jueves, 25 de septiembre de 2014

Segunda edición de Cuerpo de Mujer. Reconectar con el útero

Voy a adelantar en primicia, porque muchas me habéis preguntado, la publicación de la segunda edición del libro Cuerpo de Mujer. Reconectar con el útero. La primera edición se agotó en pocos meses y desde entonces, he seguido recibiendo peticiones. Hemos tardado, sí, pero creo que ha merecido la pena. En unas pocas semanas tendrás a tu disposición la segunda edición revisada y ampliada. Creía necesario dar a conocer algunos detalles más "científicos" de la relajación del útero para no llevarnos a engaños. La relajación del útero funciona porque está basada en un método de relajación que funciona y que se utiliza en occidente desde hace un siglo, que a su vez está basado en los raja yogas milenarios que, claro, también funcionan. Su aplicación es reconocida por los profesionales de la salud y goza de evidencia científica. Pudiera parecer que cualquier información que no sale de los estamentos oficiales con los que el patriarcado blinda el conocimiento no son válidos. Por eso, he querido dar esta dimensión (que nunca me había parecido necesaria) "científica" a mi trabajo. Parece mentira pero os sorprenderíais de cuantas mujeres que se dicen trabajar en contra del patriarcado necesitan que una "autoridad" les autorice a creer. En fin, que si se necesitaban explicaciones aquí están y que como mi visión es que este trabajo llegue a cuantas más mujeres en el mundo mejor (incluidas las escépticas y patriarcales) bien hecho está.

Además, y dado que estoy disfrutando mucho del posgrado en salud y género, he querido que una mujer con una visión muy similar, con quien he disfrutado aprendiendo, escribiera el prólogo del libro. He tenido el inmenso placer de recibir de Carme Valls LLobet, especialista en medicina interna y endocrinólogía y Directora del Programa Mujeres, Salud y Calidad de Vida del Centro de Análisis y Programas sanitarios de Cataluña, un inspirado texto del que os ofrezco un extracto:

"El extrañamiento del propio cuerpo acompañado de la ignorancia sobre el funcionamiento de los propios órganos internos, ha constituido la base ideológica que ha permitido la represión sobre el cuerpo de la mujer. El útero en especial y desde los tiempos de Aristóteles, se ha asociado a la gran diferencia de las mujeres frente a los hombres y considerado desde el principio como la base de la feminidad. En el útero se arraigaba un nuevo ser durante el embarazo y la mayoría de las dolencias de las mujeres se localizaron el útero. Esta localización en el “histerus” acabó dando nombre a las patologías desconocidas de algunas mujeres que convulsionaban y retorcían su cuerpo en circunstancias en que no podían expresar claramente sus sentimientos o su dolor, ni verbalizarlo. La denominación de histeria o de manifestaciones histéricas, ha etiquetado muchas de las manifestaciones clínicas del cuerpo de las mujeres, que a veces reprimen su sintomatología para ahuyentarse de un rápido y precipitado diagnóstico. El mismo dolor menstrual cuando es intenso se ha catalogado como dolor histérico en lugar de haber estudiado si existe alguna causa biológica que lo haya producido,  o en lugar de intentar paliarlo con una mejor armonía del cuerpo de las mujeres. 


El libro de Mónica Felipe-Larralde nos permite introducir a las mujeres en aspectos desconocidos del funcionamiento de sus propio cuerpo, de su ciclo menstrual y de su útero, con una base científica y neuroendocrinológica del funcionamiento de sus órganos genitales internos y por otras parte se introduce en los elementos del entorno, y en las relaciones de armonía con los sonidos y los ejercicios de relajación que nos permiten retornar a la armonía interna cuando se ha roto por condiciones de estrés o por trastornos emocionales intensos."

Cuerpo de mujer. Reconectar con el útero. En breve a la venta la Segunda Edición.

martes, 23 de septiembre de 2014

Violencia obstétrica

¿Sabes si has sido objeto de violencia obstétrica?
En el artículo 51 de la “Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia “ de Venezuela, 2007, se establece:
“Se considerarán actos constitutivos de violencia obstétrica los ejecutados por el personal de salud, consistentes en:
1. No atender oportuna y eficazmente las emergencias obstétricas.

