lunes, 7 de noviembre de 2011

De niña buena a Mujer



   La sociedad y la cultura en que hemos nacido marcaron nuestro devenir. Han creado las estructuras neuronales que, a día de hoy, conforman nuestros pensamientos y emociones, es decir, la manera en que vivimos y percibimos el mundo. Hemos aprendido a relacionarnos con los demás tal y como hicieron con nosotras. La economía, la identidad externa (los rasgos que me diferencias de los otros), la identidad interna (la conciencia de quien soy yo), la sexualidad, la corporeidad (conciencia de mi propio cuerpo), el placer, el intelecto… todo está sobrehilado con los conceptos culturales y las vivencias sociales que hemos experimentado desde niñas.

Nacimos en una sociedad patriarcal, en la que hombres y mujeres compartimos una visión de la existencia y las relaciones muy concreta. En el patriarcado, la sociedad se articula sobre niveles de poder. Estos poderes se articulan en torno a parámetros muy definidos: el hombre prevalece sobre la mujer (machismo), el adultos prevalece sobre el niño, y el niño mayor sobre el niño pequeño. Y además, el rico tiene más poder que el pobre, el intelectual que el iletrado, el médico que el paciente, el político que el ciudadano, el profesor que el alumno, los padres que los hijos… Esta sociedad se regula en torno a estos conceptos básicos de los que emanan muchas consecuencias prácticas y filosóficas.

Además el patriarcado incluye una forma muy concreta de relacionarnos: la competitividad. Desde bien pequeños, los niños sienten que deben competir para ser, para elaborar su identidad: soy más guapa que…, más buena que…, soy la mejor en… siempre en permanente comparación, en permanente competición. Los juegos de los niños suelen ser un buen ejemplo. Frente al juego colaborativo en el que todos ganan, en los juegos tradicionales siempre hay un ganador y un perdedor. Después, ya  de adultas, continuamos compitiendo por las notas, los títulos, el dinero, los hombres, la belleza, la casa, la ropa (la industria de la cosmética y la moda conoce bien este diabólico mecanismo). Nos volvemos consumidoras compulsivas para ganar la competición y tener aquello que las demás no pueden tener: desde cochecitos para bebés de marcas a bolsos de quinientos euros o pechos recauchutados. Todo sirve con tal de sentir que en mi identidad exterior valgo más que…, que, en definitiva, gano. Y es que, nosotras hemos estado al final del final del último eslabón de la cadena de poder: hemos sido niñas y pequeñas.





 A través de este juego nos convertimos en esclavas de un sistema consumista en el que lo único es lo exterior. Y nos quedamos aniñadas, inmaduras y profundamente vulnerables. Sería fácil decir que si lo has visto, si te has dado cuenta del engaño, ya puedes liberarte de él. Pero no. Esa falta de arraigo en la conciencia personal, en la que una Es, lo impide. Aún con cuarenta años seguimos moviéndonos entre la niña y la adolescente, entre la inseguridad y la rebeldía. Nos volvemos sumisas o resentidas… o ambas cosas. Pero, volvamos al principio.

Cuando nacimos nos educaron para ser niñas buenas. ¿Qué es una niña buena? Cierra los ojos e imagínala por un momento. Es una niña obediente, callada, limpia, asexual, estática, que no expresa sus emociones, peinada, obediente, prudente, casera, miedosa… en definitiva, sumisa. Aunque en la primera infancia nos hayamos rebelado, suele haber un momento antes o después en que claudicamos, sencillamente, nos rendimos. Nos dijimos algo como: “Por este camino no voy a ir a ningún lado, mejor seré buena y haré todo lo que mis padres/profesores/amigas me digan. Así me querrán mucho y yo seré muy feliz”. Y así, renunciamos al movimiento, a la expresión (de las emociones, pensamientos, ideas, creatividad), a la palabra, a la alegría, a la insumisión sana, al placer, al poder personal, que es expresión de nuestro Ser, de nuestra identidad profunda. Establecimos nuestra identidad en lo que digo y hago y no en lo que soy. En definitiva, nos volvimos unas niñas buenas.

