miércoles, 14 de septiembre de 2011

Gracias

Hoy quiero dar las gracias. Tengo muchos motivos y razones para estar agradecida porque la vida es un camino que se despliega, que crece y se muestra. Tengo muchos motivos para estar agradecida. Comenzando por haber nacido en un país del primer mundo y que mi supervivencia física no haya estado en peligro por inanición. Puedo agradecer haber nacido precisamente en la familia de la cual tendría que aprender mis propias lecciones. También podría dar las gracias a mi cuerpo que me a acompañado hasta ahora, por como es y como ha sido y por lo mucho que me ha enseñado y sigue mostrándome.
Pero hoy quiero dar las gracias al círculo de mujeres que me sostienen. Siento que las mujeres nos alimentamos y nutrimos unas de otras, como las muñecas rusas, no sólo provenimos de un útero, sino que además pertenecemos a ese colectivo circular que llamamos amigas. Me rodean grandes mujeres con un corazón inmenso que son capaces de llorar cuando la emoción las embarga; mujeres que pueden formular sus dudas sin miedo; mujeres a las que puedo pedir opinión sin sentirme juzgada; son mujeres ante las que mi corazón se abre de forma espontánea y, por fin, puedo ser yo. No he conocido la rivalidad con ellas, al contrario, he conocido la suma, el aporte, el alimento. Juntas hemos hecho grandes cosas: nos hemos reído en una cena durante horas, hemos tomado té, amamantado juntas, visto crecer a nuestros hijos, viajado, hablado en la habitación de un hotel hasta caer rendidas, escrito un libro, nos hemos cuidado las unas a las otras, hemos organizado  Encuentros de Mujeres, amasado pan,  nos hemos dado cobijo, bailado hasta el amanecer... Sin lugar a dudas, soy una mujer afortunada porque en los peores momentos de mi vida, siempre me he encontrado con una gran mujer que me ha prestado su hombro y sus brazos y mis mejores momentos, los he podido compartir con ellas. No tengo una amiga ni veinte, tengo más. Muchas más. Tengo momentos brillantes con mujeres que solo veré un día (quizá en los Encuentros) pero que se quedan en mi alma para siempre. Tengo etapas de mi vida compartidas con un grupo de amigas que después se fueron porque evolucionamos de forma diferente. Y tengo amigas que evolucionaron tan diferente a mi y, que a pesar de todo, siguen ahí: en mi corazón y en mi agenda.
Tengo amigas nuevas, que me hacen reconocerme en otras voces. Mi círculo de mujeres es amplio, mucho. Tan grande que podríamos abrazar cien secuoyas uniendo nuestros brazos. Mi círculo de mujeres no es un círculo, es una espiral que se abre cada día a nuevos rostros y energías, a la diversidad de la vida y a la grandeza de la experiencia humana.
Cada día estoy más cerca aceptar que lo único realmente importante que venimos a hacer a esta vida es relacionarnos con los demás. Y tengo la suerte inmensa de tener a mi alrededor a grandes mujeres, generosas y sabias, que me ayudan a entenderlo. A todas, de corazón, gracias.

4 comentarios:

Teresa dijo...

¡Qué bello, Mónica!

G r a c i a s

Un beso espiral ;D

María dijo...

Gracias a ti Mónica...... :..o)

Luz Viudes dijo...

Gracias por estar, por comunicar y compartir!!

Dara dijo...

Bellas tus palabras y bello también saberte ahí, tan cerca, tan abierta, tan desnuda, tan cerca de ti.
Porque cuando veo a mis hermanas hacer lo que yo no llego hacer siento que hay una parte de mi en ellas.
Que el camino nos siga manteniendo cerca muuucho tiempo.
Te quiero
Dara

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