2. Obligar a la mujer a parir en posición supina y con las piernas levantadas, existiendo los medios necesarios para la realización del parto vertical.
3. Obstaculizar el apego precoz del niño o niña con su madre, sin causa médica justificada, negándole la posibilidad de cargarlo o cargarla y amamantarlo o amamantarla inmediatamente al nacer.
4. Alterar el proceso natural del parto de bajo riesgo, mediante el uso de técnicas de aceleración, sin obtener el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer.
5. Practicar el parto por vía de cesárea, existiendo condiciones para el parto natural, sin obtener el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer”.



La violencia obstétrica aparece como una situación que entraña la vulneración de los derechos esenciales de las mujeres y está basado en la violencia estructural que se ejerce desde posiciones de poder asumidas en el ámbito sanitario. Se diferencia entre violencia obstétrica física, la referida a procedimientos invasivos, medicalización del parto... y una violencia obstétrica psicológica referida a los abusos verbales, ridiculización, infantilización, falta de información a la mujer o trato deshumanizado.

Y tu parto... ¿Cómo fue? ¿Hubo violencia obstétrica? ¿La identificaste en el momento, es decir, sabías que estaban violentando tus derechos con estas prácticas...? ¿Lo supiste después?
Sigo trabajando en este tema que me parece crucial. Creo que todas las mujeres deberíamos hacer el esfuerzo de revisar nuestras vivencias de parto y actualizarlas con la información que tenemos ahora. Cuando decidí dar a luz en casa a mi segundo hijo, muchas personas me decían que era valiente. Nunca lo creí. Lo que me parecía delirante era volver a pisar un lugar donde abusaron de mi. Lo sano fue irme a parir a mi casa y no aceptar y asumir que las cosas son así... que hay un poder vertical que decide por mi lo que es mejor. Sencillamente, me niego.
Y tú... ¿sabes si has sido objeto de violencia obstétrica? 

martes, 16 de septiembre de 2014

Miami y los deseos


Creo que una de las consecuencias de haber comenzado a sanar la relación que se tiene con el propio cuerpo y de comenzar a vivir de forma sana con él y en él, es que una puede situarse de forma íntegra y verdadera en su propia existencia y desde ahí, funcionar en el mundo real. Hace años, cuando estaba formándome como terapeuta transpersonal, hicimos una dinámica en la que recreábamos la propia muerte. Al salir de la experiencia, debíamos escribir tres cosas que hacer antes de morir. Lo primero que escribí fue bañarme desnuda en el Mediterráneo. Es curioso que escribiera eso, pero a mis treinta años aún no me había bañado desnuda en el Mediterráneo y debía de ser un deseo inconsciente bastante acuciante y que ahora, con perspectiva, estimo que antesala de la recuperación de mi cuerpo para mis vivencias sensoriales y sexuales. Ese deseo fue inmediatamente cumplido. Lo segundo que escribí fue que tenía que contar a todo el mundo lo que sabía, compartirme. Salir de el letargo y la burbuja en la que me encontraba. Esto me daba especial miedo. Era mi bloqueo personal e intransferible. A pesar de que había dirigido ya programas de radio y documentales y de que mi vida profesional había estado ligada a los medios de comunicación desde los dieciocho años, mostrarme yo era todo un reto para mi. Podía contar cosas (de los demás), pero dejarme ver tras las palabras, explicar mis vivencias (algunas de ellas fuera de la normalidad), salirme de lo políticamente correcto... eso era otro cantar. De hecho, pocas personas de mi entorno conocían sobre mis búsquedas personales, mi formación o mis anhelos. Salir del armario era imposible.