Después, en la adolescencia, nos rebelamos. Pero ya no encontramos nuestro eje, habíamos roto la conexión con nuestra identidad profunda y quedamos a la deriva en un mar de impotencia y protesta. No queríamos seguir siendo las niñas buenas de antes pero tampoco sabíamos qué o cómo Ser. La adolescencia pasó, afortunadamente, pero no la sensación de rabia y de desconocimiento de mi misma. Iniciamos entonces la vida adulta vagando entre la comodidad de la niña buena y sumisa que acepta órdenes y sigue a la masa y la rebeldía y el rencor de intuir que las cosas no son como podían ser.
Hasta llegar a la edad adulta. Puede que por el camino hayamos renunciado a nuestra vocación: de pintora a vendedora, de bailarina a abogada, de científica a profesora. Puede que hayamos renunciado a vivir nuestro placer y sensualidad, a vivir en nuestro cuerpo, a sentir el deseo propio o abrirnos al placer en mayúsculas.
Quizá hemos renunciado a ejercer la maternidad que late en nuestro interior. O puede que hayamos decidido que era peligroso viajar, explorar, conocer, experimentar, equivocarnos sin culpa. Es posible que nos hayamos esforzado en no expresar nuestras necesidades vitales y afectivas, y nos hayamos alejado de las palabras que expresan nuestras emociones. Quizá hemos perdido nuestro camino y andamos vagando el camino que otros nos trazaron o que elegimos desde el miedo al rechazo o a la crítica propia o ajena. Y así nuestra vida no funciona. No somos felices y arrastramos los pies por un sendero polvoriento cuesta arriba.



  Para cambiar nuestra vida, bastaría retomar el poder que nos fue arrebatado y que late en nuestro interior a la espera de mejores tiempos. Para el tao, el útero es el primer motor energético del cuerpo de la mujer. A través de él, se bombea la energía que nos permite vivir. Solo pudimos renunciar a la esencia que somos cerrando el caudal de energía que nos alimenta. Renunciamos al movimiento, la sexualidad, el placer y la expresión; es decir, redujimos la cantidad de energía que vivimos. O sea, debimos acomodar nuestra vitalidad a las horas sentadas, al silencio y a la sumisión. Por eso ahora estamos cansadas, nuestra femineidad nos duele (menstruaciones y parto), nos falta creatividad y nos sentimos perdidas.
Solo pudimos convertirnos en niñas buenas después de haber contraído (inconscientemente) el músculo que conforma el útero. Esa es la contracción inicial que sostiene el entramado de sometimiento, ideas limitadoras, miedos y represión que nos atenazan. Solo podemos llamar vida al acto de desplegar el potencial que anida en nuestro interior. Relajar este músculo nos permite volver a conectar con la vitalidad y el placer. Es un camino para ampliar nuestra experiencia vital y sostener el poder que todas las mujeres del mundo compartimos. Cuando una mujer encuentra su poder interior, que es el poder que sostiene la vida, no hay sociedad o cultura capaz de dominarla.


Y este es un camino que puede hacerse acompañada. Crear círculos de Mujeres en los que el crecimiento, la escucha interior y exterior, la oxitocina y la hermandad sean la base de las relaciones, es transformar el mundo. Es pasar de un mundo patriarcal, jerarquizado y competitivo a un mundo en el que las relaciones se establecen en la igualdad y el cuidado mutuo. Un espacio en el que ir ensayando los cambios que están en puertas. Un espacio para vivir hoy el mañana. Al fin, es momento de pasar de niña buena a Mujer.

19 comentarios:

cosmos dijo...

Lo comparto en mi blog, gracias.

Haran Eder dijo...

Hola, referente a los niveles de poder que se articulan en torno a parámetros muy definidos, me gustaría añadir algunos cuantos más, que me han llegado nada más leer este artículo: culturas y lenguas mayoritarias frente a culturas y lenguas minoritarias; estados frente a pueblos; en las religiones mayoritarias, y hasta hace no mucho, tal y como se ha transmitido: el Dios todopeoderoso y castigador frente al Ser Humano;la persona frente a los animales y la naturaleza...cuando en realidad todos somos El UNO...

¿a alguien se le ocurre más? ¡ánimo!

Haran Eder

Myriam dijo...

