miércoles, 1 de junio de 2011

Leila Youssef en Granada

Os dejo información sobre la terapeuta Leila Youssef. Este viernes a las 20:30 estará en el Centro Nybell (Avda. de la Constitución, 41 - 5ºG) ofreciendo una conferencia sobre energía femenina. El próximo sábado impartirá un taller sobre seducción y poder femenino en el mismo centro. Teléfono: 958 098 216.

Curriculum femenino
Leila Youssef

La trayectoria de mi vida como mujer su podría dividir en cuatro fases.
La primera fase empezó cuando me di cuenta de las consecuencias de la obligación culturo-religiosa predominante en Egipto que manda que una mujer tenga que casarse virgen. Esto es aplicable a musulmanes y cristianos igualmente. Es cultural. La idea de encontrarme atascada por el resto de mi vida con un hombre que podría oler mal me aterró muchísimo. Me dí cuenta que esta obligación cultural no contemplaba la miseria en la cuál se podia encontrar inmersa una mujer asqueada sexualmente con su marido toda su vida y que además obligada a cumplir con sus “deberes” hacía él. Decidí rebelarme.

La decisión de liberarme de esta injusta imposición social tuvo un impacto mayor sobre la trayectoria de mi vida. Descubrí el poder de la “elección” y lo utilicé. También me dí cuenta que mi madre no me servia de modelo femenino, estaba totalmente identificada con su rol de victima después de la muerte de su marido, nuestro padre. Yo era una chica apasionada, rebelde y ávida de romper toda estructura que se interponía entre mi y mi libertad de vivir mi vida tal como sentía que tenía que vivirla.
Me encontré forjando mi identidad femenina por mi cuenta ya que los modelos disponibles no me satisfacían.

Siendo un miembro del privilegiado “Geriza club” del Cairo fue el escenario donde empezó mi aprendizaje. Este club se parecía a una isla independiente llena de la élite egipcia embarcada en experimentar la ola hippy de los años 60. Las reglas que rigen la sociedad egipcia no parecían regir la gente que llenaba este club.
Otro elemento importante que contribuyó a mi trayectoria femenina es que estaba desesperada por sentirme amada. La muerte de mi padre rompió con la vivencia de hogar familiar que nunca más volví a sentir hasta que encontré el hombre con quién vivo ahora,  45 años más tarde.
Así que estos dos impulsos, el de la rebeldía con la injusticia cultural y la desesperación de ser amada me llevaron a los brazos de los hombres. Las experiencias fueron variadas. Algunas nutritivas, otras abusivas emocionalmente. Unas bonitas y otras no tanto.
Durante esta época aprendí sobre los hombres, sobre mi misma como mujer a través de ellos y ellos aprendieron de mí:
  1. Descubrí que yo era una mujer sexual. Que la sexualidad tenía un papel importante en mi vida y que mi arquetipo era “la amante eterna”.
  2. Descubrí que tenía la capacidad de penetrar muy profundo dentro de quién estaba en mi entorno y que en la sexualidad la posibilidad de encontrar lo profundo era muy posible. Algo que me atraia fuertemente y apasionadamente.
  3. Descubrí que tenía capacidad de curarles si la conexión profunda se daba entre nosotros. Podía sentir fácilmente sus inseguridades en la “desnudez” e intimidad.
  4. Me abrí a experimentar cada uno de ellos aprendiendo de lo que cada uno ofrecía.
  5. No jugué juegos psicológicos de poder conmigo misma ni con ellos,  no utilice el sexo como arma de mujer ni de poder. Esto salvó lo más precioso de mi SER. Expresaba claramente lo que quería y lo que no. Así me hice respetar.
  6. Busqué mi identidad y busqué el afecto en el sexo. Era el camino equivocado  para encontrar la satisfacción a ambas necesidades.