Entonces comencé a trabajar con mi cuerpo, más concretamente con mi útero. Y comenzó el proceso más liberador de mi vida. Dejé de necesitar caer bien a todo el mundo y de temer lo que los demás dijeran sobre mi. Me replantee seriamente todo lo que creía, pensaba o sentía. Fue liberador para mi porque la necesidad de perfección y de no cometer errores era  muy fuerte. Y así, comencé a compartir mis vivencias, mi experiencia con la relajación del útero y parte de mi mundo interno (espero que sin llegar al exhibicionismo). Una idea que me acariciaba la mejilla por la noche es que los límites son mentales, personales y tienen tanta fuerza como desees creer en ellos o te aferres a las viejas creencias heredadas. En realidad siempre supe que la relajación del útero era un regalo para las mujeres de todo el mundo. Así que decidí trabajar estos conceptos de limitación y ahora se me ofrece la oportunidad de continuar expandiendo mi trabajo por otros ámbitos. Y he decidido hacerlo porque sueño con un mundo en que todas las mujeres, todas, podamos llevar a la práctica aquello que resuena en nuestro interior sin límites. 

Así que los días 28 y 29 de noviembre, saltamos a América. La primera de las aventuras es Miami. Si quieres saber más sobre este proyecto por el que estoy tan apasionada, puedes visitar la web de la Editorial OB STARE y su distribuidora para América MUJER ÍNTEGRA

Si visitas las webs, recibirás un regalo de bienvenida totalmente gratuito: un pdf con información que seguro te interesa y la descarga de la relajación del útero.  


viernes, 22 de agosto de 2014

Bienvenida a la revista Gansos Salvajes

Casi no tengo tiempo de levantar la cabeza del ordenador. Este verano están sucediendo muchas cosas, tantas que no doy a basto. Pasan cosas como que mi hijo está empezando a caminar, que mi hija está entrando en una pubertad valiente y arrasadora, que ando finalizando un nuevo libro, que tengo un montón de post a medio hacer en la bandeja "borrador" de este blog, que las noticias son a ratos deprimentes, a ratos indignantes y a ratos inexplicables, que este otoño está lleno de proyectos y sueños... y pasa también que personas a las que quiero vuelan con sus propias alas y eso, a mi, me llena de felicidad. Así que voy a dejar por unos minutos este lío en el que me encuentro a diario para hablar del proyecto de Laura Martínez Hortal

A Laura, la conocí hace unos años cuando llegó con su pequeño Martín al Círculo Maternal. Desde entonces han pasado muchas cosas: dos puerperio (uno suyo y otro mío), una formación, tazas de té, café y cervezas, ratos de charla, proyectos comunes, altibajos, bajialtos... lo que ha pasado entre nosotras es la vida en sí misma. Ahora, y después de oír durante mucho tiempo como hablaba de la necesidad de que las revistas dedicadas a mujeres fueran revistas que nos respetaran y no transmitieran esos valores tan dañinos y esas imágenes tan perjudiciales, nos presenta, al fin, su idea hecha realidad, tangible, entre mis manos, en papel y a todo color.

Nace Gansos Salvajes y con ella una nueva manera de comunicar a las mujeres. Cuando veo a las mujeres que van cumpliendo sus sueños y objetivos y materializan sus deseos, me emociono. Ayer me emocioné al recibir en mis manos la revista. Me emocioné porque sé de las dificultades a las que han debido enfrentarse estas mujeres valientes para llevar a cabo la revista. Me emocioné porque la existencia de esa revista ha cambiado el mundo, si, bueno, no todo, no todavía, pero cuando alguien dentro de unos años quiera hacer un estudio sobre comunicación y mujeres, tendrá que contar que en verano de 2014 nació Gansos Salvajes. Hay, por lo tanto, un antes y un después. Ahora solo espero que miles de mujeres, millones, accedan a su contenido y la gocen como yo lo estoy haciendo. Es, sencillamente, deliciosa. Deliciosa porque las modelos que muestran ropa orgánica son mujeres de verdad de carne y hueso (algunas amigas mías), porque los textos están cuidados, los temas muy bien seleccionados e interesantes y el diseño es una joya.

De izquierda a derecha: la directora de Gansos Salvajes, Laura Martínez Hortal,  Mónica Felipe-Larralde y Antonia Peña del departamento de producción de la revista.

