lunes, 13 de junio de 2011

Un fin de semana de ensueño

A veces la vida sonríe. Y entonces es cuando te llegan propuestas de trabajo en lugares mágicos sostenidos por seres humanos increíbles. Y esto me pasó este fin de semana pasado. El viernes pasado la familia al completo, pusimos rumbo a Bolonia (Tarifa) en la provincia de Cádiz para hacer un encuentro intensivo de mujeres. El lugar era la ecoaldea La Semilla, un espacio lleno de luz y amor guiado por las sabias manos de Koko y Robin. 

Fuimos 19 mujeres (siempre me incluyo yo), más Laura y Mirian (cocineras de la ecoaldea, junto con Robin,  que llenaron nuestros platos con una comida amorosa, limpia y nutritiva). Además contamos con Rocío Madreselva, gran cantautora y su oráculo de canciones que nos conmovió a todas. Han sido días de trabajo y conciencia, de lágrimas y risas, de niños jugando en el columpio y madres amamantando. Y no sólo eso. El trabajo ha sido intenso y profundo y las mujeres congregadas, grandes. Grandes por su trayectoria vital, grandes por sus ganas de aprender, grandes por su entrega, grandes por poner su corazón en lo que hacían, grandes por compartirse sin prejuicios. Siempre que termino un encuentro siento que vuelvo con mucho más de lo que doy. Ahora sé que tengo amigas en Madrid, Sevilla, Marbella, Coín, Tarifa... Ahora sé que podría descolgar el teléfono y hablar con ellas y abrir mi corazón y contarles mi vida. Y sé que ellas me escucharían y me ofrecerían un hombro en el que llorar y unos brazos para reconfortarme. Y sé, entonces, que mi visión de un mundo donde las mujeres seamos hermanas y nos amemos no es una fantasía sino una realidad. 

Gracias a todas por permitirme plantar la semilla de un sueño. Gracias por vuestros gestos. Gracias por vuestro poder y empuje. Han sido unos días maravillosos y siempre quedarán en mi memoria.

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