Así que me fue conociendo como amante y así descubrí que la libertad sexual no bastaba sin libertad económica. Mi objetivo era mi independencia total como mujer. A los 21 años dejo el nido parental para vivir sola en el Cairo. Era un hecho revolucionario hace 32 años en aquella cultura. Viví sola hasta que me moví a España a los 33 años.
La segunda etapa de mi carrera hacía la independencia como mujer empezó cuando inicié mis estudios de Psicoterapia en España para convertirme en una mujer profesional independiente, otro hito en el proceso de forjar mi identidad femenina. En la consulta me dí cuenta que las mujeres que trataba tenían problemas fuertes con su identidad femenina y muchos problemas a nivel sexual. Así que decidí crear unos cursos para tratar estos temas que ayudarían y apoyarían a estas mujeres a encontrar su identidad, afirmarse en ella y sanar sus dificultades sexuales.
Los cursos eran basados en la experiencia directa de su feminidad y sexualidad más que en el análisis de sus problemas con su feminidad y sexualidad. Lo que importaba era crear unas experiencias que permitían algún nivel de sanación de heridas emocionales grabadas en los cuerpos y una  liberación mental de muchos mitos culturas.
La tercera etapa de mi vida empezó cuando decidí que tenía que parar después de un éxito profesional que duró 15 practicando terapia individual y liderando grupos de mujeres Hacía falta una revisión profunda de mi feminidad herida todavía en algunos aspectos importantes. Los hombres que atraía reflejaban claramente que mi corazón y mi sexualidad no estaban unidos. Inicié un proceso espiritual profundo y en algunos momentos muy doloroso que me llevó a finalmente a sentir esta integración. Integrar el segundo chacra con el cuarto chacra me llevo a crear la relación amorosa de mi momento actual. Vivo ahora mi madurez femenina y encontré la estabilidad emocional que busqué en el sexo en los brazos de los hombres del Gezire Club en el Cairo a los 18 años.
Esto es lo que hice para manifestar esta relación:
  1. Reconocer que mi corazón no estaba involucrado en el juego amoroso.
  2. Empezar a rastrear mi vida con la lupa de la auto consciencia (Self Awareness) para ver como esta dicotomía me había llevado a poner toda mi pasión en mi personalidad profesional porque en el fondo albergaba un rechazo profundo al modelo femenino egipcio y el modelo maternal. O sea rechazaba mi feminidad.
  3. Abrirme a “sentir” el dolor y la soledad profunda que llevaba dentro. Sentir como me escapaba de este dolor y esta soledad refugiándome en la personalidad de la profesional exitosa y “fuerte”.
  4. Liberar mi cuerpo de sus heridas acumuladas en las etapas anteriores. Lo cuál exigió mucha dedicación, compromiso, tiempo, dinero y  energía para encontrar las diferentes herramientas de liberación  físicas y  emocionales.

Cuanto más me abro a sentir mis heridas de mujer más integro mi corazón con mi sexualidad. Debido a esto la vivencia sexualidad es totalmente nueva: más profunda, con una nueva intensidad y un matiz muy distinto de pasión.
El viaje del descubrimiento de mis nuevas facetas de mujer sigue y yo sigo disfrutándome y desde allí hacer disfrutar a mi pareja.
En esta cuarta etapa que es la actual,  siento el impulso de empezar a compartir de nuevo mis experiencias nuevas. Ha llegado la hora de dar lo que recibí y aprendí de todas la personas que me ayudaron a llegar donde estoy ahora.
Me siento muy agradecida a la vida y a todas aquellas personas y herramientas que pusieron en mis manos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...
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Mónica de Felipe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Mónica de Felipe dijo...

Hola Anónimo:
Pues no tengo necesidad de borrar tu comentario a no ser que me lo pidas; en cuyo caso, tampoco tengo inconveniente en hacerlo. Una de las cosas que he aprendido es a no ser esclava de mis palabras ni de mis actos. Así que quedo a tu disposición para que decidas qué hacer.
Por mi parte, te mando un hondo abrazo.
Mónica

Anónimo dijo...

Hola Mónica, puedes borrar los acomentarios, te lo agradeceré, como bien dices yo tampoco quiero ser esclava de mi, palabras.
UN abrazo también para ti y encantada de conocerte.

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