viernes, 7 de noviembre de 2014

La menopausia, sus efectos y la medicalización

Érase una vez una mujer que entró en el climatérico, o sea la menopausia. Hasta aquí nada anormal, al fin y al cabo es algo que antes o después nos va a suceder a todas. Como tenía algunos síntomas (sofocos sobre todo), fue al médico y éste le recomendó tomar unas pastillas para un tratamiento denominado tratamiento hormonal sustitutorio. Y la mujer las estuvo tomando un tiempo. Un buen día volvió a la consulta y el médico le dijo que habían retirado ese medicamento y ya no podía recetarle más pastillas. Y ese es el fin de lo que muchas mujeres en este país vivieron. 

Y ahora la subtrama: En las primeras décadas del S.XX se sintetiza el estrógeno en laboratorio. Los científicos se congratulan con el invento pero no saben bien qué hacer con él. Idea: daremos estrógenos a las mujeres que tienen menos, o sea, a las mujeres en menopausia. Y comienzan a dar estrógenos asegurando que su ingesta es beneficiosa para la mujer: mejora enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, cáncer, envejecimiento, lubricación genital... Comienza la medicalización de un periodo normal de la vida de la mujer: la menopausia.

Entre 1995 y 1998 se realiza un estudio WHI (Women´s Health Initiative) en el que se estudia a 17.000 mujeres. El estudio finaliza antes de lo que tenían previsto al descubrir que las mujeres que estaban tomando la terapia hormonal sustitutiva presentaban un 23 % más de cáncer de mama que las otras. No era ético después de obtener este resultado parcial continuar con el estudio. Como comprenderéis, se retira la terapia hormonal sustitutiva, pero pocas son las mujeres que son informadas del motivo real. La Agencia Española del medicamento y el Ministerio de Sanidad en julio de 2002 hizo público el siguiente comunicado alertando de los perjuicios de dicha terapia: 

http://www.aemps.gob.es/informa/notasInformativas/medicamentosUsoHumano/seguridad/2002/docs/THS-estrogenos-progestagenos_PS.pdf

Entonces nuestros queridos miembros de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetrícia) - y aquí hago un inciso para decir que una Sociedad Científica, aunque la escribamos con mayúsculas, es una sociedad privada que responde a intereses privados-, con un lenguaje tendencioso que merece otro post, remite a sus socios un documento en el que los anima a continuar recetando la terapia hormonal sustitutiva con datos sospechosos y nada neutros. En el siguiente enlace podéis leer dicho comunicado:


Afortunadamente hay médicas que han denunciado estos hechos y se muestran muy críticas en público, pero, ahora, como mujeres es cuando nos toca preguntarnos: ¿De verdad es la ciencia neutra? ¿Al servicio de quien está? ¿Qué hay detrás de la medicalización de nuestro cuerpo y nuestros ciclos vitales?

Preguntas que dejo abiertas para que cada una encuentre su propia respuesta.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La salud y la enfermedad

Como algunas sabréis acabo de finalizar el Experto universitario en Género y Salud. De todo este tiempo dedicada a analizar y obtener una mirada más profunda sobre nuestra salud y los conceptos médicos de la misma, he sacado las siguientes conclusiones:

1.- La ciencia es una forma de percibir y explicar el mundo. Cada época modifica lo que es y lo que no es la realidad, por lo que no podemos considerarla una verdad absoluta e incontestable. Imagina intentar explicar la física cuántica a los científicos del siglo XIX, creerían que están locos.

2.- La ciencia responde preguntas que previamente alguien se ha formulado, quién es ese alguien y qué preguntas se formulan son esenciales para obtener unas respuestas u otras. Hay pocas mujeres investigadoras y menos aún directoras de investigación, así que puede que lo que nos preocupa a nosotras, no sea lo mismo que le preocupa a ellos. (Prometo post sobre investigación y episiotomía)

3.- La relación de la ciencia con el cuerpo de la mujer siempre ha sido y es compleja y algo turbia. En efecto, el cuerpo de la mujer era considerado impuro e imperfecto. El androcentrismo ha estado presente (y sigue estando, solo hay que mirar las viñetas de la SEGO) en el entorno médico.