No creo que para buscar nuestra liberación tengamos que tener unas creencias espirituales, no entiendo por qué cuestionar cierta parte androcéntrica de la Ciencia lleve al fomento de las creencias y la ignorancia. No entiendo por qué dar esa trascendencia al útero, cuando lo que sentimos está en nuestro cerebro. Qué evidencia tenemos de que el útero nos marca? Ah! Antiguamente no tenían apenas dolores menstruales, sencillamente porque no tenían la regla casi nunca, ya que se pasaban la vida pariendo y amamantando criaturas.
Conste que defiendo nuestra liberación, contra el poder (no me gusta esa palabra como sinónimo de capacidad o suficiencia, no me gusta empoderamiento porque me parece que el poder siempre se ejerce sobre algo) contra todo lo que nos oprime, contra el patriarcado: el Dominio y el Capital. Ser femenina o ser mujer no supone renunciar a la racionalidad y a la Ciencia.

Myriam dijo...

Defiendo nuestra liberación contra todo lo que nos oprime, contra el patriarcado: el Dominio y el Capital, pero desde la conciencia racional, que es la que tenemos.

Un saludo,
Myriam

Mónica de Felipe dijo...

Hola Haran:
Por supuesto, una sociedad jerarquizada implica que siempre habrá unos que se impongan sobre otros: económica, cultural, ideológica o religiosamente.

Mónica de Felipe dijo...

Hola Myriam:
Yo tampoco entiendo por qué para alcanzar nuestra liberación tenemos que tener unas creencias espirituales. Estoy de acuerdo contigo que no tiene nada que ver y no sé en que parte del artículo que comentas está esto implicita o explicitamente indicado.
Puede que tu experiencia sea que todo lo que sientes está en el cerebro y que el cuerpo (el útero o los pulmones o el dedo gordo del pié no tienen incidencia en tu percepción). Y, creo, que la visión que se ha sostenido tradicionalmente en occidente y que se hace llamar racionalismo es producto de una visión de la existencia en la que la realidad se ha diseccionado para comprenderla mejor. A mi me parece adecuada en un nivel pero en otro, la realidad, es que nada está separado de lo otro y la vida no se sostiene desde la disección, sino desde la relación. Prueba a tener una enfermedad en alguno de los órganos del cuerpo y verás como todo tu cuerpo se altera (no sólo tienes fiebre en el órgano infactado sino en todo tu cuerpo, por ejemplo). Prueba a dejar un ecosistema sin conejos y verás cómo se modifican los demás (vegetales y animales).
Y, por último, Myriam, puede que tú solo tengas la conciencia racional. Pero quizá, sólo quizá, podías abrirte a la posibilidad de que otras personas tengan otras inteligencias diferentes a las tuyas.
Un fuerte abrazo!

Ileana dijo...

La opinión de Myriam es muy esclarecedora.

Confirma la teoría de Claudio Naranjo de que el patriarcado es precisamente un desequilibrio a favor del cerebro racional, del intelecto, la separación cuerpo/mente.

Creer que solo existe en el cerebro y que el cuerpo no tiene nada que ver con él.

Te invito, Myriam, a revisar la obra de uno de los más importantes neurólogos del mundo, Antonio Damasio. Un librito que se llama El error de Descartes.

Unir nuestro cuerpo y nuestra mente, restaurar el equilibrio entre el cerebro racional, el emocional y el límbico (los tres los tenemos en nuestro cerebro, no solo el racional) es la única vía para superar el patriarcado.

Saludos!

garey dijo...

Ciertamente Myriam eres un claro ejemplo del resultado de este sistema patriarcal y capitalista lo q ha hecho de la liberación o como queramos llamar, del yugo del hombre, a la manera cómo han vivido la mayor parte de nuestras antecesoras.
Lo dice la psicologia mas avanzada, las mujeres y los hombres tenemos dos cerebros el racional y el intuitivo, q cooperando nos darían una capacidad inimagiable.
Desde pequeñ@s se nos educa para desarrollar la razón en detrimento del sentir.
Se siente con el cuerpo, cuando te duele un dedo, ¿piensas q te duele o sientes el dedo?, otra cosa, sientes tus dedos cuando no te duelen?
Se siente con el corazón y de ese sentir nace la creatividad y la belleza, el arte.....
Y esto es algo tan poderoso y necesario q perdura a través de los siglos. Ese poder incontrolable está regulado por el sistema al no potenciar más q el reciocinio.
Todas las personas de este mundo somos grandes artistas, pero no interesa, si aprendes a imaginar eres más dificil de manejar.
Cariño, creo q estás terriblemente desconectada de tu cuerpo y lo peor es q te estás perdiendo algo muy valioso.
Las cosas vienen a nuestras vidas nunca se sabe muy bien como, el azar, el destino, etc, cosas q el cerebro racional no puede controlar ya q sólo se maneja con lo conocido, podemos hacer de ellas el trampolín a nuevos descubrimientos o pensar q son chorradas de gente colgada de la nueva era, espiritualidad, esos hippis,ya se sabe, gente poco racional a la q no se debe tomar en cuenta... te invito a no desperdiciar este acontecimiento y busques el eslabón perdido entre tu cuerpo sensitivo y tu mente racional.
Con amor
Pakiluna

