jueves, 7 de julio de 2011

Testimonio de participante en un Encuentro de Mujeres

Me escribe esto una de las participantes de los encuentros y lo reproduzco aquí con su consentimiento:


"Yo también quería plasmar mis experiencias en papel (bueno en papel cibernético) y así poner el punto sobre la i, por asi decirlo, de éste mes y pico que llevo desde el taller de Mayo.


No sé por donde empezar, pero sobre todo, podría resaltar dos cosas.

Una, confianza en mi misma. Siento que hay algo dentro de mi, como un ANCLA, podría ser una buena metáfora. Las cosas externas ya no me afectan tanto, y sobre todo, he notado que no soy tan dependiente en las relaciones, ni en lo que piensan los demás de mi. No me tambaleo con tanta facilidad, y compruebo que ya no me hacen daño, esos días en los que me sentía tan chiquita y vulnerable han desaparecido. 

Otra, la ira. Siento mucha rabia. Al principio el brote de ira fue muy fuerte, incluso tuve un conflicto personal con alguien, y esto creo que me dio miedo. Miedo de mi propia ira, que a veces me parece infinita. Así que estos últimas semanas hacía como que la ira no existía, y eso se transformaba en un enorme cansancio. Estaba cansaday todavía sigo cansada todo el tiempo. Pensaba que era algo de la alimentación, incluso había pensado en ir a hacerme análisis, pero esta semana, después de despertar un día con un fuerte dolor de cuello y hombro, he trabajado y me he dado cuenta de que es rabia reprimida. Muchísima. Así que me he puesto las pilas otra vez con los ejercicios, sobre todo los de purificación, y ya estoy notando los resultados. Se ha convertido en necsidad. Creo que esta ira es la que a menudo me ofusca conmigo misma y los demás sin razón. "


Sin lugar a dudas, una de las consecuencias que más me fascinan de la relajación del útero es la seguridad interior que provoca en las mujeres que la practican. Una seguridad interior que sería difícil de conseguir en terapias convencionales. Cuando los maestros espirituales y los psicólogos positivistas hablan de la liberación del ser humano, en parte, pero sobre todo, hablan de este estado en el que una no se halla a merced de la aceptación de los demás, de los juicios propios y ajenos. Para mi ha sido encontrarme en un estado de gracia en el cual puedo ser yo misma sin miedo a equivocarme, sin pedir perdón, sin sentirme inútil o tonta o pequeña. Y este estado de liberación profunda de los juicios y necesidades de aceptación lleva implícito un actuar, un comenzar a hacer, a expandir nuestra respiración y a fluir con el mundo. 
Pero naturalmente incrementar la energía del cuerpo, implica alimentar lo que llevamos dentro: la creatividad, pero también la ira, que no es más que la escasez de amor (el amor negado). Podríamos saber cuánto amor nos han negado de pequeñas y cuanto amor nos hemos negado de mayores observando el nivel de ira acumulada en nuestro interior. Pues esa ira también comienza a despertar. Siempre ha estado ahí dentro, en las entrañas, rumiando. Ahora, cuando comenzamos a ingresar energía en el vientre comienza a despertar y empuja por salir. Si la retenemos, si la bloqueamos, nos cansamos. Físicamente el inconsciente y el cuerpo deben de gastar una ingente cantidad de energía en bloquear esta emoción. Por eso, nos resulta agotador. Lo mejor que podemos hacer es el ejercicio del palo (aquí podréis leerlo), ya que os permite darle salida sin dañar a nadie - ni a vosotras mismas-. Otro buen ejercicio es la actividad física, pero consciente que estamos usando la ira para transformarla en velocidad, fuerza o resistencia. Tenemos que asegurarnos de que es esa energía estancada la que estamos utilizando. 
¡Buen despertar!

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Esa definición de ira es totalmente dañina.

La ira es un sentimiento tan válido como el amor, y tiene consistencia por sí misma. No todo orbita alrededor del amor. Cuando eres dañado de forma sistemática, es la ira la que te ve a salvar de esa relación putrefacta, no esa memez del poner la otra mejilla.