4.- Hay un prejuicio "científico" en el que se basa la medicalización de los procesos y del cuerpo de la mujer según el cual, nuestro cuerpo no funciona adecuadamente. Parte de la premisa de que es imperfecto. Como dice la doctora Hency Goer: los médicos no confian en que el cuerpo de la mujer vaya a hacer lo que se espera.

5.- Salud y enfermedad no son términos absolutos. Son relativos y dependen de lo que socialmente se espere de las personas. 

6.- Los sistemas de salud responden a una ideología. Pueden ser machistas, progresistas, igualitarios, reaccionarios, clasistas... y en función de esto, tu salud será percibida de una u otra forma.

7.- No vayas al médico a no ser que estés enferma. Los médicos están formados para diagnosticar y curar enfermedades. La responsabilidad de cada una es velar por su propia salud. Los cribados diagnósticos están ahora en cuestión. Este tema merece post aparte.


8.- Tu salud depende más de tu situación social y estilo de vida que de tus genes. Aunque nos parezca mentira,  tu salud depende más de si vives en una democracia o país totalitario, rico o pobre, o si haces trabajo manual o intelectual o eres cuidadora o estás en paro que de los genes que portas. Las estadísticas son tercas en este sentido.

9.- Disfruta de tu cuerpo y de la vida. Al final, tu cuerpo lo vives tú, y de tu vivencia corporal depende en gran medida la calidad y el bienestar de tu vida. Es decir, tu salud.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Imágenes del útero II

La mente y el cuerpo son uno, aunque, curiosamente, la ciencia más racionalista y asimilada se empeñe en defender lo contrario. Repito, la mente y el cuerpo son uno, una unidad difícil de percibir, dado lo limitada de nuestra visión. Ya dice la ginecóloga Christiane Northrup en su libro Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer que el patriarcado es la separación del cuerpo y la mente. Una separación aprehendida de tal manera que nos identificamos por completo con la mente. Creemos ser esa que piensa a todas horas o, peor, los pensamientos en sí y renegamos o nos olvidamos de nuestro cuerpo, soporte, sostén, generador y parte indivisa de nosotras mismas. 

Al haber crecido alejadas de nuestro cuerpo, se nos hace especialmente complicado tomar conciencia de su existencia, sentir interiormente su estado y acceder a una conexión profunda. Por esto creo que se hace absolutamente necesario comenzar un trabajo personal de autodescubrimiento y reunificación de la mente y el cuerpo, proporcionando la unidad que nos da la fuerza de reunir todos nuestros potenciales. Y para comenzar necesitamos saber, conocer y asimilar cómo somos en el interior. A continuación os ofrezco unas imágenes que pueden ser útiles para, desde la mente, ir al interior y propiciar la sensación interna de contacto íntimo con nuestros órganos sexuales. De esta manera se posibilita devolver a la mente la dimensión de los órganos ocultos. Pero este es solo el primer paso, el segundo, y crucial, es reconocer en el propio cuerpo, sentir desde su interior, la presencia de estos órganos y darles un espacio.

Espero que sirvan como un primer paso estas imágenes. Te propongo un ejercicio poderoso que puede ayudarte a integrar el espacio corporal que hemos perdido.

Ejercicio:
Mira estas imágenes primero y familiarízate con las formas y elementos de los dibujos. Después, cierra los ojos, respira relajadamente y observa el foco de percepción del centro de tu frente. En tu frente hay un foco que es el espacio a través del cual aparecen los pensamientos y percibes el mundo exterior. Date cuenta de su existencia. Una vez hayas localizado ese foco de percepción, imagina que lo metes en un ascensor y que puede viajar por tu cuerpo. Viaja hacia el interior de tu cuerpo con ese foco de percepción y llévalo hasta donde los siguientes dibujos te muestren en tu interior. 


Esta es una imagen del suelo pélvico que te puede ayudar a localizar el ano, periné, vagina, uretra y clítoris. 


A continuación, mira este dibujoesquemático del útero visto frontalmente.




El útero visto desde la espalda de la mujer.




