viernes, 22 de agosto de 2014

Bienvenida a la revista Gansos Salvajes

Casi no tengo tiempo de levantar la cabeza del ordenador. Este verano están sucediendo muchas cosas, tantas que no doy a basto. Pasan cosas como que mi hijo está empezando a caminar, que mi hija está entrando en una pubertad valiente y arrasadora, que ando finalizando un nuevo libro, que tengo un montón de post a medio hacer en la bandeja "borrador" de este blog, que las noticias son a ratos deprimentes, a ratos indignantes y a ratos inexplicables, que este otoño está lleno de proyectos y sueños... y pasa también que personas a las que quiero vuelan con sus propias alas y eso, a mi, me llena de felicidad. Así que voy a dejar por unos minutos este lío en el que me encuentro a diario para hablar del proyecto de Laura Martínez Hortal

A Laura, la conocí hace unos años cuando llegó con su pequeño Martín al Círculo Maternal. Desde entonces han pasado muchas cosas: dos puerperio (uno suyo y otro mío), una formación, tazas de té, café y cervezas, ratos de charla, proyectos comunes, altibajos, bajialtos... lo que ha pasado entre nosotras es la vida en sí misma. Ahora, y después de oír durante mucho tiempo como hablaba de la necesidad de que las revistas dedicadas a mujeres fueran revistas que nos respetaran y no transmitieran esos valores tan dañinos y esas imágenes tan perjudiciales, nos presenta, al fin, su idea hecha realidad, tangible, entre mis manos, en papel y a todo color.

Nace Gansos Salvajes y con ella una nueva manera de comunicar a las mujeres. Cuando veo a las mujeres que van cumpliendo sus sueños y objetivos y materializan sus deseos, me emociono. Ayer me emocioné al recibir en mis manos la revista. Me emocioné porque sé de las dificultades a las que han debido enfrentarse estas mujeres valientes para llevar a cabo la revista. Me emocioné porque la existencia de esa revista ha cambiado el mundo, si, bueno, no todo, no todavía, pero cuando alguien dentro de unos años quiera hacer un estudio sobre comunicación y mujeres, tendrá que contar que en verano de 2014 nació Gansos Salvajes. Hay, por lo tanto, un antes y un después. Ahora solo espero que miles de mujeres, millones, accedan a su contenido y la gocen como yo lo estoy haciendo. Es, sencillamente, deliciosa. Deliciosa porque las modelos que muestran ropa orgánica son mujeres de verdad de carne y hueso (algunas amigas mías), porque los textos están cuidados, los temas muy bien seleccionados e interesantes y el diseño es una joya.

De izquierda a derecha: la directora de Gansos Salvajes, Laura Martínez Hortal,  Mónica Felipe-Larralde y Antonia Peña del departamento de producción de la revista.

Es una bendición estar rodeada de mujeres tan valientes y sabias como estas. Su logro es el logro de todas. Le deseo a Laura, a todo su equipo y a su proyecto la mejor de las existencias colmada de éxitos personales y profesionales. ¡Enhorabuena!

jueves, 31 de julio de 2014

Hija, no dejes de soñar

No sé en qué momento nos cortan las alas, a las mujeres, digo, pero a tus casi diez años adivino que el momento no está lejos. Ya ha ocurrido para algunas de las niñas que te rodean. No sé bien cómo dejaron tus amigas de subir a los árboles ni cuando decidieron que no crearían sus propias historias. No sé, hija, como se pasa de los pelos revueltos y los pantalones con agujeros a la manicura y los bolsos. O se deja de divertir una con juegos de magia o tirándose a bomba en la piscina. Intuyo que el momento se acerca porque en tus elecciones, no encuentras casi a niñas y el otro día te oí decir a una amiga: "yo no soy muy femenina". Yo aún no sé bien qué significa ser femenina. Por si acaso, me resisto a considerar que sea inevitable que algo así te ocurra a ti. Pero si decides no resistirte a las expectativas que la sociedad tiene puestas sobre tus hombros, una niña buena, púber tranquila, adolescente debidamente perfumada, al menos, al menos considera que eres más grande que el limitado personaje que se te ofrece. Y que siempre podrás encontrar el hilo de vuelta a tu centro.