Sin ira ni odio, una persona está totalmente expuesta. Y no sólo eso, desvaloriza el amor: porque aflora no sólo cuando es su momento (con las personas que has elegido que entren en tu círculo) sino cuando no lo es. Hay un montón de vampiros emocionales, chantajistas e incluso mera gente normal para la que no tienes tiempo contra la que hay que saber decir NO, en vez de pobrecillo.

Y también es la rabia, la ira, el odio hacia todo lo que consideras incorrecto el que te da temple, constancia y voluntad en tus convicciones.

Cristina dijo...

Mónica, la verdad es que estoy completamente de acuerdo con anónimo en este tema. Sin ningún ánimo de ofender, estoy un poco cansada de oír que para sacar la ira "no tienes que dañar a nadie más". ¿Qué significa esto? A mí el ejercicio del palo no me sirvió más que para ser todavía más consciente de toda la rabia, cosa que está bien, pero no me sentí ni más liberada ni más purificada ni con menos rabia. Salió más a la superficie y sólo la he podido calmar cuando la he dirigido hacia lo que me estaba dañando, y cuando me he enfrentado a algunas personas o me he apartado de ellas por pura supervivencia emocional, aunque se sientan heridas por mi distancia.

Podrías decir que las he "dañado" por expresar mis sentimientos, por decir que siento rabia hacia ellas por una serie de razones, soy consciente de que hay quien se ha sentido herido. Considero que mi deber es expresarme con respeto, pero hay cosas que, aunque las digas con respeto, van a herir. ¿Qué haces cuando empiezas a ser consciente de que una persona que se supone que te quiere te está dañando no por falta de amor, sino porque te manipula y te utiliza aunque sea inconscientemente para proyectar sus mierdas y sacarlas a través de ti, y que te está provocando un malestar para no tener que sentirlo ella? No veo que el ejercicio del palo pueda ser la solución a esto. No digo que esta ira no pueda originarse en parte en la falta de amor, en rabia por la carencia, pero reducirlo a eso me parece simplificarlo y reducirlo.

Mónica de Felipe dijo...

La ira es un sentimiento útil, ya que en el modelo de supervivencia nos ayuda a alejarnos del "enemigo". Sin embargo, en un nivel más elevado (o profundo) según prefiráis, no hay nada fuera que no exista dentro.
Sé que hay personas negativas, vampiros emocionales, chantajistas... pero no siempre alejarse de ellos y expresar lo que a una le parecen tiene que ir acompañado del odio o la ira. A veces ves situaciones en tu vida que no te gustan y puedes hacer muchas cosas con ellas:
- Puedes sentirte víctima porque no tienes fuerza para actuar (aquí comienza la ira).
- Puedes decir lo que piensas y alejarte de ellas con malos modos (puede que esto tampoco te libre de la ira).
- Puedes decir lo que piensas y alejarte de ellas de forma amorosa (se puede, os aseguro que se puede).
- Puedes rebelarte y pretender que las cosas o las personas sean diferentes.
- Puedes aceptar que las cosas o personas son como son y que no puedes desgastarte intentando hacer que la realidad sea diferente.
Nosotras no podemos definir al 100% la realidad, pero podemos definir al 100% nuestra respuesta ante ella.
No tengo una imaginen simplista y básica de las emociones. Para mi la ira no es buena o mala, sencillamente es. Lo que yo cuestiono es qué hacemos con ella: matamos a la madre y al padre de verdad o lo hacemos en un acto de psicomagia (¿no es lo mismo verdad?), nos hacemos cargo de ella y la gestionamos como podemos sin herir a las personas que no tienen nada que ver alrededor o damos rienda suelta a nuestro odio.
Hay mujeres que maltratan a sus hijos porque fueron maltratadas de pequeñas. Para mi eso es injustificable. La mujer ¿siente odio? sí; ¿tiene la necesidad de maltratar? sí; ¿puede hacerlo? No. Si me decís que no porque es un niño, os respondo que tiene la misma consideración otro ser humano (aunque sea adulto).
No sostengo que os vayáis a tomar café con vuestro verdugo (jamás he sostenido que se ponga la otra mejilla en el sentido literal - que no esotérico); no creo ni siquiera en el perdón cristiano. No. Lo único que yo digo es que sabiendo que tenemos ira en nuestro interior (esto ya es un paso); la gestionemos para no herir a nadie, para no incrementar (en una espiral sin fin) el odio y el dolor en el mundo. Y si alguien intenta abusar de mi, me despido de él sin más. Y si estoy en mi eje, esas situaciones no se repiten, eso seguro.