 El útero visto desde el lateral. Verás que aunque frontalmente se dibuje como una estructura elevada, el útero en realidad descansa sobre la vejiga urinaria, generalmente hacia delante, aunque cada útero presenta diferente inclinación y también es posible que tengas un útero retroverso, como se muestra en la fotografía de abajo. 



El útero en una vista cenital en relación con los demás órganos de la pelvis.




Espero que este ejercicio te sirva para localizar, viajar con tu conciencia por el interior de tu cuerpo y comenzar a reintegrar la experiencia corporal de la pelvis de la que, lamentablemente, tan desconectadas estamos. ¡Qué lo disfrutes!







domingo, 2 de noviembre de 2014

De pareja a trío




Os presento mi nuevo proyecto. Se llama En la Pareja y es el hogar de un taller on line diseñado para las parejas que, después del nacimiento de un hijo, están pasando por problemas y conflictos. Desde hace años acompaño a mujeres en la maternidad a través de círculos y grupos de apoyo y una constante ha sido la crisis de pareja por la que se suele pasar cuando dejamos de ser dos y nos convertimos en tres (a veces en cuatro o más). Cuando una parte de la pareja comienza a querer cosas diferentes, a cambiar por dentro y por fuera y la otra parte no acompaña este proceso, suele crearse una situación de desequilibrio en la que los enfados, las peleas y los silencios pueden apropiarse de un periodo que, paradójicamente, es maravilloso.

Sé por lo que se pasa porque yo misma pasé por ahí hace diez años, cuando nació mi primera hija. Poder nombrar el problema, tener una visión más elevada de una misma y de la otra persona y  herramientas eficaces para el propio crecimiento es imprescindible para comenzar a crear una nueva relación en la que las dos partes sean más ellas mismas. Para mi es fundamental que las mujeres y los hombres nos recuperemos de este largo letargo en el que nos hemos perdido de ser quienes somos. Las relaciones de pareja pueden ser una parte fundamental de nuestras vidas y merece la pena revisarlas y darles el espacio que se merecen. Aviso de que aunque las fotos sean de parejas heterosexuales, en realidad, mi visión incluye también a las parejas homosexuales con hijos. 

Os invito a echar un vistazo a mi nuevo proyecto y os emplazo para, dentro de poco, continuar hablando de familia con el lanzamiento de mi nuevo libro De Pareja a Trío: Crisis de pareja tras el nacimiento de un hijo, de la EDITORIAL Ob Stare. 



lunes, 27 de octubre de 2014

Lactancia, una cuestión incómoda

Soy de las mujeres que se han involucrado en el movimiento de apoyo a la lactancia y de un tiempo a esta parte me apetece hacer una serie de reflexiones en voz alta sobre el asunto:

1.- La lactancia materna no es beneficiosa para el bebé, la leche artificial es lo perjudicial. La manera en que se aportan los datos está reflejando una posición que, bajo mi punto de vista, no es adecuada. No es que la lactancia materna beneficie a los niños, ya que es el alimento natural y propio de ellos, sino que la alimentación artificial presenta perjuicios: inteligencia, alergias, enfermedades...

2.- Lactancia y amor no son lo mismo. Las madres que amamantamos no amamos a nuestros hijos más que las que no lo hacemos. Este es un error de bulto que creo que las personas que comunicamos sobre temas de lactancia debemos atender. El amor y el vínculo son aspectos más sutiles y fundamentales y no podemos dar por hecho que los bebés que no son amamantados no son amados igual o más que los que sí lo hacen.

3.- La lactancia materna no nos protege a las mujeres del cáncer de mama; es la falta de lactancia lo que es un factor de riesgo. De igual manera que en el punto 1, volvemos a poner el énfasis en lo no natural y así se entiende peor el concepto. 

4.- Amamantar es tan esencialista como hacer la digestión y fabricar bilis. Frente a las visiones que definen cualquier acción biológica de la maternidad como esencialista, me pregunto qué tiene de esencialista querer usar mis tetas para lo que fueron concebidas: dar de mamar. Mis pulmones fueron diseñados para respirar y por no ser esencialista no voy con un respirador artificial por la vida. Por ese motivo tampoco uso leche artificial ni biberones.

