domingo, 27 de febrero de 2011

La historia escrita por hombres

No nos hemos dado cuenta. Hemos crecido en un ambiente, siguiendo unas directrices marcadas por una educación absolutamente represora de los deseos y de la naturaleza femenina. Hemos crecido pensando que el mundo era de los hombres. Hace poco mi hija comenzó a leer una enciclopedia de historia. Ahora está profundamente interesada por saber qué ocurría en el pasado. La enciclopedia es un compendio de hombres armados luchando por el poder. Es una enciclopedia ilustrada y en sus páginas llenas de dibujos, apenas si aparecían mujeres y ningún niño. Las únicas representaciones femeninas correspondían a alguna Venus del paleolítico, alguna diosa griega y las brujas quemándose en la hoguera de la Santa Inquisición. De repente vino a mi mente un sentimiento ya olvidado.  Cuando era pequeña como ella, me parecía que el mundo era cosa de hombres (inventores, artistas, escritores, filósofos, monarcas...) Esta es la historia que hemos estudiado, este es el dibujo mental que se nos ha quedado grabado en la memoria y en el inconsciente. Así que le digo:
- ¡Un momento! Este libro está mal. ¿Dónde están las mujeres y los niños? Hay solo hombres peleando todo el tiempo. ¿Es esa la historia? Sin mujeres ni niños no habría vida y, por lo tanto, no habría historia. 
Mi hija, de seis años, me responde:
- Las mamás se quedan en casa cuidando de los niños.
- ¿Y eso no es historia? A mi me parece más interesante saber cómo vivían, cómo se vestían, a qué jugaban los niños, cómo se relacionaban entre sí...
Y mi hija, después de reflexionar me dice:
- Tienes razón, este libro no está bien hecho. No salen mujeres.

No, no está bien hecho. Ni el libro ni la formación que hemos recibido. Recuerdo una clase en la Facultad de Historia del Arte. El profesor se afanaba en explicarnos las pinturas rupestres. Dice, como si tal cosa, que los hombres pintaban las cuevas y que las manos eran pequeñas para ser de hombres. Lo dice como uno de los misterios por resolver de la prehistoria. Le pregunto:
- Estas hablando de que los hombres pintaban las cuevas, pero ¿sabemos que eran hombres o podían ser las mujeres quienes lo hicieran?
 Y el, algo perturbado por una contestación que no tenía, me dice:
- No, en verdad no sabemos si eran los hombres o las mujeres...
Entonces ¿por qué damos por hecho que fueron ellos y no nosotras? Pues porque hemos crecido en el paradigma masculino y hemos creído inconscientemente que las creaciones (de cualquier tipo) eran aplicables a los hombres.
Es una anécdota, pero creo que expresa bien en que nivel de conciencia nos movemos todos, hombres y mujeres. Ya es hora de cambiar la historia, el presente y el futuro. Las mujeres tenemos mucho que decir y aportar. Reivindicar nuestro papel en el mundo y en la historia. Ganar poder, expresarnos, liberarnos de viejos dogmas. En mi experiencia, este cambio se está produciendo a la vez que voy ganando conexión con mi órgano sexual, con el útero. Las mujeres debemos tomar conciencia, cuestionar los mandamientos y levantarnos en un movimiento silencioso de transformación del mundo. Quizá, quien sabe, conectar y relajar el útero nos pueda ayudar.

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