Pero por ahora, y si te sirve mi consejo que no me has pedido, sigue creando y corriendo, rumiando mientras contemplas las estrellas y caminando descalza; sigue saltando, hija mía, y dando volteretas y preguntando y contando esas historias que te inventas y que me hacen reír a mandíbula batiente.

Y por si esto nos pudiera servir de inspiración a ambas, miremos este video juntas... y abramos nuestras alas.





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Las madres y las hijas

lunes, 16 de junio de 2014

Un encuentro de Mujeres en Sevilla

Llevaba mucho tiempo sin hacer cursos presenciales hasta que las mujeres de la Asociación Lactalmería y Desmontando A La Pili Sevilla me invitaron a volver a la carretera. Mi reciente maternidad, hace ocho meses, me había mantenido en un viaje interior (un puerperio), cómodo y suave del que poco a poco voy despertando. Cerca de casa, estos dos cursos me daban la oportunidad de saber si deseaba volver a estar disponible para lo externo o no. De la experiencia del curso de Almería ya hablé aquí.

En Sevilla, este fin de semana han sucedido muchas cosas. Por una parte, volver a la ciudad en la que viví en mi infancia, y hacerlo de la mano de una mis amigas de entonces, Mónica Ortiz Ríos, ha sido para mi una experiencia inolvidable. He compartido un día intenso con mujeres fuertes y he podido ver, una vez más, el grandísimo potencial que anida en nuestro interior. He aprendido muchas cosas junto a ellas. Y lo he podido hacer porque comparto mi vida con una persona sensacional, uno de esos hombres comprometidos con el bienestar de las personas que le rodean, un hombre que cuida y sabe amar. He aprendido que cuando hay sabiduría, las desafortunadas circunstancias que nos rodean, no tienen porqué marcar el resto de nuestra existencia. Que vivir es una elección y que podemos elegir vivir a manos llenas. He aprendido que todas tenemos dentro un don para compartir y que el mundo necesita los dones que las mujeres, cada una de nosotras, llevamos. He aprendido que las mujeres necesitamos abrirnos a nuestro potencial y compartirlo con generosidad y coraje a partes iguales. He aprendido que los afectos de la infancia quedan latentes esperando una llamada para activarse. Como ayer, hoy amo a Mónica y me siento orgullosa de haber compartido con ella tardes de bocadillos de nocilla y chapuzones en la piscina.

He aprendido que es importante, mucho, que las mujeres tomemos conciencia de nuestro potencial y lo vivamos de forma libre, sacudiéndonos las cadenas del patriarcado. He aprendido que deseo seguir haciendo este trabajo... porque tiene sentido y merece la pena, eso sí, a mi ritmo.

Gracias a las mujeres que asistieron al Encuentro de Mujeres de Sevilla por todo lo que me distéis y lo mucho que aprendí del alma femenina estando con vosotras.

Fue un auténtico placer.

El espacio de Irene

Hoy abro este espacio de reflexión y diálogo a las palabras y los sentires de mi querida amiga Irene. Me ha parecido tan hermoso este texto que con su permiso lo publico. Gracias Irene por tus palabras y por la visión. 


"Sueño que vienes al mundo en una casa encalada. Las buganvillas trepan pintando las paredes de púrpura, huele a jazmines y de lejos se oye el murmullo de un mar en calma. Es de noche. En el cielo, redonda y brillante, plena, vigila esa luna que sólo Borges y Beethoven supieron comprender.

Me estiro, me encojo. Me muevo despacio. Gimo. Descalza. Desnuda. Desgreñada. Jadeo.

Tras de mí apoyándome en su pecho una mujer grande sujeta todo mi peso. Respira conmigo. En cada exhalación llega a mi cuello su aliento, una voz, una certeza: puedes, puedes. Es la madre. Delante, una mujer morena y despeinada, sujeta con su mano mi frente. Respira conmigo y en cada exhalación me clava sus ojos verdes, una mirada, una certeza: puedes, puedes. Es la bruja.

Por los márgenes de mi consciencia entran y salen las sombras. Ellas. Todas. Viejas, niñas, putas, monjas. Sanas, locas. Viudas, muertas, solas, tristes y enamoradas. Rezan, cantan, follan, aman. Ellas. Todas. Yo. Nosotras. Bailan, friegan, guisan, prenden velas, tejen redes, no descansan. Maltratadas, bienqueridas, mutiladas, adoradas, bienparidas y violadas. Ríen, gruñen, corren, lloran, saltan, chillan, duermen. Hablan. Respiran conmigo. En cada exhalación un susurro. Una certeza. Puedes, puedes.

