La adolescencia pasó, afortunadamente, pero no la sensación de rabia y de desconocimiento de mi misma. Iniciamos entonces la vida adulta vagando entre la comodidad de la niña buena y sumisa que acepta órdenes y sigue a la masa y la rebeldía y el rencor de intuir que las cosas no son como podían ser.
Hasta llegar a la edad adulta. Puede que por el camino hayamos renunciado a nuestra vocación: de pintora a vendedora, de bailarina a abogada, de científica a profesora. Puede que hayamos renunciado a vivir nuestro placer y sensualidad, a vivir en nuestro cuerpo, a sentir el deseo propio o abrirnos al placer en mayúsculas.
Quizá hemos renunciado a ejercer la maternidad que late en nuestro interior. O puede que hayamos decidido que era peligroso viajar, explorar, conocer, experimentar, equivocarnos sin culpa. Es posible que nos hayamos esforzado en no expresar nuestras necesidades vitales y afectivas, y nos hayamos alejado de las palabras que expresan nuestras emociones. Quizá hemos perdido nuestro camino y andamos vagando el camino que otros nos trazaron o que elegimos desde el miedo al rechazo o a la crítica propia o ajena. Y así nuestra vida no funciona. No somos felices y arrastramos los pies por un sendero polvoriento cuesta arriba.

  Para cambiar nuestra vida, bastaría retomar el poder que nos fue arrebatado y que late en nuestro interior a la espera de mejores tiempos. Para el tao, el útero es el primer motor energético del cuerpo de la mujer. A través de él, se bombea la energía que nos permite vivir. Solo pudimos renunciar a la esencia que somos cerrando el caudal de energía que nos alimenta. Renunciamos al movimiento, la sexualidad, el placer y la expresión; es decir, redujimos la cantidad de energía que vivimos. O sea, debimos acomodar nuestra vitalidad a las horas sentadas, al silencio y a la sumisión. Por eso ahora estamos cansadas, nuestra femineidad nos duele (menstruaciones y parto), nos falta creatividad y nos sentimos perdidas.
Solo pudimos convertirnos en niñas buenas después de haber contraído (inconscientemente) el músculo que conforma el útero. Esa es la contracción inicial que sostiene el entramado de sometimiento, ideas limitadoras, miedos y represión que nos atenazan. Solo podemos llamar vida al acto de desplegar el potencial que anida en nuestro interior. Relajar este músculo nos permite volver a conectar con la vitalidad y el placer. Es un camino para ampliar nuestra experiencia vital y sostener el poder que todas las mujeres del mundo compartimos. Cuando una mujer encuentra su poder interior, que es el poder que sostiene la vida, no hay sociedad o cultura capaz de dominarla.


Y este es un camino que puede hacerse acompañada. Crear círculos de Mujeres en los que el crecimiento, la escucha interior y exterior, la oxitocina y la hermandad sean la base de las relaciones, es transformar el mundo. Es pasar de un mundo patriarcal, jerarquizado y competitivo a un mundo en el que las relaciones se establecen en la igualdad y el cuidado mutuo. Un espacio en el que ir ensayando los cambios que están en puertas. Un espacio para vivir hoy el mañana. Al fin, es momento de pasar de niña buena a Mujer.


QUIZÁ TE INTERESE VER ESTE VIDEO:




QUIZÁ TE INTERESE:




MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL CURSO AQUÍ

Hacemos comunidad en Facebook