Cristina dijo...

Releyendo, no sé si me he acabado de explicar bien. Yo pienso que la ira, como cualquier otra emoción, tiene un propósito, y que la idea de que hay que sacar o "redirigir" la ira hacia cosas como el ejercicio del palo u otras actividades de forma automática y sistemática es desnaturalizar y despreciar ese propósito, la información que nos da la la ira o el odio. Para mí, es como decir que si alguien o algo te hace sentir triste o te hace llorar, tienes que irte a llorar con la cara enterrada en el cojín pero sin plantearte si debes o puedes hacer algo para cambiar la situación que te está afectando.

Es cierto que si se trata de ira acumulada desde hace años o incluso décadas, pienso que hay que tener cuidado en no hacer pagar los platos rotos a quien no lo merece y sacar enfado con alguien que no tiene nada que ver, dañando de forma gratuita. Pero eso no significa que no se tenga derecho a expresar la ira con quien te haya hecho daño de la forma en que necesites, de la misma manera que yo me esfuerzo en aceptar la ira y el odio de las personas a las que he dañado y aprender de lo que me dicen, aunque me sienta herida al principio.

Pero cuando se habla de la ira, o del odio, todavía parece que sea una emoción que tiene que cogerse con pinzas. Y no veo por qué tiene que ser así.

Cristina dijo...

Ah, no había visto tu comentario cuando he hecho el segundo. Por supuesto estoy de acuerdo contigo en lo de no dañar a personas que no tienen nada que ver, como ya he comentado. Tampoco justifico matar a nadie xD pero por el post, realmente parece que digas que la única salida de la ira tiene que ser desviarla a otras cosas. Con tu comentario entiendo mejor tu postura.

Anónimo dijo...

La ira, el odio en general, no surge por la falta de fuerza: ES esa fuerza.

Apartar de forma "amorosa" es una forma educada de poner en acción tu odio hacia esa persona y lo que representa, nada más.

El amor es inclusivo, el odio es sustractivo. Hay que usar sabiamente ambas, y ambas tienen cosas que decirte. No hay más.

Anónimo dijo...

Ah, y las espirales de odio surgen precisamente por no tener un odio sano, escuchado y bien utilizado. Del mismo modo en que existe amor emponzoñado que nada tiene que ver con el amor sabio.

Mónica de Felipe dijo...

Es que Cristina, cuando estamos tan llenas de ira por nuestra historia vital (sobre todo la infantil), significa que nos sentimos víctimas de los demás. Entonces es muy difícil saber cuándo alguien está abusando de una o no. No lo sabemos porque la mayoría de las relaciones que hemos tenido en nuestra vida han sido desde la necesidad y la manipulación; Y a veces basta un pequeño detalle sin importancia (pongamos como ejemplo una sartén sin fregar o el olvido de una llamada de teléfono) para que saquemos toda la munición de nuestra historia de maltrato infantil y la volquemos sobre, por ejemplo, nuestra pareja.
Y creo, sinceramente, que no es la respuesta. Creo que lo mejor es reconocer nuestra propia violencia, intentar vaciar el tanque lleno de ira con la historia personal, y después, podremos tener la mente tan aquietada como para ver de donde proceden nuestras emociones y reacciones.
He conocido a muchas mujeres con problemas con los hombres porque tuvieron problemas con su padre; o porque su primer marido decidió que ya no la quería más, utilizar esta historia para no abrirse a la posibilidad de ser amada de verdad. Las emociones son traicioneras porque no tenemos la mente tan aquietada para ver de dónde proceden.
Si alguien me dice algo y yo me voy a llorar a un cojín, suelo preguntarme primero, por qué estoy llorando por lo que otra persona dice, cómo es que le doy tanto poder a alguien como para herirme con sus palabras. Y solo cuando descubro de dónde procede mi dolor, puedo poner en equilibrio sus palabras y mi reacción. Hasta entonces, aunque crea que soy yo misma quien responde, no, no lo soy. Es mi pasado, mi sufrimiento quien se expresa por mi. Cuando ya sé quien se apena tanto puedo decidir no volver a ver más a esa persona o, incluso, enfadarme con ella (si alguien me intenta agredir, me voy a defender) o delimitar mi espacio o hablar o ignorar. Pero mis reacciones serán proporcionales al hecho que las motivan y no estarán emergiendo de mi sombre sin control.
Que conste una vez más, no tengo nada en contra de la ira, solo que como compañera de viaje, puede ser algo "cargante".

