lunes, 21 de abril de 2014

El parto, una cuestión de género

No sé vosotras, pero yo me he preguntado muchas veces cómo es posible que después de las recomendaciones de la OMS sobre los partos, las estrategias de parto normal de las administraciones sanitarias y los informes y la evidencia científica, todavía nos encontremos con las tasas de cesáreas, episiotomías y la deshumanización y mala praxis reinante en nuestros paritarios. Durante mucho tiempo pensé que los profesionales sanitarios no se informaban correctamente ni se actualizaban ni hacían bien su trabajo, pero después de conocer a muchos de ellos e intercambiar ideas, lo que observo es que nos encontramos con otra cuestión más de fondo y profunda. Tan profunda que unos documentos o estudios o protocolos no pueden cambiar fácilmente la realidad de nuestras maternidades. 
Os dejo un extracto de un trabajo que he realizado para el posgrado en Salud y Género que estoy cursando actualmente. Disculpad el lenguaje académico, pero he creído que merecía la pena hacer la reflexión en voz alta.

" (...) 

Porcentaje de episiotomías practicadas en España: 79 % (dato 2009)
Porcentaje de cesáreas en España (todos los hospitales públicos y privados): 25,8 % (dato de 2009)
Recomendaciones de la OMS sobre porcentaje estimable de episiotomías: 20 %
Recomendaciones de la OMS sobre porcentaje estimable de cesáreas: 15 %

Observamos como la diferente forma de abordar la misma situación fisiológica, el parto, proporciona resultados tan diversos. La excesiva medicalización de este proceso natural conlleva una serie de perjuicios para la madre y el recién nacido, que abarcan desde el riesgo físico hasta la insatisfacción psicológica. Desde hace algunas décadas se viene trabajando desde los diversos sectores involucrados e instituciones internacionales y nacionales a través de recomendaciones y planes de humanización del parto sin que se haya producido un cambio drástico en las cifras de cesárea, partos instrumentales o episiotomías (por citar solo algunas de ellas). Y eso a pesar de que los informes y estudios científicos avalan el parto normal como beneficioso para la salud de la madre y el recién nacido y que en la actualidad se tiene constancia de los perjuicios añadidos de determinadas prácticas.

Análisis
La intención de este documento es valorar si, en la resistencia al cambio que encontramos en la aplicación de recomendaciones sobre el parto natural por parte de los/as profesionales de la salud, podemos encontrar sesgo de género. La primera consideración que ha de hacerse es que este ámbito medico de actuación incide directa e inequívocamente sobre las mujeres, más concretamente sobre su salud sexual y reproductiva.  Para comenzar este análisis, he realizado una lista de atributos considerados femenina y otra masculinos que subyacen en la distribución de roles en nuestra cultura

Atributos femeninos
Atributos masculinos

Pasividad
Debilidad
Incapacidad
Ignorancia
Sumisión
Sufrimiento
Impureza
Emocionalidad
Dependencia


Acción
Fortaleza
Capacidad
Conocimiento
Poder
Agresividad
Pureza
Racionalidad
Competitividad


Si observamos los procedimientos médicos habituales efectuados en un típico parto medicalizado y los contrastamos con el listado de atributos considerados propios del género femenino, veremos cómo esos procedimientos obligan a la mujer a asumir los roles culturales que les son dados, incluso ante un hecho fisiológico. Para ejemplificar esta cuestión, tomemos como ejemplo la movilidad durante el parto. En los partos medicalizados se coloca a la mujer en litotomía, con una vía conectada y monitorización continua, lo que hace imposible su libertad de movimientos; se provoca así en la mujer una situación de pasividad, sometimiento y dependencia. En un parto natural no intervenido, la mujer busca las posturas que mejor se acomoden a la situación, lo que implica atributos propios del género masculino como acción, conocimiento o capacidad. Lo mismo puede deducirse de la administración de oxitocina sintética, que responde a los atributos de debilidad e incapacidad, como si el cuerpo no fuera suficientemente fuerte o capaz de producir por si mismo las contracciones necesarias. El rasurado púbico y el enema hacen especial referencia a la tradicional consideración del cuerpo de la mujer como un cuerpo impuro o sucio. Las episiotomías generalizada y sus consecuencias físicas para la mujer son un buen ejemplo de ejercicio de poder sobre el cuerpo de la mujer.