5.- La OMS recomienda seis meses (no cuatro) de lactancia materna exclusiva y a demanda (del bebé), otros seis meses (hasta el año) de alimentación complementaria (la leche materna sigue siendo primera y básica) y, a partir de ahí, alimentación normal y más lactancia hasta que mamá y bebé/niño quieran. La OMS no recomienda mi Primer Danonino a los 4 meses ni otras barbaridades de la industria alimentaria. 

6.- La mejor leche para una cría de humano, es la de una madre humana. La mejor leche para las crías mamíferas es la de sus madres. La leche no pierde nutrientes ni baja de calidad por sorpresa cuando el bebé cumple un determinado mes o alcanza una edad concreta. La leche de vaca es para criar terneras. Las vacas, al año, no cambian los terneros por cabritos ni las gatas a sus cachorros por lobeznos. Cada especie fabrica la leche ideal para su especie.

7.- No se sabe a ciencia cierta la edad "normal" de destete en humanos. Algunos estudiosos la estiman entre los dos años y medio y los siete.

8.- En general, muchos pediatras, ginecólogos y comadronas no tienen ni idea de lactancia porque nunca han dado de mamar y no se le da demasiada importancia en los planes de estudio. La realidad es que a día de hoy aún hay quien cree que ante una mastitis hay que destetar o no saben detectar un mal agarre o un frenillo. Mi sugerencia a las madres: acudid a los grupos de apoyo a la lactancia o a las asesoras, suelen estar más actualizadas y saben más que los que se supone deberían saber.

9.- Hay una sospecha generalizada dentro del paradigma científico que ha traspasado a las propias mujeres, según la cual existe el prejuicio de que tu cuerpo no va a hacer lo que se espera que tiene que hacer, ya sea parir naturalmente o amamantar a tu cría. Pensar un poco sobre esta visión, que impregna la práctica de la salud de la mujer, puede ayudarnos a no dejarnos influir por ella.

10.- Dar teta es una decisión íntima, personal y debería tener su origen en el deseo propio. No creo en las presiones sociales ni en los ideales ni en lo que digan los demás. Si quieres amamantar a tu bebé, hazlo. Si no quieres, no lo hagas. Si quieres amamantar y tienes dificultades, busca apoyo en los grupos de lactancia y las asesoras si no lo encuentras en la sanidad.

Ahora la novedad es enviar el mensaje desde la sanidad de que lo mejor es amamantar, pero ante cualquier dificultad, como no saben resolverla y se sienten incómodos, te lanzan a comprar un bote de leche. De esta forma volvemos a casa llenas de culpabilidad. Busca ayuda activamente si deseas amamantar y tienes problemas. Y si has decidido que no amamantas a tu bebé conociendo la información, disfruta de tu maternidad y no creas, ni por un instante, que eres peor madre. Por mi parte, seguiré apoyando la lactancia materna como una actividad que emerja del deseo de la madre y del bebé y como medio para derribar la información "científica" sobre nuestro cuerpo. 

viernes, 24 de octubre de 2014

Casilda Rodrigañez y la sumisión

Quien me ha oído en las charlas sabe que siempre cuento que cuando leí el libro de Casilda Rodrigañez "La represión del deseo materno y la génesis del estado e sumisión inconsciente" algo sucedió. El click que acompaña el cambio, la apertura, la mirada cambiada de eje. Me cambió porque me di cuenta de que ya no podía seguir viendo como "normal" lo que no eran más que reflejos del poder sobre mi y de mi sumisión "normalizada". Y entonces todo volvió a chirriarme, ya lo había hecho antes, pero ahora desde otro espacio en el que yo tenía más cabida. Damos por sentado que la sociedad se construye para mejor orden y funcionalidad y no concebimos que ese orden solo pueda ser debido a una mayor comodidad de unos grupos dominantes y que sirva a unos determinados valores concretos y, desde luego, superables. La competitividad es solo una manera de estar en el mundo, otra sería la cooperación. La sumisión sirve a unos fines determinados y no a otros. Si algo vengo observando desde que hace diez años comencé a rumiar sobre estos y otros temas es que la sumisión nos iguala a casi todas. Nos iguala en lo que decimos y lo que callamos, nos iguala en cómo lo decimos y desde dónde. Sumisas incluso en la insumisión, respondiendo siempre a valores de fuera, reaccionando a lo externo, en vez de escogiendo el camino desde el centro de una misma. Si no fuera mujer, si no fuera hombre ¿qué haría en la vida? Si no estuviera sujeta a mandatos de género, si pudiera ser o no ser madre, si pudiera trabajar en lo que quisiera ¿en qué lo haría? ¿Qué sería, a qué dedicaría mi tiempo? Si hubiera crecido sin limitaciones ¿qué hubiera desarrollado mi alma? ¿A quién habría amado? ¿Con quién pasaría mi tiempo? Responder a esas preguntas y comenzar a caminar en la dirección que deseo, a eso le llamo tener poder. 