Karen dijo...

Hola myriam hay una frase tuya q m ofendio un poco, quizas.no fue tu intencion: "se pasaban la vida pariendo y amamantando criaturas" la verdad m suena despectivo y mas alla de eso el hecho de.amamantar criaturas no tiene nada q ver con la falta de menstruacion. Nunca amamantaste? Y si lo hiciste, por cuanto tiempo? la regla viene igual. Mas alla de eso creo q eldolor de la misma es impuesto como el dolor del parto x la sociedad. Consejo: amigate con tus lunas rojas. Saludos!!!

Anónimo dijo...

Ignorando el espíritu y el alma es tan trágico y debilitante (si no más) que ignorando el útero. No se puede decir que todo es uno o todo esta connectado y despues decir, pero el espíritu no es importante en la búsqueda de la libertad. Es una contradicción.

No soy una experta en este tema. Es simplemente lo que siento.

Mónica de Felipe dijo...

Hola Anónimo:
No he comprendido bien tu mensaje. Si lo deseas puedes explicarte más.
Muchas gracias!

Daiany Xiques dijo...

Leí tu articulo sobre el útero y la importancia vital que le dan los taoistas.
En breve me van a operar y posiblemente tengan que quitarme el útero.
Lamentablemente es una de las posibilidades que me quedan y sinceramente no se que pensar. Mi organismo como quedará de afectado luego de esta intervención y si está relacionado con el corazón y los riñones tal como los orientales afirman, qué pasará con esos organos vitales una vez que este sea quitado?
Me gustaría leer algo al respecto,
gracias

Daiany Xiques dijo...

Leí tu articulo sobre el útero y la importancia vital que le dan los taoistas.
En breve me van a operar y posiblemente tengan que quitarme el útero.
Lamentablemente es una de las posibilidades que me quedan y sinceramente no se que pensar. Mi organismo como quedará de afectado luego de esta intervención y si está relacionado con el corazón y los riñones tal como los orientales afirman, qué pasará con esos organos vitales una vez que este sea quitado?
Me gustaría leer algo al respecto,
gracias

Daiany Xiques dijo...

Hola,
leí este articulo y según lo que expresa para los taoístas por ej. el útero es de vital importancia por estar relacionado con el corazón y los riñones y además la función vital de la mujer.
A mi al igual que a muchas mujeres se lo han hecho, probablemente me lo quiten en una intervención quirurgica. Ya que tengo un enorme fibroma que ha deformado al útero y no pueden quitarlo con histeroscopia quirúrgica u otro metodo menos agresivo. He visitado a cuatro ginecologos expertos y uno de ellos el que realizará la intervención es un amigo mio de la infancia en quien confío.
La idea es abrir y ver si se puede quitar solo el fibroma grande y los tres pequeños que están junto con este en el útero. Pero si el útero quedara demasiado afectado y deforme lo quitaría para evitar complicaciones a posteriori.
Tengo 46 años y me he estado preguntando maxime después de leer esta nota, ya que los médicos afirman que al no sacar los ovarios y la función hormonal continua su estado natural, ¿qué pasará con mi organismo?-
Agradezco desde ya una respuesta.

Mónica de Felipe dijo...