El objetivo de este análisis no es sugerir que estas prácticas se hayan creado únicamente para provocar estas experiencias de sumisión e incapacidad en las mujeres que dan a luz; sino apuntar a que si se siguen practicando, a pesar de todas las evidencias científicas y los documentos existentes hoy en día, es porque responden a una visión de lo femenino: un fundamento inconsciente más profundo que el hecho de practicar un procedimiento médico rutinario o no hacerlo.

Cuando la mujer da a luz de forma activa en un parto natural sin intervención (o con la mínima posible), la mujer subvierte los fundamentos de rol del género asignado y esto provoca el rechazo de los asistentes: se vuelve activa, expresa su fortaleza y/o emociones, da por sentada su capacidad y conocimientos y considera su cuerpo puro. 

La medicalización de un proceso fisiológico como el parto continúa ofreciendo una mirada distorsionada del cuerpo de la mujer. A las mujeres, nos invita a desconfiar de nuestro cuerpo, alejándonos de nuestras fortalezas y capacidades. Mientras que a los profesionales, les posibilita sostener el control y el poder sobre un territorio sobre el que tradicionalmente han tenido potestad.

Medidas

  1. Para revertir este estado de cosas, debería trabajarse con los/las profesionales sanitarios ofreciendo cursos de formación específicos sobre género y parto normal.
  2. Las matronas responsables de la preparación al parto en los centros de salud, deberían trabajar con las mujeres embarazadas facilitando la toma de decisiones y el empoderamiento de las mujeres durante el seguimiento del embarazo. 
  3. La incorporación del parto domiciliario optativo dentro del Servicio Andaluz de Salud para aquellas mujeres que lo desearan, ofrecería una visión más normalizada y segura del mismo.
  4. La creación de casas de partos públicas de forma que en el imaginario colectivo comiencen a distanciarse procesos fisiológicos de procesos médicos. Quedando estos últimos restringidos a aquellas situaciones médicas que lo requieran. 
  5. Los medios de comunicación ofrecen igualmente una visión distorsionada del parto. Es habitual leer titulares en los que, en un parto espontáneo en la calle, se insiste en que fueron extraños, (curiosamente, casi siempre hombres: el taxista, el piloto o un policía quienes ayudaron a la mujer a dar a luz) presentándolos como héroes que salvaron a la mujer y al recién nacido del inminente peligro que supone el nacimiento. De esta forma el parto queda resignificado socialmente como un proceso peligroso que requiere siempre asistencia técnica.

Conclusión: La medicalización del proceso de parto responde a un imaginario colectivo trazado sobre el cuerpo de la mujer y sus competencias. Quizá así pueda explicarse la reticencia de profesionales y usuarias a favorecer un parto normal. Este simbolismo creado y perpetuado es difícilmente reversible sin un ejercicio colectivo e individual de revisión del miedo, los roles de género y los patrones asimétricos de poder.

miércoles, 2 de abril de 2014

Menstruación, Mujer y Salud




¿Por qué menstruamos? ¿Por qué nos duele la menstruación? ¿Qué nos han contado sobre la ella? 

La menstruación, hoy día sigue siendo un tabú. La imagen que desde los medios de comunicación nos llega de ella es la de una incómoda realidad de la que podemos deshacernos gracias a la industria. Que no huela, no traspase y no se note parece ser la máxima aspiración. En esta charla conoceremos más nuestra menstruación y las alternativas saludables y naturales frente a las propuestas por la industria y la medicalización de nuestros cuerpo.