Me estiro. Me encojo. Me muevo despacio y gimo. Descalza, desnuda, desgreñada. Jadeo. Febril, frágil, poderosa. Agotada, palpitante, excitada, temerosa. Me agarro, me toco, te sujeto, me abro. Me hago agua. Me pierdo hacia dentro. Me pierdo contigo. Me quemas. Te siento. ¿Me sientes? Te pienso. Te quiero. Te hablo. Puedes, puedes...

Salto, pujo, sangro, grito, río y lloro, suelto. Cambio.

Respiras conmigo. Sobre mi pecho tu olor, tu piel, tu mirada. Y en cada exhalación, dos latidos. La certeza. Por ti, que eras y ya no eres yo, me muero si te hace falta.

¿Quién va a temer a la muerte cuando puede dar la vida?

Llega el día. Dice que te llamas Alba. La Luz. La Esperanza.

El Deseo".

miércoles, 11 de junio de 2014

El origen de la violencia

Ayer llega mi hija de nueve años del colegio y me dice: 
- Mi amiga X me ha dicho un secreto, si un chico te pega es que le gustas. 

Después de dar las explicaciones que imaginaréis me quedo dando vueltas en la cabeza, pensando cómo es posible que a día de hoy todavía se mantengan estas viejas ideas que creía caducas. Me quedé pensando en la violencia de género, en las mujeres muertas, en las relaciones de pareja insanas, en tantas vidas atrapadas… Y entonces caigo en que la base de esas creencias, como de tantas otras situaciones en la vida, sigue siendo una crianza y una educación autoritaria y una relación con los padres problemática y conflictiva. Desde que la niña nace le contamos que la queremos mientras la chantajeamos, e, incluso, a veces, llegamos a la violencia física, imponemos nuestro único criterio, no la dejamos hablar ni expresar. Con una mano mecemos la cuna, con la otra tapábamos su boca. Con una mano, le damos la comida, con la otra la moldeamos para que sea una niña buena ajena a sus necesidades y sentires.

Nos dedicamos en cuerpo y alma a hacerla dócil, necesitada y sumisa. Y, sobre todo, nos empeñamos en que deje de gustarle lo que le gusta, deje de pensar por sí misma y de sentir su propio cuerpo. La asexuamos y no le permitimos que conecte con su propio deseo y placer. Cuando llega la adolescencia, esa niña no sabe quién es ni lo que quiere y, con una naturalidad que nos deja asombradas a muchas, se embarca en la complicada tarea de ser mujer en este mundo. Por el camino, se encontrará con chicos primero, después serán hombres, que repetirán con ella el mismo aprendizaje, las mismas consignas. Él habrá aprendido que si quiere a una chica, la tendrá que chantajear, controlar e, incluso, pegar. Y ella habrá interiorizado tan profundamente que "quien bien te quiere te hace llorar" y habrá perdido todo contacto interno con el sentir, que quedará atada de pies y manos ante la violencia y no sabrá ni poner nombre a lo que siente.


Hay que crear otra educación y relacionarnos con nuestros hijos desde el amor y el deseo  para que el día de mañana ellos sean capaces de discernir qué es amar y que no e, imprescindible,  qué sienten y desean en su interior. Entonces, como de un mal sueño, podremos despertar de las relaciones violentas.

¿Te interesa leer más sobre relaciones y mujer? El poder femenino





lunes, 9 de junio de 2014

Encuentro de Mujeres de Sevilla

Dentro de poco volvemos a salir de viaje. Después del intenso e interesante fin de semana en Almería, esta vez, nuestra anfitriona es la psicóloga y sexóloga Mónica Ortiz Ríos de Desmontando a la Pili Sevilla quien nos acoge.  Durante el sábado 14 de junio vamos a hablar del patriarcado y de las implicaciones de éste en el cuerpo de la mujer y vamos a poner en marcha ejercicios y herramientas para re-conectarnos profundamente con nuestro cuerpo de mujer y más en concreto con el útero. 


Es un curso en el que abordaremos la salud y la medicalización, menstruación, sexualidades, maternidades...  de las mujeres de hoy en día. Mujeres como tú y yo, que nos hacemos preguntas (muchas) y que de vez en cuando obtenemos respuestas. 