Hola Daiany:
Preguntas qué pasará en tu cuerpo si te extirpan el útero. En principio, el núcleo energético del tan tién inferior continuará funcionando igual. Emocionalmente dependerá de lo convencida que estés en hacerte la operación. Si me pides mi opinión, y esto es personal, no creo que la medicina tradicional esté siempre equivocada y no haya que practicar histerectomías. Si no queda más remedio para preservar la salud o la vida, adelante. Te aconsejo leer el libro "Cuerpo de Mujer, sabiduría de Mujer" de Cristiane Northrup. Quizá en él encuentres las respuestas que andas buscando.
Con Amor,
Mónica

Anónimo dijo...

La carcel esta en nuestra mente, si bien culturalmente desde niño nos encarcelan con los canones religiosos y politicos(te programan que el mundo es asi)no quiere decir que toda la vida sea asi, xq hay poderes ocultos que manipulan estos canones,esta en los mas despiertos impulsar la vanguardia de desmistificar estos canones mentirosos, y exponerlos como aqui, la realidad es otra, hay mucho por cambiar, poe eso no hay que caer en otros canones que nos distorcione la verdadera realidad, lo de machismo y feminismo no va, el universo es dual en todo, solo tiene que estar integrado en las mismas proporciones, los seres humanos somos en el fondo andriginos, nada mas que el hombre tiene desarrollado el hemisferio izquierdo es mas intelctual y materialista, y la mujer el hemisferio derecho es mas emocional y proctetora, por lo cual no hay que hacer diferencias, todo es cultural manipuleado desde que nacemos, por los poderes ocultos a los niveles internacionales,luchemos hombres y mujeres juntos para cambiarlos un solo corazon....Jorge

Elisha dijo...

Es cierto que el ser humano es moldeado por la sociedad, y que la sociedad actual esta muy mal hecha por todos los lados que se vea.

Pero tampoco podemos caer en el liberalismo, por salir del problema del patriarcado, caimos en el desenfreno sexual de la mujer, y por lo tanto perdimos el pilar moral del hogar, y obtuvimos una mujer convertida en objeto sexual, divorcioas a granel y niños cuidados ya no por la madre sino por empresases llamadas guarderias, tan asi, que si una niña es bonita inmediatamente es catalogada como modelo, y su destino debe ser la prostitucion de su imagen hasta que su prostitucion total mercantilizada en otros objetos, llamense carros, casas, joyas, dinero, viajes, etc.

Hoy dia, hay mujeres que le pegan a sus parejas.

La busqueda del desarrollo de la mujer, nos llevo a la equivocada afirmacion que no hay diferencia de generos. Ropa unisex, cortes unisex, ya no se sabe bien que es de mujer y que es de hombre. la cantidad de homosexuales y bisexuales ha aumentado drasticamente y nadie dice nada. Y los que sufren son los niños que caen en nuestros errores de no definir los valores que convienen y no convienen para la sociedad.

Si bien antes se exageraba en el valor de la castidad femenina, hoy es la promiscuidad la norma, antes la mujer podia estar destinada a tener poco placer sexual, hoy dia goza de un placer sexual ilimitado, pero han perdido la posibilidad de tener estabilidad emocional en una pareja, han pasado a ser esclavas de su deseo sexual al cual complacen con todo tipo de cirugias, perdiendo su voluntad propia y su autodeterminacion.

Por lo menos ahora se discuten estos temas, pero no es suficiente, estamos dejando un mundo en crisis a las generaciones futuras y eso tiene que cambiar y el cambio pasa por nosotros mismos.

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Elisha:
Dudo mucho que la mujer actual goce de un placer sexual ilimitado... ¡otro gallo nos cantaría! Creo que accedemos al sexo pero sin acceder a nuestro verdadero deseo y eso significa que al final, ponemos el deseo del otro por delante del nuestro. Creo que hemos perdido la perspectiva de lo que el sexo realmente significa. Hay caminos espirituales que reconocen el orgasmo y el sexo como vía de trascendencia. En el pasado se reprimió el sexo, ahora se considera banal. Creo que ni uno ni otro permiten la expresión verdadera de la sexualidad humana.

Nessi dijo...

Enhorabuenoa por este post, me parece muy interesante. Quería hacerte una pregunta: me encantaría que mis hijas fueran libres, pero... ¿cómo hacer para que la sociedad las acepte? Porque se atisba el rechazo, tanto de hombres como de mujeres, hacia las mujeres de aspecto liberado.
Me genera una gran contradicción este pensamiento.
Un beso y gracias