El sábado, 5 de abril a las 17:30 en la Feria de Muestras de Fermasa (Armilla) - Granada dentro de la programación de Bionatura Andalucía. Charla gratuita.

martes, 18 de marzo de 2014

Irruptores endocrinos


Quiero traer a este blog esta carta de la SESPAS, Sociedad Española de Salud Publica y Administración Sanitaria. Llevo años señalando que muchos de nuestros males proceden de la contaminación y que necesitamos tomar medidas urgentes e intentar por todos los medios regular una industria química todopoderosa. No podemos seguir creyendo que nuestra salud depende únicamente de nuestros estilos de vida. Estamos influenciadas por el medio ambiente en el que vivimos. No hay un dentro y un afuera, hay ecosistemas interelacionados y dependientes. Y nosotras somos uno de ellos. Podemos optar por alimentarnos con productos ecológicos (de esta manera, permitiremos que esa tierra pueda seguir cultivando alimentos para las siguientes generaciones), usar cosmética natural, reducir la utilización de productos químicos en el hogar y cuidar y cuidarnos. Y podemos exigir a nuestros gobernantes que comiencen a legislar para el bienestar de las personas y no antepongan intereses económicos de la industria sobre nuestra salud.

Os dejo la carta íntegra que lo explica mejor. Para mejorar la lectura he omitido las referencias bibliográficas que encontraréis, de todos modos, en este enlace con la carta original: http://www.sespas.es/adminweb/uploads/docs/Carta%20EDC.pdf


Sra. Ana Mato, Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Gobierno de España

Nos dirigimos a usted para expresar nuestra honda preocupación por los efectos sobre la salud humana y ambiental causados por las sustancias capaces de alterar el sistema hormonal, conocidas como disruptores endocrinos (EDC, Endocrine Disrupting Chemicals en inglés), y solicitarles la adopción de medidas y políticas urgentes para reducir la exposición de la población y el medio ambiente a dichos tóxicos.
Los EDC se encuentran en alimentos, agua, envases, juguetes, textiles, cosméticos, plaguicidas, productos de higiene, materiales de construcción, materiales de uso clínico y en otros numerosos artículos de consumo. Por tanto, la población general está expuesta por vía digestiva a estas sustancias a través de la ingesta de alimentos y agua contaminados o sometida a prácticas odontológicas, por vía respiratoria a través de la inhalación del aire interior de los hogares, dérmicamente con la utilización de cosméticos que contienen EDC, o directamente por vía endovenosa cuando son sometidos a prácticas sanitarias y tratamientos hospitalarios que conllevan el uso de plásticos, entre otras vías de exposición. Numerosos estudios han mostrado la presencia de decenas de EDC en la población española, incluyendo mujeres embarazadas y niños1,2,3,4,5,6,7.
En España los niveles corporales o concentraciones en el organismo de las personas de ciertos EDC (la llamada ‘contaminación interna’) son muy superiores a los de otros países8, y representan una clara amenaza para la salud, el bienestar y la economía de nuestros ciudadanos y de nuestro estado del bienestar. En las últimas décadas hemos observado un importante incremento de enfermedades relacionadas con factores ambientales (entre ellos, la contaminación por EDC), incluyendo salud reproductiva (por ej., infertilidad, malformaciones congénitas), tumores y otras enfermedades en órganos hormono-dependientes (mama, próstata, testículo, tiroides), enfermedades metabólicas (diabetes, obesidad), enfermedades inmunológicas y alteraciones en el desarrollo del sistema neurológico, entre otras. Nos parece impropio de un estado democrático moderno que esta carga de enfermedad sea ignorada por las políticas públicas relacionadas con la salud, el medio ambiente, la alimentación, la industria o la economía9,10.

Así mismo, se han publicado numerosos estudios que muestran los efectos dañinos de los EDC sobre animales y medio ambiente, además de su relación adversa con la salud humana, ya señalada. Estos estudios han sido revisados recientemente de forma independiente y sistemática por la Sociedad Americana de Endocrinología11 (una de las más prestigiosas en este campo de EEUU), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial para la Salud (OMS)12, la propia Comisión Europea13, y otros investigadores independientes14. Todas las revisiones coinciden en su honda y racional preocupación por los efectos adversos que los EDC están teniendo en sociedades de todo el planeta, y en la necesidad de acciones mucho más enérgicas para proteger a la ciudadanía.
El hecho es que, al igual que las hormonas, los EDC actúan a dosis extremadamente bajas; que los EDC pueden ocasionar cambios moleculares y celulares permanentes en órganos y tejidos, en particular, cuando la exposición tiene lugar durante periodos de desarrollo especialmente sensibles (por ej., exposición in útero); que los efectos pueden no manifestarse de inmediato, sino años después de la exposición, en forma de enfermedad o disfunciones; y, que las hormonas y los EDC pueden presentar curvas dosis-respuesta no monotónicas y, por tanto, científicamente, no pueden establecerse umbrales de exposición seguros a estas sustancias.

