viernes, 13 de mayo de 2011

Una de romanos

Nos dijeron que no sabíamos parir y que necesitábamos anestesia, episotomía, fórceps, cesáreas, quirófanos, hospitales... (que conste que a veces pueden ser necesarias, pero ¿por sistema?)... y nos lo creímos. Porque eran señores con traje y corbata que llevaban fonendoscopio al cuello, les creímos.Y los médicos se hicieron cargo del parto, que tradicionalmente había estado en manos de mujeres sin estudios, pero con experiencia. Y la experiencia dice que, aunque ha bajado la tasa de mortalidad infantil, también se ha complicado el parto hasta extremos insospechados ¿o será que la Madre Naturaleza se ha hartado de la humanidad y nos ha quitado el poder de parir naturalmente?  Después nos dijeron que había una técnica para dar de mamar... y nos lo creímos otra vez. Y comenzamos a dar de mamar cada tres horas y a dejar llorar el niño y  a quitar la teta y a... y llegaron los biberones y la industria farmacéutica con su marketing y varias generaciones de humanos fuimos alimentados como lo hacen los huérfanos, con leche de vaca. Sencillamente porque esos señores nos dijeron que era lo mejor. 
Ahora nos dicen que no podemos educar a nuestros hijos. No nos creemos capaces de darles educación y equilibrio emocional. Y recurrimos a profesores, maestros, psicólogos, pedagogos, terapeutas... porque nos parece que no somos capaces de darles lo que necesitan. Porque, claro, hay hombres con corbatas que nos lo han dicho, de nuevo. Y entonces estos hombres que nos crean el problema nos salvan, de nuevo. Inventan la guardería a partir de los 3 o 4 años (que fue a la que yo iba) y después van bajando la edad de incorporación y ahora con 4 meses hay niños que van a la guardería y la edad sigue decayendo. Y nuestra estupidez creciendo, porque, señoras, ¿de verdad se creen ustedes que su cuerpo no puede parir, ni su pecho dar leche, ni su sentido común educar? ¿De verdad se creen que lo que les dicen los hombres y las mujeres con corbata tiene algún sentido? ¿De verdad estamos dispuestas a seguir haciendo cómo que no nos enteramos de nada? ¿Hasta cuándo?

5 comentarios:

May dijo...

yo no estoy dispuesta a regalar mi poder a NADIE!!!

María dijo...

No olvidemos nuestra parte de responsabilidad en todo esto (responsabilidad y no culpa) porque ceder el poder también es cómodo y fácil y así cargamos a otros con nuestra propia mochila. Todavía hay muchas personas que no quieren recuperar este poder porque recuperarlo significa responsabilizarse de sus propias decisiones, responsabilizarse de sus conocimientos (de informarse para tenerlos), responsabilizarse de su vida hasta un grado que no a todos apetece porque es más fácil echar la culpa a otros si las cosas salen mal.

Sara Calvo González dijo...

Un perfecto resumen! Gracias, Mónica!

Está en nuestras manos devolver ese poder olvidado. Educar a nuestros hijos en el respeto y la libertad, que no es fácil porque tenemos una crianza que se basaba en la sumisión, y sobre todo a las mujeres, nos enseñaban a confiar en la autoridad ciegamente, y jamás cuestionar nada. Ahora nos cuesta cambiar. pero la semilla está ahi, sólo hay que desenterrarla. Gracias, Mónica, por ayudar a ello, por aportar tu pala de jardinera y hundirla cada vez más profundo. Un abrazo!

Por cierto, tienes una sorpresa en mi blog:
http://lapaluluta.blogspot.com/2011/05/premio-tu-blog-me-encanta.html

Sara

Mónica de Felipe dijo...

Es más cómodo caminar en un camino llano y trillado por los demás que en crear el propio; pero la cosa es que nos sintamos valientes y con fuerza para hacerlo.

Nin dijo...

Querida Mónica, tienes mucha, muchísima razón. Me hago muchas veces esa misma reflexión, me pregunto por qué delegar en otros la responsabilidad sistemáticamente. Sobre nuestra salud, sobre nuestros hijos, sobre nuestros cuerpos... ¿Tan acomodados estamos?

Besos,
Lady Vaga.

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