miércoles, 26 de enero de 2011

Nuestro útero encierra más regalos


Llevo varios meses desarrollando en mi propio cuerpo la técnica de la relajación del útero que propongo. El primer regalo que me entregó relajar conscientemente mi útero fue que las reglas dejaron de dolerme. Para ser sincera, mis reglas no eran muy dolorosas, tan solo un ligero dolor de lumbares, pero me volvían extremadamente débil, ensimismada, silenciosa, de manera que el segundo día de regla solía pasarlo en un sofá literalmente tirada. Yo lo llamaba "mi retiro". Era como si no me quedasen fuerzas para nada más. Mi cuerpo me pedía reposo y soledad. Lo primero que me trajo esta técnica fue la posibilidad de tener una energía extra durante mis periodos. Así, ya no necesito echarme o retirarme del mundo, si no que puedo seguir (con una energía diferente) funcionando en el mundo. A la vez el ligero dolor de lumbares desapareció completamente. 
Después llegaron los orgasmos del útero y, por último, cuando pensaba que los beneficios de relajar el útero ya estaban determinados, di de bruces con el último regalo que me ha hecho este órgano, con el que tan poco me vinculaba hace tan solo tres o cuatro meses. Mientras realizaba una de las relajaciones, una enorme cantidad de energía procedente del útero comenzó a fluir por mi cuerpo. Fue una sensación de poder fabuloso. Era una energía creativa eminentemente femenina. De repente, experimenté el poder que el ser mujer alberga en su interior, de dónde sacamos la fuerza y qué significa crear. 
Y tuve la convicción de que las mujeres no somos lo qué nos han hecho creer. Asumir el poder que poseemos y darle la bienvenida en nuestro interior es un trabajo que, tarde o temprano, todas debemos hacer. Es una clave indispensable para conocernos mejor y construir y trascender nuestra identidad. Y espero, la puerta que permita a la Humanidad la entrada, por fin, al paraíso. 

10 comentarios:

Dara dijo...

En cierto modo la necesidad de retiro y soledad quetan bien explicas es un regalo que deberíamos permitirnos aún sin dolernos nada.
Creo que es parte de nuestra vida cíclica, unos días de retirada, silencio, de limpieza y renovación física, emocional y espiritual. ¡Ojalá yo pudiera retirarme un poquito esos días! ¡Ojalá este sistema nos respetara tanto no tuvieramos que andar esos días como si no pasara nada porque realmente si que pasa y es muy muy grande!
Un besito de esta que lleva ocho meses sin menstruar y en ocasiones lo añora.

Ileana dijo...

Monica, ¿y has publicado los ejercicios en alguna parte, o son privados?

Besos para ti y para Dara y su preciosa barriga!!!

vilmati dijo...

Al igual que Dara, pienso en que no está mal ser congruente con los estados cíclicos que vamos viviendo. Que es parte de la introspección que puede ayudarnos a comenzar otro ciclo.
Jajaj y como Ileana (estoy copiona) me interesaría conocer mas de estos ejercicios ;)

Mónica de Felipe dijo...

Hola Dara:
Yo también creía que ese retiro tenía que ver con mi ciclo y era algo casi místico. Lo cierto es que me sentía sin fuerza, sin energía; ahora estoy conectada a una fuente de energía que no me abandona, que fluye continuamente y que es poderosa. Por eso no necesito parar.
Y no digo que "aparente" o me fuerce a seguir con mi ritmo habitual, si no que sigo conectada a la fuente de energía que me nutre. Mi experiencia es que ahora no sufro bloqueo.
Un abrazo,

Mónica de Felipe dijo...

Respecto a los ejercicios. No están todos colgados aún, porque espero los resultados del estudio. Pero si que hay algunos que podéis ir haciendo.
Los voy a poner a parte en una nueva página.
Gracias por la sugerencia.

yomisma dijo...

Jó!, pues yo tb quiero!!. A la espera de los ejercicios...

Anónimo dijo...

Y las mujeres que ya no contamos con este preciado órgano, también podemos realizar estos ejercicios o hay algo especial para nosotras?

Gracias!!!!!

Miriam

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Hola Miriam:
Claro! Las mujeres que han sufrido una histerectomía pueden beneficiarse de la relajación del útero, aunque no haya un órgano físico que relajar, ya que el centro energético sigue funcionando. Es la energía sexual. Conseguirás mayor vitalidad y energía, mayor deseo y placer sexual.
Si te animas, espero que me cuentes qué tal te ha ido.
Un abrazo, Miriam!

Anónimo dijo...

La experiencia que relatas la viví hace poco, antes de conocer tu blog y la técnica de relajación del útero. Estaba supremamente consciente de la tensión de mi utero, por diferentes procesos terapéuticos que he vivido y sentía que era muy difícil dejar de sentirla (aún me parece dificil). Después de varias sesiones de terapia gestalt, donde el tema de la rabia y la tensión en esa parte del cuerpo, y de una sesión de constalaciones familiares, un día llegué a mi casa y me recosté en la cama. Intenté relajar esa parte del cuerpo, que en ese momento yo no llamaba útero. Y empecé a sentir ese flujo vital de energía irrigándome hasta la cabeza. Sufro de bipolaridad y debo decir que sentí que ese flujo restauraba un equilibrio mental y físico. Normalmente, en las épocas de depresión, sentía mi cerebro seco, como una planta sin agua. Y en ese momento en que empecé a sentir el flujo de la energía subiendo hasta la cabeza y literalmente irrigando, comprendí que mi "enfermedad mental" tiene que ver con la castración en que vivimos las mujeres en la sociedad patriarcal. Estamos tan alejadas de la fuerza vital, del poder interior, que al sentirlo nos asustamos e incluso nos sentimos fuera de control. Yo quiero ahora mantener esa energía vital fluyendo por mi cuerpo y la siento más en la parte superior del cuerpo, menos hacia la tierra. Me gustaría saber cómo lograr que esa energía llegue también a los pies, a la tierra. Gracias por el blog y por la generosidad.

Ángela, 34 años, dos abortos.

Anónimo dijo...

La experiencia que relatas la viví hace poco, antes de conocer tu blog y la técnica de relajación del útero. Estaba supremamente consciente de la tensión de mi utero, por diferentes procesos terapéuticos que he vivido y sentía que era muy difícil dejar de sentirla (aún me parece dificil). Después de varias sesiones de terapia gestalt, donde el tema de la rabia y la tensión en esa parte del cuerpo, y de una sesión de constalaciones familiares, un día llegué a mi casa y me recosté en la cama. Intenté relajar esa parte del cuerpo, que en ese momento yo no llamaba útero. Y empecé a sentir ese flujo vital de energía irrigándome hasta la cabeza. Sufro de bipolaridad y debo decir que sentí que ese flujo restauraba un equilibrio mental y físico. Normalmente, en las épocas de depresión, sentía mi cerebro seco, como una planta sin agua. Y en ese momento en que empecé a sentir el flujo de la energía subiendo hasta la cabeza y literalmente irrigando, comprendí que mi "enfermedad mental" tiene que ver con la castración en que vivimos las mujeres en la sociedad patriarcal. Estamos tan alejadas de la fuerza vital, del poder interior, que al sentirlo nos asustamos e incluso nos sentimos fuera de control. Yo quiero ahora mantener esa energía vital fluyendo por mi cuerpo y la siento más en la parte superior del cuerpo, menos hacia la tierra. Me gustaría saber cómo lograr que esa energía llegue también a los pies, a la tierra. Gracias por el blog y por la generosidad.

Ángela, 34 años, dos abortos.

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