Cristina dijo...

Supongo que es difícil expresarse por aquí. Por lo que entiendo de tu último comentario, en general estoy de acuerdo con lo que dices en él. Al contrario de lo que pueda parecer por lo que estoy diciendo, no es que yo tenga la costumbre de actuar cegada por la ira o algo así, de hecho todo lo contrario, siempre me ha costado expresarla. Yo durante mucho tiempo no me di cuenta de toda la rabia que tenía dentro causada por mi familia y después de años era mi pareja la que pagaba los platos rotos cada dos por tres, tal como tú dices. Y desde luego no lo justifico, y me he sentido horrible cuando lo he hecho, precisamente por eso me parece tan importante dar su justo valor a estas emociones, para ser utilizadas como es necesario y que no se queden pudriéndose en el fondo. Cuando yo hablo de usar la ira, hablo sabiendo que yo ya he "maltratado" a alguien que no lo merecía, y gracias a esa misma persona he sido capaz de indagar en mis heridas y he podido reconocer mi ira y después de mucho hablar he visto de dónde provenía y después de todo esto proceso es cuando he sido capaz de dirigirla a lo que la causaba y liberarme de una situación que me estaba oprimiendo (pero incluso a esto en mi ambiente se le llama "dejarse llevar por el odio" y está mal visto, por eso salto rápidamente con este tema). Cuando hablo de dar salida a la ira o al odio no me refiero a continuar con una espiral de odio completamente desconectado de su origen en que haces pagar tu mala leche con quien puedes, cosa que sé que es horrible y dañina, sino que me refiero precisamente a hacer esa reflexión y luego actuar de la forma necesaria para no dañarse a uno mismo. No sé si me he explicado bien.

Mónica de Felipe dijo...

Perfectamente Cristina. Te comprendo muy bien. Palabras como odio, ira, amor... están tan manipuladas y llenas de connotaciones que acabamos por no comprendernos cuando las usamos.
Para mi, la ira es sana cuando la expresamos en el momento adecuado con la persona oportuna de forma proporcional y sirve para salvarnos de una situación de peligro o grave malestar.
Pero sabemos que la mayoría de la ira que expresamos en nuestra vida no es sana; se trata más bien de impulsos que emergen en cualquier situación de forma desproporcionada con quien más amamos.
Si alguien desea agredirme física o emocionalmente es probable que yo responda, pero, la verdad, pocas veces nos encontramos en estas situaciones. Menos veces, cuanto más hayas liberado la carga energética de la ira en tu interior.
Las tres paradojas del amor (aplicable solo a adultos*):
- El Amor es lo eres, no lo que tienes. Por lo que nadie puede darte amor.
- El Amor que sirve para desarrollarte es el que das, no el que recibes.
- Sólo puedes amar al otro en la medida en que te ames a ti misma.
* Con los niños estas paradojas no sirven, porque dependen para forjar su cuerpo físico, emociones, mente y conciencia de un adulto de referencia.

Cuando me amo, nadie me puede maltratar de forma continuada. Cuando he descubierto el amor que soy, no dependo del otro, ya no necesito relaciones dependientes ni me siento atada a la culpa o a los chantajes emocionales.
Un fuerte abrazo!

Cristina dijo...

Un fuerte abrazo igualmente :)

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