Si te apetece asistir (será el último curso en Andalucía hasta el otoño), inscríbete en: desmontandoalapilisevilla@gmail.com

Precio: 45 € (incluye documentación y CD con ejercicios guiados)

Hay posibilidad de comer en el mismo espacio (una comida deliciosa) y Servicio de ludoteca.

Puedes contactar conmigo directamente en: estudiosobreelutero@gmail.com

¡Nos vemos!

jueves, 5 de junio de 2014

El miedo y la evolución

Creo que fue una de las palabras que más se repitió el fin de semana pasado en el Encuentro de Mujeres de Almería: miedo. Y no me parece casual. Mire donde mire, últimamente, veo mucho de ese miedo que nos atenaza y no nos deja crecer. Profesiones que se ven amenazados por otras profesiones emergentes o por visiones muy diferentes a las que ellos sostienen. Lo veo en la política, en la sociedad, en lo profesional, en la familia, en lo personal... una gran cascada de miedo que, en formas muy diversas, se ha terminado por convertir en la forma natural de estar en el mundo. Ante este miedo creamos escudos, leyes, suspicacias, organizaciones, tensiones, retrasos... Hay profesiones y organizaciones que se ven amenazadas por otras profesiones emergentes o por visiones muy diferentes a las que ellos sostienen. Y la respuesta es el acorazamiento, más legislación, más burocracia, más control. Y en lo personal, ante el miedo, nos replegamos, quedamos paralizadas y no tomamos las decisiones que sabemos hemos de emprender. 

Creo que estamos viviendo unos momentos de cambio profundo, en lo personal y en lo social. Es normal un cierto miedo, procedente de perder la comodidad de lo conocido, la confianza a lo antiguo; pero no debe ser un miedo que nos impida avanzar y transformarnos y transformar aquello de nosotras que ha muerto, que ya no tiene espacio. La esencia de la Vida es la evolución, el cambio, el movimiento, el avance... es imposible mantenerse en inmovilidad mucho tiempo sin que nos pase factura en forma de enfermedad, conflictos personales o sociales... 

En el ámbito familiar, el problema surge cuando una parte de la pareja avanza y la otra se queda atrás, estancanda. Se crea una distancia enorme entre los dos miembros de la pareja. La pareja que hasta hace unos años tenían un lenguaje común, ahora ya no encuentran un diccionario, si quiera, que les permita comprenderse. Generalmente, lo que me observo es que la mujer, a menudo impulsada por la maternidad (pero no siempre), desea un cambio profundo en su vida: encontrar su lugar, su vocación, dar vía libre a todo ese potencial dormido que las costumbres, la educación, la represión... dejó encerrado. Hay un momento en la vida de las mujeres en las que nos abrimos, como una flor, y estamos dispuestas a florecer, le pese a quien le pese. La otra parte de la pareja (generalmente un hombre, aunque no siempre) quizá no sienta esa necesidad profunda de cambio. Él está bien, cómodo con lo conocido, sin desear cambiar y sin comprender qué impulsa a su compañera en esos cambios tan radicales. Y es normal que surja el miedo en ambas partes: El miedo de ella a volar y dejar atrás una vida de convencionalidades y protección; el miedo de él a perder aquello que consideraba parte de su vida. El miedo de ella al dar sus primeros pasos como una persona tan diferente; el miedo de él a no estar a la altura y sentirse exigido a ser como no es. Se abre entonces la posibilidad de la separación. Una separación dolorosa ya que se han de revisar los patrones de dependencia y, además, suele haber niños.

Es difícil tener una solución, una respuesta. Creo que lo interesante no es el final de esta situación sino el proceso de autoconocimiento, la tarea profundamente respetuosa con una misma y con el otro de descubrir los patrones de dependencia y las respuestas que, a pesar del dolor, nos harán crecer más libres y sabias. Y es que, la crisis puede ser la gran oportunidad. 

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Sobre el miedo: http://estudiosobreelutero.blogspot.com.es/2013/06/el-miedo.html



Próximo Encuentro de Mujeres en Sevilla,
14 de junio 2014
Más info:
http://www.tramallol.cc/taller-cuerpo-de-mujer-y-reconectar-con-el-utero/