Vemos pues con enorme preocupación el retraso de la Comisión Europea en adoptar los criterios científicos para identificar los EDC y potenciar actuaciones eficaces10. En particular, nos preocupa que se ignoren los conocimientos científicos existentes sobre los efectos combinados de los EDC (debido a las mezclas de EDC que contaminan habitualmente a las personas), de forma que sustancias que individualmente pueden tener un efecto hormonal compensado endocrino leve, cuando actúan conjuntamente con otros EDC dan lugar a un efecto mucho más potente, como se ha evidenciado, por ejemplo, en estudios sobre efectos estrogénicos de mezclas de plaguicidas. Por tanto, al igual que ocurre para otras sustancias sin umbral de exposición seguro, como cancerígenos, mutágenos, sustancias persistentes o bioacumulativas, no se debe distinguir los EDC en función de la potencia de sus efectos.
También queremos llamar su atención sobre la necesidad de utilizar nuevos métodos de ensayo que tengan en cuenta el mayor número de mecanismos de acción de los EDC, y faciliten por tanto la identificación de un mayor número de sustancias EDC, garantizando así una mayor protección de la salud pública18. Es asimismo patente la necesidad de que las Encuestas de Salud que se desarrollan en España incluyan el estudio de la contaminación humana por EDC, una necesidad frecuentemente discutida pero casi nunca asumida y llevada a la práctica.

Dadas las múltiples causas y consecuencias de la contaminación humana, alimentaria y ambiental por EDC, a nadie se le escapa que es incoherente abordar esta problemática desde un único ministerio o autoridad; por ende, todos esperamos que una acción de gobierno a nivel europeo que integre esfuerzos y políticas de un alcance mucho mayor que el existente hasta ahora en España, donde la pasividad ante los EDC han sido desgraciadamente habituales, sin considerar los enormes costes personales y sociales que está teniendo tanta inacción.
Por todo lo anterior, le pedimos que España adopte una posición favorable a una regulación más estricta de los EDC en Europa empleando para ello toda su capacidad de influencia y su participación en los organismos e instituciones concernidas.
Independientemente de ello, le pedimos que a nivel nacional implante una serie de políticas para reducir el riesgo que los EDC causan en la salud:
- Formación de profesionales sanitarios y del ámbito educativo, en particular de aquellos en contacto con mujeres embarazadas y niños.
- Información ciudadana sobre medidas para reducir la exposición a EDC.
- Eliminación del uso de EDC en contratas y compras públicas (Ej, mantenimiento de edificios y carreteras, jardinería, guarderías, colegios, etc.).
- Prohibición de la exposición laboral a EDC de trabajadoras embarazadas y lactantes. Campaña de prevención de la exposición laboral a EDC.
- Prohibición de EDC en materiales y productos en contacto con alimentos y en artículos y productos de uso infantil.
- Apoyar la investigación sobre exposición a EDC en España y cómo prevenirla.
Como sabe, estamos a su disposición para colaborar en el desarrollo de medidas y políticas para mejorar la salud de la población y concretamente estaremos dispuesto a facilitar todo el apoyo posible para reducir la exposición de la población y el medio ambiente a los EDC.
gradecemos de antemano su atención y quedamos a la espera de su respuesta. Atenta y respetuosamente, le saludan,
p.a. D. Ildefonso Hernández Presidente SESPAS
p.a. Dña. Beatriz González Vicepresidenta SESPAS

La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) reúne 12 sociedades científicas y 3.800 profesionales y científicos del campo de la Salud Pública en España.