Es una bendición estar rodeada de mujeres tan valientes y sabias como estas. Su logro es el logro de todas. Le deseo a Laura, a todo su equipo y a su proyecto la mejor de las existencias colmada de éxitos personales y profesionales. ¡Enhorabuena!

jueves, 31 de julio de 2014

Hija, no dejes de soñar

No sé en qué momento nos cortan las alas, a las mujeres, digo, pero a tus casi diez años adivino que el momento no está lejos. Ya ha ocurrido para algunas de las niñas que te rodean. No sé bien cómo dejaron tus amigas de subir a los árboles ni cuando decidieron que no crearían sus propias historias. No sé, hija, como se pasa de los pelos revueltos y los pantalones con agujeros a la manicura y los bolsos. O se deja de divertir una con juegos de magia o tirándose a bomba en la piscina. Intuyo que el momento se acerca porque en tus elecciones, no encuentras casi a niñas y el otro día te oí decir a una amiga: "yo no soy muy femenina". Yo aún no sé bien qué significa ser femenina. Por si acaso, me resisto a considerar que sea inevitable que algo así te ocurra a ti. Pero si decides no resistirte a las expectativas que la sociedad tiene puestas sobre tus hombros, una niña buena, púber tranquila, adolescente debidamente perfumada, al menos, al menos considera que eres más grande que el limitado personaje que se te ofrece. Y que siempre podrás encontrar el hilo de vuelta a tu centro.

Pero por ahora, y si te sirve mi consejo que no me has pedido, sigue creando y corriendo, rumiando mientras contemplas las estrellas y caminando descalza; sigue saltando, hija mía, y dando volteretas y preguntando y contando esas historias que te inventas y que me hacen reír a mandíbula batiente.

Y por si esto nos pudiera servir de inspiración a ambas, miremos este video juntas... y abramos nuestras alas.





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Las madres y las hijas

lunes, 16 de junio de 2014

Un encuentro de Mujeres en Sevilla

Llevaba mucho tiempo sin hacer cursos presenciales hasta que las mujeres de la Asociación Lactalmería y Desmontando A La Pili Sevilla me invitaron a volver a la carretera. Mi reciente maternidad, hace ocho meses, me había mantenido en un viaje interior (un puerperio), cómodo y suave del que poco a poco voy despertando. Cerca de casa, estos dos cursos me daban la oportunidad de saber si deseaba volver a estar disponible para lo externo o no. De la experiencia del curso de Almería ya hablé aquí.

En Sevilla, este fin de semana han sucedido muchas cosas. Por una parte, volver a la ciudad en la que viví en mi infancia, y hacerlo de la mano de una mis amigas de entonces, Mónica Ortiz Ríos, ha sido para mi una experiencia inolvidable. He compartido un día intenso con mujeres fuertes y he podido ver, una vez más, el grandísimo potencial que anida en nuestro interior. He aprendido muchas cosas junto a ellas. Y lo he podido hacer porque comparto mi vida con una persona sensacional, uno de esos hombres comprometidos con el bienestar de las personas que le rodean, un hombre que cuida y sabe amar. He aprendido que cuando hay sabiduría, las desafortunadas circunstancias que nos rodean, no tienen porqué marcar el resto de nuestra existencia. Que vivir es una elección y que podemos elegir vivir a manos llenas. He aprendido que todas tenemos dentro un don para compartir y que el mundo necesita los dones que las mujeres, cada una de nosotras, llevamos. He aprendido que las mujeres necesitamos abrirnos a nuestro potencial y compartirlo con generosidad y coraje a partes iguales. He aprendido que los afectos de la infancia quedan latentes esperando una llamada para activarse. Como ayer, hoy amo a Mónica y me siento orgullosa de haber compartido con ella tardes de bocadillos de nocilla y chapuzones en la piscina.

He aprendido que es importante, mucho, que las mujeres tomemos conciencia de nuestro potencial y lo vivamos de forma libre, sacudiéndonos las cadenas del patriarcado. He aprendido que deseo seguir haciendo este trabajo... porque tiene sentido y merece la pena, eso sí, a mi ritmo.

Gracias a las mujeres que asistieron al Encuentro de Mujeres de Sevilla por todo lo que me distéis y lo mucho que aprendí del alma femenina estando con vosotras.

Fue un auténtico placer.

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