martes, 5 de abril de 2011

Llanto de mujer

Esto es lo que me escribe una de las participantes de el estudio. Lo comparto con todas vosotras con su permiso y queda abierto para dar pie a compartir , desde la hermandad que somos, tus comentarios, reflexiones, sentimientos y pensamientos.   


SEMANA 5
"Terminé la relajación y lloré.
Lloré mucho con un dolor antiguo. Un dolor colectivo. No era solo mi dolor, era el dolor de muchas mujeres que sufrieron y sufren. Lloré por cada vejación, por cada maltrato hacia mi y hacia mi madre en principio. Mi madre que fue víctima de malos tratos y sigue sufriéndolo no ahora físicamente pero ese maltrato queda grabado en las mujeres que lo sufrieron y el maltrato que una sociedad patriarcal ejerce sobre las mujeres. Lloré porque a ella le extirparon el útero después de su tercer parto porque el médico y mi padre lo decidieron y también con los años los dientes para que se pusiera una dentadura. Otros, hombres casi siempre decidiendo sobre el cuerpo de una mujer.
Y es que todavía hay vestigios de esa actitud y en algunos países la opinión de las mujeres no cuenta en absoluto.
Lloré por la violencia, por las extirpaciones, por los cortes en las cesáreas de algunas amigas. Loré por nuestros cuerpos de mujer violentados, usados, descartados,infravalorados, golpeados. Nuestros cuerpos negados, escondidos, tapados. Nuestros cuerpos gordos, flacos, hinchados. Nuestros cuerpos tensos, relajados, intoxicados.
Lloro esperando un futuro mejor para nuestras hijas. Que sean cuerpos cuidados para el placer y el disfrute sin culpa."

2 comentarios:

Luli Cebrero dijo...

Si hubiese leído este post antes de acudir al Encuentro de Mujeres de Málaga, hubiese pensado que estaba sugestionada, pero ha sido a posteriori, me he quedado alucinada porque yo sentí y lloré por lo mismo, y me sentí rara y loca, primero pensé que mi dolor venía de mi cesárea,que esa era mi única pena, pero es verdad, que sentí un dolor antiguo...

La Semilla dijo...

Hace años en un taller de Mónica tuve la misma experiencia. Entré en un espacio de conciencia desconocido hasta entonces para mi. Me invadió una inmensa tristeza, mucho dolor y un llanto desgarrador. No sabía de donde venía porque pensaba que yo estaba bien, la sensación es como si todo aquello no fuese solo mio sino mucho más grande que yo, de otras mujeres.... Después he entendido y sé que son nuestras ancestras, que son las mujeres de la humanidad, que es el femenino universal y colectivo con el que todas estamos conectadas... es un dolor antiguo que hemos venido a sanar, a través de un trabajo personal consciente estamos sanando nuestros linajes y a todas las mujeres que nos precedieron.

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