Para conseguir que el gobierno escuche estas demandas es necesario recabar apoyos de todo tipo de organizaciones que trabajan por la defensa de la salud y/o del medio ambiente en España y por ello os pedimos que suscribáis las peticiones de SESPAS, enviando un correo a Dolores Romano quimicos@ecologistasenaccion.org con el nombre de vuestra organización, persona de contacto y su correo electrónico y teléfono. Cuando hayamos recabado un número importante de apoyos los haremos llegar conjuntamente a los Ministros de Sanidad y de Medio Ambiente.

Leer más sobre el tema: 

lunes, 24 de febrero de 2014

Beatriz Gimeno y el feminismo antimaternal


Estimada  Beatriz Gimeno:

feminismo de la diferencia maternidadLa semana pasada leí tu artículo que lleva por título “Construyendo un discurso antimaternal”. Para comenzar te digo que como título me parece algo raro. Quizá porque no se puede construir un discurso antimaternal sin construir un discurso pro-extinción de la especie humana. Que es una opción, no digo que no, pero que como respuesta al estado de cosas me parece éticamente inadecuada. 

Aseguras en tu artículo, y entrecomillo para que no quepa duda, lo siguiente: El feminismo tiende a ignorar la naturaleza compulsiva de la maternidad, a quitar importancia a su papel en la comprensión de la discriminación estructural e ideológica de las mujeres y a mantener como tabú cualquier discurso contrario”. Mujer, decir que el feminismo* tiene como tabú un discurso contrario a la maternidad es, como poco, nada cierto, por no decir una mentira. La verdad es que me da cosa decirte esto pero, si quieres conocer discursos antimaternales en el feminismo puedes leer a Simone de Beauvoir y, en la actualidad, a Badinter y también puedes pasarte por casi cualquier Instituto de la Mujer o Ministerio de la Igualdad de este país. Allí encontrarás discursos antimaternales para que goces. Por si acaso no me crees, desde el «Todo el organismo de la mujer está adaptado a la servidumbre de la maternidad y es, por tanto, la presa de la Especie» hasta “La maternidad es una nueva forma de esclavitud” han pasado generaciones de feministas dispuestas a rubricar estas máximas. También puedes leer las entrevistas que le hacen a la escritora Doris Lessin y aplacar la necesidad de discursos antimaternales. O repetir el slogan encubierto en cada campaña de “el trabajo es un derecho, la familia una carga” al que de tan acostumbradas que estamos, ni recaemos.

Que me digas que el feminismo no ha construido un discurso antimaternal es, o poco informado (cosa que viniendo de ti no creo) o profundamente tendencioso. Y que digas que “desde el feminismo surgen periódicamente discursos promaternales que ofrecen, supuestamente, nuevas visiones de la maternidad que terminan siendo la misma”, es ya el acabose. Querida Beatriz, no son discursos promaternales desde dentro de la ideología feminista; son discursos diferentes desde los diferentes feminismos. No es que surjan periódicamente es que son visiones feministas diferentes. No hay un único feminismo, no hay una única voz feminista, no hay un único discurso feminista y negarlo es profundamente patriarcal. Es jugar con un arma propia del opresor. Frente al feminismo institucional tomado mayoritariamente por el feminismo de la igualdad; hay multitud de visiones feministas que han convivido históricamente y que continúan existiendo: feminismo utópico, anárquico, cultural, de la diferencia...

Relegar a anecdótico una construcción ideológica, a la vez que se pretende elevar a discurso social de genero lo que no es más que una experiencia de fracaso personal: quise ser madre y después me arrepentí, es mentir. Es demasiado patriarcal acallar las otras voces disonantes, amordazar a la otra, negando el valor de su voz. Intentas desprestigiar unos movimientos, como el feminismo de la diferencia y el ecofeminismo que, estoy segura, conoces, disminuyendo su significado y peso. Flaco favor nos hacemos entre mujeres cuando jugamos con la manipulación y la falsedad para crear polémicas estériles que no benefician a ninguna. 