Mi propuesta es que, llegadas a un punto, en vez de continuar chocando con el cristal del patriarcado (que existe) para acceder al otro lado creyendo que allí nos espera un mundo mejor, podemos sobrevolarlo y decidir nuestro propio vuelo, más allá de los roles, creencias y estereotipos asignados. Podemos volar lejos o quedarnos cerca, ser mariposas o gusanos, podemos subir o posar los pies en la tierra... quizá haya herramientas que alejadas de la razón (tan superior ella) no estemos utilizando. ¿Qué tal si volamos con la imaginación? 

Vale, no deja de ser un artificio mental pero, ¿qué crees que son las ideas que tienes sobre ti y el mundo?

Si no tuvieras miedo, si creyeras en ti misma, si no hubieses sido mujer en un entorno patriarcal ¿Qué harías que no estás haciendo?


* Poder (empoderamiento): acción de tomar decisiones en la vida bajo criterios propios.



miércoles, 15 de octubre de 2014

¿Desde dónde salimos al mundo?

¿Desde dónde las mujeres vamos a conquistar el espacio que nos es también propio? ¿Desde qué plataforma nos vamos a mover en el mundo físico y material? ¿Con qué soporte contamos como seres humanos para alcanzar nuestras metas y objetivos? ¿Cuál es el espacio interno desde el que crear la propia realidad?
 
Cada vez que me encuentro con mujeres observo que esta es una constante. Alcanzamos la mente como eje desde el cual articular nuestro mundo y nos olvidamos del cuerpo físico. El cuerpo es el terreno-espacio material propio y subjetivo que nos conecta con el mundo tangible. Es el cuerpo la plataforma a través de la cual el mundo físico entra en mi psique y en mi organismo y es el cuerpo el que me expresa y me da un espacio en el mismo.
 
Uno de los mayores conflictos que he tenido en mi vida tenía que ver con la búsqueda de mi sitio, mi lugar en este mundo. ¿Qué hacer, cómo, para qué, por qué? eran constantes y agotadoras reflexiones. Y la sensación que me acompañaba era de que no había un eje desde el cual encontrar la respuesta, tan solo espacio vacío, nubes cambiantes, gas, puros pensamientos sin dirección desde los cuales resultaba muy difícil articular mis pensamientos y llevarlos a la acción. Recuperar mi cuerpo para mi, hacerlo mi hogar, mi territorio sagrado ha sido un proceso maravilloso.
 
Necesitamos un eje interno mental y físico que nos permita crear un movimiento desde el interior hacia el exterior. Que nos permita alcanzar metas y lograr objetivos. Un eje desde el cual ponernos en pie y pisar fuerte sobre el mundo físico y transformar lo que no nos guste en nuestra sociedad y crear una realidad mejor y más digna para todos.
 
Creo que todas las mujeres merecemos morar en nuestros cuerpo y, desde ahí, crear la realidad que deseamos. Porque si no estás en ti, ¿Dónde estás? Si no ocupas tu propio cuerpo internamente ¿Cómo ocuparás un espacio exterior? Si no tienes tú el poder sobre tu cuerpo ¿Quién lo tiene?
 
 
 

Hacemos comunidad en Facebook