domingo, 6 de marzo de 2011

Cómo liberar la ira interior



Cuando las mujeres nos encontramos de frente con nuestra propia energía y vitalidad es común que, a la vez, nos enfrentemos a las emociones reprimidas. Las emociones reprimidas pugnan por salir en nuestro cuerpo. Nadie nos enseñó que las emociones podían ser un hecho natural, absolutamente aceptable y que lo único a tener en cuenta con ellas era el cómo canalizarlas. La ira o el enfado es absolutamente natural (incluso puede salvarnos la vida); lo único no aceptable es cargar sobre otro ser humano algo que sólo me concierne a mi. Sin embargo, la educación que recibimos fue la de reprimir las emociones, inhibirnos, hacer como que no sentíamos nada. Es por eso, que creamos tensiones, contracturas musculares, posturas no naturales, dolores... Cuando las mujeres comenzamos a aflojar nuestro útero y a dejar salir el potencial de energía que llevamos dentro, el cuerpo se reestructura profundamente y comienza a limpiar aquellas tensiones reprimidas durante décadas.  Este hecho crea malestar y algo de desorientación. Pero con las emociones solo podemos hacer una cosa: vivirlas. Este es el camino más corto para limpiar nuestro cuerpo de cargas emocionales reprimidas. Así que si sientes una gran ira o rabia en tu interior, lo mejor que puedes hacer es darle salida. ¿Cómo? Nunca hiriendo a otro ser humano. Hay un ejercicio que permite una rápida mejoría. En la soledad, coge un palo con ambas manos y golpea un colchón (cama, sofá...) de arriba hacia abajo, de forma que sientas que el movimiento surge del centro de los omoplatos . El truco para eliminar esa emoción es estar totalmente alerta mientras se va desplegando la emoción (puedes necesitar gritar o puede salir el llanto...). Debes observar tu ira y permanecer atento a ella sin involucrarte demasiado y sin limitar su potencial. Entonces, habrás limpiado parte de tu tensión interior y el cuerpo aparecerá más ligero y relajado. Puedes hacer este ejercicios varias veces.
Esto es lo que escribe una de las participantes del estudio el día 29 desde el comienzo de las relajaciones (unas 5 semanas de prácticas):

"Día 29: Ayer estuve pensando sobre algunas cosas, porque poco a poco voy notando algunos cambios que pienso que están relacionados, aunque no puedo asegurarlo, con esas relajaciones. El tema de “enviarle amor” al útero todavía es algo que a veces me incomoda. Es curioso porque a la vez noto como cada vez tengo una relación más estrecha y agradecida con este órgano, durante el día “juego” a relajarlo y agradezco esa sensación de cálido placer que noto por mi cuerpo y sobretodo, esa fuente de energía que he descubierto, para mí valiosísima porque yo desde hace años tenía como un bajón energético que me parecía que venía de un bloqueo pero no podía concretar por qué.


El caso es que desde hace unos días, me da la sensación de como si esas relajaciones me provocan algo que no esperaba, y es que empiezo a sentir mucho más fuertes oleadas de algo como “fuerza iracunda”, o algo así, desconfianza y hostilidad que antes sabía que estaban allí pero que no notaba de forma tan explícita. Al principio me desconcertó un poco, pero ahora creo que tiene sentido. Yo desde pequeña he reprimido mucho mis enfados y mi rabia. Durante años pensé que yo “no me enfadaba nunca”, pero a la vez tampoco tenía poder. Fui una presa fácil para que se metieran conmigo desde el colegio. En mi casa, desde mi punto de vista, la gestión de las emociones es bastante nefasta. Mis padres nunca han aceptado el enfado como algo digno de ser expresado y que tiene una razón de existir, así que supongo que inconscientemente decidí que no valía la pena mostrarlo y empecé a adoptar el papel de buena niña y buena hija. Durante mi adolescencia, todavía identificada con este papel de pusilánime, aguantaba todo lo que me hacía sentir mal sin ser consciente de ello ni siquiera y de repente explotaba en grandes explosiones de rabia, dolor y lloros en las que intentaba expresar algo que ni sabía qué era. Estas explosiones solían estar dirigidas a mis padres.

Muy poco a poco y ayudada por mi novio fui tomando consciencia de toda la ira que albergaba, pero aunque fuera capaz de reconocerlo de forma racional, aún ahora tenía grandes dificultades para permitirme sentirlo. Esa época, hasta hace poco, ha sido una época de muchos miedos y una ansiedad constante, y pienso que el miedo era una desviación de toda la energía que reprimía y no expresaba ni canalizaba.
Y ahora, de repente, empiezo a sentir toda  una serie de sensaciones que antes no me permitía sentir. Me he dado cuenta de que después de hacer las relajaciones me pasaba especialmente estos últimos días. Al principio, desconfianza y hostilidad muy fuertes hacia el resto del mundo, unas fuertes ganas de separación, y ahora parece que han empezado a dar paso a una sensación más explícita de mayor confianza en mi propio poder; lo que me hace muy feliz. Tengo una fuerte sensación de que era algo que tenía que salir y realmente lo agradezco mucho. Antes no podía elegir separarme de cosas que me hacían daño sin sentirme terriblemente culpable y ansiosa, y ahora empiezo a sentirme mucho más tranquila respecto a esos temas y más capaz de afirmarme, y me siento más capaz de dirigir energía hacia donde realmente quiero. Ya veremos como evoluciona la cosa, pero por ahora es lo que siento. Después de años sin ser capaz de sentir esas cosas que intuía, que por fin salgan a la superficie me da mucha tranquilidad…

(...) Me siento muy rara hoy con todo esto. Siento que algo ha cambiado mucho desde que he empezado a hacer esas relajaciones, que han acelerado brutalmente unos cambios que yo ya estaba predispuesta a hacer mentalmente pero no sabía cómo hacer. De alguna forma siento que el acostumbrarme a este placer, a esta sensación tan agradable de energía sexual/vital cuando yo estaba tan baja de energía, hace que lo sienta mucho más todo y que me acerca también a  lo que se llama “demonios”, a todas las sensaciones positivas y negativas, y también que me cueste mucho, mucho más hacer cosas que siento que me tensan y que no deseo hacer, y por lo tanto cada vez es más fuerte y claro el impulso y la decisión de no hacerlas, aunque sienta presión social y familiar. Me parece tan natural, y a la vez lo siento como algo que me acerca de forma tan brusca a mis sentimientos que hasta me da un poquito de miedo…pero no mucho. "

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No veo la hora de empezar, me parece estupendo... gacias por compartir todo eso en este periodo donde todo el mundo està lucrando sobre los conocimientos y el bienestar de la gente

Anónimo dijo...

Como dejo salir esa ira quisiera q aguien me explique?

Joaquín dijo...

Y?? Como te fue?? Estoy desesperado

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Sí se puede ir liberando de forma segura para uno y los demás la ira interior. Pero la clave es siempre hacer estos ejercicios con conciencia, es decir, dándose cuenta de desde donde surge esa ira y cómo se desarrolla. Puede que detrás de la ira encuentres tristeza.
También puedes contactar con un buen terapeuta que te acompañe en ese proceso.

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