* Entiendo que cuando Beatriz habla de feminismo, lo hace desde el feminismo de la igualdad.

jueves, 20 de febrero de 2014

Curso Sexualidad: claves de mi cuerpo de Mujer, 22 de febrero


El cuerpo de la mujer, tradicionalmente negado, rechazado y vejado por la mayoría de 
las culturas, es una de las grandes asignaturas pendientes.






Frente a las visiones puritanas, retorcidas, funcionales o esteticistas de nuestros cuerpos, necesitamos retomar el valor que tienen desde una perspectiva naturalista y empoderante que no niegue la biología ni la mente, a la vez que asume la fuerza de la cultura, y nos capacite para relacionarnos con él de forma sana y coherente.


Hablar de sexualidad es hablar de relación. Sobre todo de la relación que mantengo conmigo misma. Es hablar de deseo y placer, de presencia, de conciencia, de energía, de Amor (en genérico)… hablar de sexualidad es hablar de  Vida.

Nos han educado en la represión sexual, en la negación del placer como parte innegable de la existencia y nos hemos acostumbrado a poner un muro de ladrillos, tensiones y corazas entre el mundo que nos rodea y nosotras mismas. Es como si entre el mundo y yo misma se interpusiera un escudo infranqueable que me oculta, pero, a la vez, me impide Vivir en mayúsculas. Es difícil vivir la sexualidad estando acorazada, con tabúes, miedos, estereotipos y cadenas…

La propuesta de este curso es una toma de conciencia del cuerpo como elemento vertebrador e indispensable de las experiencias, no solo sexuales, sino vitales.

Ofrecer una perspectiva diferente sobre el sexo y la sexualidad, entendiendo la sexualidad como una manera de estar en el mundo en la que tiene cabida el sexo, la 
maternidad (embarazo, parto y lactancia), el ciclo menstrual o, incuso, la creatividad.

Abrir nuestros sentidos para permitirnos ir liberando las corazas, los miedos y las resistencias que, tanto en las mentes como en el cuerpo, no nos dejan ser quienes somos.

Frente a la visión más tradicional de la sexualidad entendida como acto sexual (preferentemente entre adultos heterosexuales), nos disponemos a recorrer nuestro cuerpo y a conquistarlo para abrir las puertas de los sentidos y el potencial que adivinamos en él. 

Este curso se articula en torno a tres propuestas complementarias:

Seminario on line de tres horas el día 22 de febrero de 2014 con teoría y prácticas donde las participantes pueden  exponer sus dudas y experiencias. Las clases quedarán grabadas a disposición de las participantes durante 20 días.

  • Clase 1: Exposición teórica (con preguntas y respuestas).
  • Clase 2: práctica corporal (con preguntas y respuestas). 
  • Clase 3: práctica corporal (con preguntas y respuestas). 


Archivos de audio con ejercicios guiados. 

- Un blog privado y exclusivo para las participantes durante 20 días con recursos, videos, textos, bibliografía y la posibilidad de compartir experiencias, dudas y opiniones con las demás participantes. 


¿Qué pasa si no puedo asistir al curso el 22 de febrero? Puedes ver el seminario de 3 horas cuando quieras y cuantas veces quieras durante los siguientes 20 días. 



Si deseas recibir el programa completo del curso sin compromiso, 
escribe a:

Más información en: 

lunes, 10 de febrero de 2014

¿Es la infanta tonta?

¿Es la infanta Cristina escasa en entendimiento o razón? Esa es la pregunta que queda colgando en el aire tras las declaraciones de la infanta Cristina. Y la respuesta es tan complicada de resolver porque lo mires por donde lo mires, no hay por donde cogerlo. Primero, que el abogado Miquel Roca, uno de los padres fundadores de la Constitución española, alegue como argumentos jurídicos en la defensa de su protegida que la infanta no sabía nada de los negocios de su marido y que era una mujer enamorada, solo puede ser debido a que:

a.- Al señor Roca se le ha olvidado el derecho (será de poco usarlo), pues el desconocimiento de las leyes no exime la obligación de su cumplimiento.

b.- El supuesto enamoramiento de la infanta no puede ser una alegación al principio de responsabilidad personal. Se parece sospechosamente al concepto de crimen pasional (como se llamaba antes a la violencia de género); ya saben, eso de la maté por qué era mía. La pasión nubló mi mente.

c.- Defender la falta de conocimientos técnicos básicos para la vida (¿régimen de gananciales o separación de bienes? ¿qué significa rubricar con mi firma un escrito?... ) de una mujer licenciada en Políticas por la Complutense y con un master en relaciones internacionales en la Universidad de Nueva York es no dejar en buen lugar a estas dos instituciones ya que o sus alumnos salen muy mal preparados o les pudo más la sangre real de la estudiante que los conocimientos adquiridos por la infanta que, a la vista está, no debió de enterarse de nada, nadita, nada.

d.- Y esto nos lleva a otra incógnita ¿cómo es posible que una mujer que no sabe lo imprescindible (no firmes si no estás de acuerdo, no gastes si no es tuyo, no compres si no tienes) no le consta, no recuerda y cuyo único saber es que está enamorada de su santo, ocupe un alto cargo en una entidad financiera desde hace lustros? 

Desde luego, pocas alegaciones pueden hacer los abogados defensores para intentar salvar a su representada visto lo visto. Lo que me escama es que han escogido la más machista y misógina que han encontrado. No solo no tienen fundamento jurídico sino que apela directamente al rancio papel de mujer boba, que firma obediente lo que su maridito le pone por delante, sin poder reflexionar sobre ello con un mínimo criterio. Esa es la tabla de salvación de la infanta... y, esa defensa, viniendo de un político y padre de la Constitución, el señor Miquel Roca, dice mucho de por donde andamos. ¿se imaginan esa misma defensa en el caso de un hombre licenciado con master y puesto de trabajo ejecutivo? No ha de extrañarnos que para muchos aún seamos menores de edad. Lamentable.

miércoles, 29 de enero de 2014

Facebook y la teta

¿Cuándo nos volvimos imbéciles? ¿En qué momento de la historia reciente se nos fue la perspectiva? Anda Facebook bloqueando a mujeres que cuelgan fotos de ellas amamantando a sus bebés. Una de estas mujeres ha sido Nohemí Hervada de Mimos y teta. Alguien la denuncia por colgar fotos de desnudos y/o pornográficas y Facebook responde bloqueándola y censurando su perfil. Así, sin más, alegando que no es censura sino política de empresa. 
¿Desde cuándo el acto de amamantar es considerado pornográfico? ¿Un pecho es un desnudo? ¿Han ido estos de Facebook a algún museo en toda su vida? ¿Es inseparable el desnudo de la sexualidad falocéntrica en estos tiempos? ¿Nos hemos vuelto idiotas? Cada cierto tiempo surgen las noticias de madres expulsadas de una piscina pública o de un comercio por dar el pecho, pero ¿qué nos molesta de este gesto? ¿Cuál es el problema? 

A mi, que amamanto a mis hijos, cuando y donde me da la gana, todo esto me parece grotesco y, sobre todo, estúpido y no hace sino señalar el estado mental de quien denuncia y de quien censura: estados de carencia afectiva, modelos equívocos de lo que implica ser un ser humano, cinismo e hipocresía... Vivimos en una cultura hipersexuada. Todo se vende con imágenes sexuales explícitas en los medios a cualquier hora del día; en cualquier marquesina de autobuses, a la vista de todas, grandes y pequeñas: lencería semi-transparente, imágenes implícitas y explícitas sexuales en anuncios de coches, detergentes, moda o cosmética... ¿y ahora, nos vais a echar, bloquear, censurar a las mujeres que amamantamos públicamente? ¿Qué pasa, que si mis tetas no pretenden venderte nada no te gustan? ¿Si no están al servicio de la compra-venta no son aptas? ¡Anda ya...! Si estas actitudes no señalaran una sociedad tan enferma, era para reír. Y no me río porque, en el fondo, me apena que nos hayamos vuelto tan imbéciles. 

Hay creada una protesta en Facebook en la página Revolución Blanca

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